Baal y El: los grandes dioses del panteón fenicio

En el panteón fenicio, dos grandes figuras masculinas dominaban las jerarquías divinas: El, el anciano padre de los dioses, sabio y distante, y Baal, el joven dios del rayo, la tormenta y la fertilidad, héroe y combatiente. Su relación —a veces padre e hijo, a veces rivales generacionales— está en el centro de la religión de Fenicia y sus colonias, y los textos mitológicos encontrados en Ugarit (actual Ras Shamra, Siria) permiten reconstruir con detalle su teología. Baal y El eran venerados desde el Levante hasta Cartago, desde Chipre hasta Gadir. Sus nombres sobrevivieron en hebreo, arameo, acadio y griego, y sus mitos influyeron profundamente en las religiones posteriores del Mediterráneo oriental.

Baal Rayo Louvre Ugarit
Baal Rayo Louvre Ugarit

El: el anciano padre de los dioses

El (escrito Ilu en los textos ugaríticos) era el dios supremo del panteón cananeo-fenicio, una figura de enorme prestigio aunque en los mitos más tardíos su papel activo disminuye en favor de su hijo Baal. El era representado como un anciano barbado, sentado en un trono, sabio y benévolo. Su nombre —que significa simplemente «dios»— era común al semítico entero y está relacionado con el hebreo Elohim, el árabe Allah y el acadio Ilu. El presidía la asamblea de los dioses celestiales reunida en el monte Saphon (Jebel al-Aqra, en la frontera siro-turca), donde decidía el destino del mundo. Su esposa era Aserá, madre divina y diosa de la fertilidad. Como dios del cosmos establecido y del orden natural, El representaba la estabilidad del mundo: no combatía directamente contra el caos, pero avalaba con su autoridad las decisiones que los dioses jóvenes ejecutaban.

Estatuilla del dios El de Ugarit
Estatuilla del dios El entronizado, procedente de Ugarit (siglo XIV a.C.). Representa al anciano padre del panteón fenicio-cananeo. Wikimedia Commons — dominio público.

Baal: el dios del rayo y la tormenta

Baal (Ba’lu) era el hijo de Dagan y el dios joven y dinámico del panteón. Su nombre significa «señor» o «amo» y era aplicado de forma más específica a Baal Hadad, el dios del rayo, la tormenta y la lluvia fertilizadora. Su iconografía es inconfundible: un joven guerrero con casco cónico, levantando con la mano derecha una maza o hacha (el rayo) y sosteniendo con la izquierda una lanza en forma de árbol (símbolo de la vegetación y la fertilidad), con un faldellín corto y botines puntiagudos. La famosa estela de Baal del Louvre (AO 15775), procedente de Ugarit (c. 1450 a.C.), es la representación canónica del dios. Baal residía en el mismo monte Saphon, donde tenía su palacio. Su esposa era Anat, diosa guerrera y furiosa, su hermana a la vez. Como dios del rayo, era el encargado de romper la sequía estacional con las lluvias invernales.

El ciclo de Baal: mito de muerte y resurrección

Los textos ugaríticos conservan el gran ciclo mitológico de Baal, compuesto por tres épicas fragmentarias: la construcción del palacio de Baal, la lucha contra Yam (el dios del mar), y la lucha contra Mot (el dios de la muerte). En el primero, Baal obtiene el permiso de El para construir un palacio en el monte Saphon, símbolo de su soberanía sobre el cielo. En el segundo, Baal derrota al dios Yam en un combate singular, asumiendo el trono divino. En el tercero —el más conocido— Baal es devorado por Mot, el dios de la muerte, y desciende al inframundo. Durante su ausencia, la tierra se seca y la vegetación muere. Su esposa Anat se enfurece, corta a Mot en pedazos y trae de vuelta a Baal al mundo de los vivos, provocando el retorno de las lluvias y el renacimiento de la vegetación. Es el ciclo fenicio de la muerte y resurrección estacional, paralelo a los mitos de Osiris, Dumuzi/Tammuz y Adonis.

El panteón fenicio: una familia divina compleja

Además de El y Baal, el panteón fenicio incluía numerosas deidades, cada una con funciones específicas. Astarté (Ashtart) era la gran diosa, asociada al amor, la fertilidad y la guerra; su equivalente mesopotámico era Ishtar y su equivalente griego Afrodita. Aserá (Athirat), esposa de El, era la diosa madre y protectora de las crianzas. Reshef era el dios del fuego, la peste y la guerra, asociado a las epidemias. Shapash era la diosa del sol, Yarikh el dios de la luna. Kothar-wa-Khasis era el artesano divino, constructor de los palacios de los dioses (paralelo al Hefesto griego). Mot, el dios de la muerte, y Yam, el dios del mar caótico, eran las grandes fuerzas adversas. Cada ciudad fenicia tenía su propia combinación del panteón general: Tiro adoraba especialmente a Melqart, Sidón a Eshmun, Biblos a Adonis, y cada colonia añadió divinidades locales.

