Del Tíber al Mediterráneo: el imperio más grande de la Antigüedad occidental
Roma pasó de ser una aldea de pastores junto al río Tíber a controlar todo el Mediterráneo, desde Britania hasta Mesopotamia, desde el Rin hasta el Sahara.
- Capital: Roma (753 a.C.–330 d.C.), después Constantinopla (330 d.C. en adelante) para el Imperio de Oriente.
- Extensión máxima: ~5 millones de km² bajo Trajano (117 d.C.): toda Europa mediterránea, norte de África, Oriente Próximo y Britania.
- Provincias: desde Hispania y Galia hasta Dacia, Judea, Aegyptus y la Mesopotamia romana.
753 a.C. – 476 d.C. (más de 1.200 años)
Roma fue la civilización que gobernó el mundo conocido durante más de mil años: en su apogeo, el Imperio Romano controlaba unos 5 millones de km² y albergaba entre 50 y 90 millones de personas, casi un cuarto de la población mundial de la época. Desde la legendaria fundación de la ciudad en 753 a.C. hasta la caída del Imperio de Occidente en 476 d.C., la civilización romana dejó una huella imborrable en el derecho, la arquitectura, la lengua y la cultura de Occidente.
Situada en la península itálica, Roma creció desde una pequeña ciudad-estado a orillas del Tíber hasta convertirse en el eje de un imperio que se extendía desde Britania hasta Mesopotamia, y desde el Rin y el Danubio hasta el desierto del Sáhara. Su historia se divide en tres grandes períodos: la Monarquía (753–509 a.C.), la República (509–27 a.C.) y el Imperio (27 a.C.–476 d.C. en Occidente).
Sobre Roma Antigua
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Artículos sobre Roma Antigua
¿Dónde se ubicó Roma Antigua?
Roma se originó en la península itálica, en la región del Lacio, a orillas del río Tíber en el centro de la actual Italia. Desde allí expandió su control sobre toda la cuenca del Mediterráneo: al norte llegó hasta las Islas Británicas (actual Reino Unido), Galia (Francia), Germania y los Balcanes; al este hasta Asia Menor (Turquía), Siria, Judea y Mesopotamia (Irak); al sur dominó Egipto, Cartago (Túnez) y toda la costa norte de África; y al oeste controló Hispania (España y Portugal) y Mauritania (Marruecos y Argelia). En su máxima extensión bajo el emperador Trajano (c. 117 d.C.), el Imperio abarcaba territorios de más de 40 países modernos.
Historia de Roma Antigua
Según la tradición, Roma fue fundada en 753 a.C. por Rómulo. Durante la Monarquía (753–509 a.C.) fue gobernada por siete reyes, entre ellos el etrusco Tarquinio el Soberbio. La República (509–27 a.C.) instauró un sistema de gobierno bicéfalo con dos cónsules elegidos anualmente y el Senado como institución rectora. En este período Roma derrotó a Cartago en las Guerras Púnicas (264–146 a.C.) y expandió su dominio por todo el Mediterráneo. Las guerras civiles del siglo I a.C., protagonizadas por Julio César, Pompeyo, Marco Antonio y Octavio, desembocaron en el Principado de Augusto en 27 a.C., inaugurando el Imperio. Los siglos I y II d.C. (la Pax Romana) fueron la edad de oro: emperadores como Trajano, Adriano y Marco Aurelio llevaron a Roma a su máximo esplendor. A partir del siglo III, las crisis militares, económicas y políticas debilitaron el estado hasta que en 395 el Imperio se dividió. El Imperio Romano de Occidente cayó en 476 d.C. cuando Odoacro depuso al último emperador, Rómulo Augústulo.
Legado de Roma Antigua
El legado de Roma es inconmensurable y sigue vigente en el mundo actual. El derecho romano es el fundamento de los sistemas jurídicos de Europa continental y América Latina. Las lenguas románicas —español, portugués, francés, italiano y rumano— descienden directamente del latín. La arquitectura romana introdujo el arco, la bóveda y el hormigón, dando origen a estructuras que perduran dos milenios después: el Coliseo, el Panteón y miles de kilómetros de calzadas y acueductos. El calendario juliano, base del actual gregoriano, el concepto de ciudadanía universal, la organización territorial en provincias y municipios, y la transmisión del cristianismo como religión oficial son otras herencias fundamentales de Roma al mundo moderno.
De la República al Imperio: dos formas del poder romano
Roma conoció dos grandes formas de gobierno durante sus más de mil años de historia. La República Romana (509-27 a.C.) nació tras la expulsión del último rey etrusco Tarquinio el Soberbio y se organizó como un sistema político complejo con cónsules anuales, senado aristocrático y asambleas populares. Durante cinco siglos, este sistema permitió a Roma conquistar primero Italia, luego el Mediterráneo occidental (Guerras Púnicas contra Cartago) y finalmente el Mediterráneo oriental (conquistas de Macedonia, Grecia, Asia Menor, Siria). Pero el crecimiento vertiginoso generó tensiones sociales que derivaron en un siglo de guerras civiles (133-31 a.C.): los Graco, Mario y Sila, Pompeyo y César, finalmente Octavio y Marco Antonio. En 27 a.C., Octavio recibió el título de «Augusto» y fundó el Imperio Romano, que mantuvo las formas republicanas pero concentró el poder real en una sola persona. Durante los siguientes cuatro siglos, el imperio alcanzaría su máxima extensión bajo Trajano (117 d.C.), sufriría la crisis del siglo III, y se dividiría definitivamente en dos mitades (395 d.C.) que seguirían destinos opuestos: la occidental cayó en 476, la oriental sobrevivió como Imperio Bizantino hasta 1453.
El derecho romano: el legado jurídico universal
De todos los legados culturales de Roma, probablemente el más perdurable es el derecho. El derecho romano, desarrollado a lo largo de mil años desde las Doce Tablas del siglo V a.C. hasta el Corpus Iuris Civilis del emperador Justiniano en el siglo VI d.C., es la base de los sistemas jurídicos de casi toda Europa continental, Latinoamérica, Japón, Corea, Turquía y muchos otros países. Conceptos jurídicos fundamentales como propiedad, contrato, persona jurídica, usufructo, servidumbre, testamento y responsabilidad fueron formulados por primera vez con precisión técnica en Roma. El Derecho Canónico de la Iglesia Católica se basó directamente en las categorías del derecho romano tardío. Cuando los juristas medievales italianos redescubrieron el Corpus Iuris Civilis de Justiniano en el siglo XI, comenzó una tradición académica ininterrumpida que llega hasta las facultades de derecho contemporáneas. Los países del common law anglosajón —Reino Unido, Estados Unidos— desarrollaron una tradición jurídica diferente, pero incluso allí muchos conceptos técnicos derivan del derecho romano. Más de dos mil años después de su creación, el ius romanum sigue vivo en los códigos, los tribunales y los juristas del mundo entero.
