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Religión de Cartago

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La religión de Cartago fue una de las más intensas y controvertidas del mundo antiguo. Heredera directa de los cultos fenicios de Tiro y Sidón, Cartago desarrolló una identidad religiosa propia dominada por dos divinidades supremas: Baal Hamón, señor del cielo y la fertilidad, y Tanit, diosa madre protectora de la ciudad. Juntos presidían un sistema religioso que los romanos acusaron de incluir sacrificios humanos infantiles.

¿Eran ciertas las acusaciones romanas? La cuestión del tophet —el recinto sagrado donde se han encontrado miles de urnas con restos infantiles incinerados— sigue dividiendo a los historiadores. Para unos, es la prueba del sacrificio ritual; para otros, un cementerio de niños muertos por causas naturales. Lo indiscutible es que la religión cartaginesa era el eje de la vida pública: los generales consultaban a los dioses antes de cada batalla, los comerciantes dedicaban una parte de sus beneficios al templo, y el calendario cívico giraba en torno a las festividades religiosas.

Los dioses principales de Cartago

Baal Hamón (literalmente «señor del altar del incienso») era el dios supremo de Cartago. A diferencia de su probable antecedente fenicio El, Baal Hamón era un dios activo que exigía culto intenso y cuya voluntad determinaba la prosperidad o la ruina de la ciudad. Se le representaba como un anciano barbado sentado en un trono flanqueado por esfinges, con las manos extendidas para recibir las ofrendas.

Tanit era la consorte de Baal Hamón y la divinidad más venerada de Cartago en su período tardío. Su símbolo —un triángulo con un disco y una línea horizontal (el «signo de Tanit»)— aparece en miles de estelas del tophet y en cerámicas por todo el Mediterráneo occidental. Era diosa de la fertilidad, la luna y la protección de la ciudad. Los griegos la identificaron con Hera y los romanos con Juno Caelestis, y su culto perduró en el norte de África hasta la época cristiana.

Junto a ellos se veneraba a Melqart (el Heracles fenicio, patrón de Tiro y los navegantes), Eshmún (dios de la curación, cuyo templo coronaba la colina de Byrsa) y Reshef (dios de la guerra y las epidemias). El panteón cartaginés era abierto: incorporó dioses egipcios (Isis, Bes), griegos (Deméter y Koré, adoptadas oficialmente en 396 a.C. tras una plaga) y libios.

El tophet: sacrificio infantil o cementerio sagrado

El tophet de Cartago (Salammbô) es un recinto a cielo abierto donde se han excavado más de 20.000 urnas con restos óseos incinerados de niños y animales jóvenes, acompañadas de estelas votivas dedicadas a Baal Hamón y Tanit. Los autores grecorromanos — Diodoro Sículo, Plutarco, Clitarco — describen sin ambigüedad el sacrificio de niños vivos (molk) arrojados a un fuego ardiente en una estatua de bronce del dios.

Los defensores de Cartago argumentan que estas fuentes son propaganda de guerra de civilizaciones enemigas. Estudios osteológicos recientes muestran que muchos restos son de fetos y neonatos que pudieron morir de forma natural. Sin embargo, análisis de 2014 publicados en Antiquity confirmaron que la proporción de restos infantiles es muy superior a la mortalidad natural esperada, sugiriendo que al menos una parte de los enterramientos fueron sacrificios rituales, probablemente en momentos de crisis extrema.

Templos, rituales y vida religiosa

El templo de Eshmún en la colina de Byrsa era el más monumental de Cartago: sus restos muestran una plataforma enorme con capiteles proto-eólicos y una escalinata monumental. El culto incluía sacrificios animales (corderos, bueyes, aves), libaciones de vino y aceite, quema de incienso y ofrendas votivas de cerámicas y figurillas. Los sacerdotes (kohanim) formaban una casta hereditaria con enorme influencia política.

Las festividades principales incluían el Año Nuevo (celebrado con la resurrección simbólica de Melqart, paralelo al rito de Tiro) y rituales estacionales vinculados a la siembra y la cosecha. Antes de cada campaña militar, los generales consultaban los auspicios y realizaban sacrificios propiciatorios. Aníbal Barca, antes de cruzar los Alpes, sacrificó en el templo de Melqart en Gades (Cádiz) y juró ante los dioses odio eterno a Roma.

DiosDominioEquivalente grecorromano
Baal HamónCielo, fertilidad, dios supremoSaturno / Cronos
TanitLuna, fertilidad, protecciónJuno Caelestis / Hera
MelqartMar, colonización, fuerzaHeracles / Hércules
EshmúnCuración, saludAsclepio / Esculapio
ReshefGuerra, epidemiasApolo (aspecto destructor)

Preguntas frecuentes sobre la religión de Cartago

¿Los cartagineses sacrificaban niños?

Es un debate abierto. Fuentes grecorromanas lo afirman y las evidencias arqueológicas del tophet muestran miles de urnas con restos infantiles. Estudios recientes sugieren que al menos una parte eran sacrificios rituales en momentos de crisis, aunque muchos restos corresponden a muertes naturales de neonatos.

¿Quién era Tanit?

Era la diosa principal de Cartago en su período tardío, consorte de Baal Hamón. Diosa de la luna, la fertilidad y la protección de la ciudad. Su símbolo (un triángulo con disco circular) aparece en miles de estelas y objetos por todo el Mediterráneo occidental. Su culto perduró en el norte de África hasta la era cristiana.

¿La religión cartaginesa era igual que la fenicia?

Compartían raíces comunes, pero Cartago desarrolló su propia identidad religiosa. Baal Hamón y Tanit adquirieron una importancia que no tenían en Fenicia. Además, Cartago incorporó dioses griegos (Deméter), egipcios (Isis) y libios a su panteón, creando un sincretismo propio del Mediterráneo occidental.

¿Qué es un tophet?

Es un recinto sagrado a cielo abierto donde se depositaban urnas con restos incinerados de niños y animales jóvenes, acompañadas de estelas votivas. Se han encontrado tophets en Cartago, Cerdeña, Sicilia y otras colonias púnicas. El de Cartago (Salammbô) contenía más de 20.000 urnas.

¿Qué relación había entre Melqart y Heracles?

Melqart era el dios patrón de Tiro y los navegantes fenicios. Los griegos lo identificaron con Heracles por sus atributos de fuerza y protección. Los famosos Pilares de Hércules (Estrecho de Gibraltar) eran originalmente los Pilares de Melqart, marcando el límite del mundo fenicio conocido.

Fuentes y más información