El culto: templos, sacrificios y fiestas

El culto a Baal y El se celebraba en templos con un patrón arquitectónico específico: un vestíbulo (ulam), un salón principal (hekhal) y un sanctasanctórum (devir) donde se guardaba la imagen del dios. Este modelo tripartito influyó en el diseño del primer Templo de Jerusalén, construido con ayuda fenicia bajo el rey Hiram I de Tiro y Salomón. Los sacrificios eran centrales al culto: se inmolaban bueyes, corderos, aves y grano, y la sangre se vertía sobre el altar. En algunos contextos críticos —grandes catástrofes, asedios, sequías prolongadas— se ofrecían sacrificios humanos, especialmente de niños de la élite (el famoso y debatido mulk). Las grandes fiestas anuales estaban vinculadas al ciclo agrícola y celebraban momentos del mito de Baal: la muerte estacional del dios a principios del verano y su renacimiento con las primeras lluvias otoñales.

Baal y El en la Biblia y la tradición occidental

El Antiguo Testamento hebreo es testimonio indirecto del culto a Baal y El, que eran los grandes rivales del culto a Yahvé durante toda la historia del reino de Israel. Los profetas Elías, Eliseo, Amós y Oseas denunciaron repetidamente la «adoración de los baales» como apostasía nacional. El famoso enfrentamiento en el monte Carmelo entre Elías y los 450 sacerdotes de Baal (1 Reyes 18) es uno de los episodios más dramáticos de esta guerra teológica. Sin embargo, los textos bíblicos contienen también huellas de asimilación: muchos nombres hebreos incluyen elementos de Baal (Ishbaal, Meribaal) y algunos de los Salmos reproducen imágenes del ciclo mitológico de Baal aplicadas a Yahvé (Yahvé montado sobre las nubes, combatiendo a las aguas del caos). El nombre mismo «El» se usó como título de Yahvé en muchos pasajes bíblicos. En el Occidente cristiano, Baal fue posteriormente demonizado: el nombre Beelzebul («señor de las moscas») del Nuevo Testamento deriva del Baal Zebul fenicio («Baal el exaltado»).

Curiosidades

  • Los textos ugaríticos (c. 1400 a.C.), escritos en el alfabeto más antiguo conocido, permitieron reconstruir el mito completo de Baal y El. Fueron descubiertos en 1929 en Ras Shamra, Siria, por el arqueólogo francés Claude Schaeffer.
  • La estela de Baal con el rayo del Museo del Louvre (AO 15775), procedente de Ugarit, es la representación canónica del dios fenicio. Muestra a Baal como joven guerrero con maza de rayo y lanza-planta.
  • Baal-Zebul («Baal el exaltado»), epíteto común del dios en los textos ugaríticos, fue transformado despectivamente en Beelzebub («señor de las moscas») por los hebreos, y posteriormente en «Belcebú», uno de los nombres del diablo en el Nuevo Testamento.
  • El primer Templo de Jerusalén, construido por el rey Salomón con ayuda de artesanos fenicios de Tiro, seguía el diseño tripartito típico de los templos fenicios de Baal y El: vestíbulo, sala principal y sanctasanctórum.
  • Muchos nombres bíblicos incluyen elementos del panteón fenicio: Ethbaal (padre de Jezabel, «con Baal»), Ishbaal, Meribaal, Jerubaal (otro nombre del juez Gedeón). La presencia del culto a Baal en Israel es testimonio de la profunda influencia cultural fenicia sobre el Levante.

Preguntas frecuentes

¿Quién era Baal en la religión fenicia?

Baal (que significa «señor») era el dios joven del panteón fenicio, asociado con el rayo, la tormenta, la lluvia y la fertilidad. Era hijo del dios Dagan y representado iconográficamente como un guerrero con maza de rayo y lanza-árbol. Su esposa era la diosa guerrera Anat.

¿Qué relación hay entre Baal y El?

El era el dios supremo, anciano y sabio, que presidía la asamblea de los dioses y garantizaba el orden cósmico. Baal era el dios joven y activo, hijo o descendiente de El, que combatía a las fuerzas del caos (Yam, el mar, y Mot, la muerte) para asegurar las lluvias y la fertilidad de la tierra.

¿Qué es el ciclo mitológico de Baal?

Es una serie de mitos conservados en los textos ugaríticos que narran la construcción del palacio de Baal, su combate contra Yam (el mar), y su enfrentamiento con Mot (la muerte). Baal muere temporalmente y desciende al inframundo, lo que provoca la sequía; su resurrección, gracias a la diosa Anat, marca el retorno de las lluvias.

¿Qué conexión hay entre Baal y la Biblia?

El culto a Baal era el gran rival del culto a Yahvé en el antiguo Israel. Los profetas bíblicos (Elías, Amós, Oseas) denunciaron repetidamente la «adoración de los baales». Al mismo tiempo, la Biblia conservó imágenes del mito de Baal aplicadas a Yahvé, especialmente en los Salmos donde Yahvé cabalga sobre las nubes.

¿Por qué Beelzebú es un nombre del diablo?

Beelzebú deriva del epíteto fenicio Baal Zebul («Baal el exaltado»). Los hebreos lo deformaron despectivamente en Baal Zebub («señor de las moscas»), y los evangelios del Nuevo Testamento usaron este nombre como uno de los nombres del príncipe de los demonios, identificando al antiguo dios fenicio con el diablo cristiano.