Karakórum: la capital olvidada del Imperio Mongol

Karakórum —hoy una extensión de césped y ruinas en el valle del Orkhon, en el centro de Mongolia— fue durante tres décadas la capital del mayor imperio terrestre de la historia. Fundada oficialmente por Ogedei Kan en 1235 sobre los asentamientos que su padre Gengis Kan había usado como base, Karakórum se convirtió en el centro diplomático de Eurasia: desde sus puertas salían los decretos que gobernaban desde Hungría hasta Corea, y a ella llegaban embajadas de todo el mundo conocido. Sin embargo, su vida como capital imperial fue breve: cuando Kublai Kan trasladó el centro del poder mongol a China en 1260, Karakórum comenzó un declive del que nunca se recuperó. Hoy sus ruinas, cubiertas en gran parte por el monasterio budista de Erdene Zuu construido en el siglo XVI, son uno de los sitios arqueológicos más importantes de Asia central.

Valle del Orkhon Mongolia Karakorum
Valle del Orkhon en Mongolia, donde se ubicaba la capital imperial de Karakórum. Wikimedia Commons — CC BY-SA.

La fundación: Ogedei Kan y la capital imperial

Aunque la ubicación de Karakórum había sido utilizada por Gengis Kan como campamento y centro logístico durante la década de 1220, la fundación formal de la ciudad como capital imperial se atribuye a su hijo y sucesor Ogedei Kan en 1235, cuatro años después de asumir el trono imperial. La elección del emplazamiento no fue casual: el valle del Orkhon era el centro histórico y espiritual del mundo nómada de la estepa, el lugar donde habían florecido imperios precedentes como el de los xiongnu, los turcos orientales y los uigures, cada uno de los cuales había establecido allí su corte. Ogedei quería que su capital fuera el centro administrativo y ceremonial de un imperio que ya se extendía desde China hasta las puertas de Europa. Mandó construir un gran palacio imperial (el Tumen Amgalan, «Palacio de las Diez Mil Tranquilidades»), murallas, mercados, templos budistas, mezquitas e iglesias cristianas nestorianas para los trabajadores y comerciantes extranjeros que poblaban la ciudad.

Descripción de Guillermo de Rubruck

Nuestra fuente más detallada sobre Karakórum procede del fraile franciscano Guillermo de Rubruck, enviado como legado por el rey Luis IX de Francia en 1253 para negociar con el Gran Kan Möngke. Rubruck pasó varios meses en la capital mongola entre 1254 y 1255, y dejó una descripción minuciosa en su relato de viaje. Según él, Karakórum no era una gran ciudad en el sentido europeo: el barrio chino y el barrio musulmán juntos no eran mayores que el pueblo de Saint-Denis cerca de París. Pero lo que le impresionó fue su cosmopolitismo: encontró allí a cristianos nestorianos, católicos húngaros capturados en las invasiones, musulmanes persas y árabes, budistas chinos y tibetanos, artesanos franceses (entre ellos el orfebre Guillaume Boucher de París, que había creado un famoso árbol de plata con dispensadores de bebidas automáticos para el palacio), y mercaderes de todas las rutas comerciales de Asia. La convivencia religiosa era pacífica y las distintas comunidades celebraban sus rituales libremente.

Retrato del Gran Kan Möngke
Retrato del Gran Kan Möngke (r. 1251-1259), bajo cuyo mandato Karakórum alcanzó su mayor esplendor como capital imperial. Wikimedia Commons — dominio público.

El árbol de plata de Guillaume Boucher

Uno de los detalles más curiosos que Rubruck narra sobre Karakórum es el famoso «árbol de plata» del palacio imperial. En el centro del gran salón de audiencias del Tumen Amgalan, el orfebre francés Guillaume Boucher —capturado en Europa central durante las invasiones mongolas y llevado como esclavo a Karakórum, donde se convirtió en artesano de la corte— había construido una fuente de plata con forma de árbol. De las ramas del árbol surgían cuatro serpientes de plata, y cuando el Gran Kan quería ofrecer bebidas a sus invitados, un ángel mecánico en la parte superior del árbol tocaba una trompeta como señal, y las serpientes vertían simultáneamente cuatro bebidas diferentes: vino, leche de yegua fermentada (airag), aguamiel e hidromiel de arroz. Este árbol hidráulico, descrito por Rubruck con asombro, es una prueba del lujo cosmopolita de la corte mongola y del papel de los artesanos europeos capturados durante las invasiones.

El final de la capitalidad: Kublai Kan y el traslado a China

Karakórum sirvió como capital imperial durante apenas 25 años (1235-1260). Tras la muerte del Gran Kan Möngke en 1259 durante la campaña contra los song del sur de China, estalló una guerra civil por la sucesión entre sus hermanos Kublai y Ariq Böke. Kublai venció y fundó la dinastía Yuan, pero su centro de poder estaba en China, no en Mongolia. En 1260 estableció la nueva capital imperial en Khanbaliq (actual Pekín), y Karakórum quedó reducida a capital provincial de las estepas. La ciudad siguió habitada durante décadas pero perdió su centralidad. En 1380, durante las campañas de reconquista Ming contra los mongoles, las tropas chinas del emperador Hongwu saquearon Karakórum y destruyeron sus edificios principales. Durante los dos siglos siguientes, la ciudad fue gradualmente abandonada y sus piedras reutilizadas para otras construcciones.

Erdene Zuu sobre las ruinas

En 1585, dos siglos después del saqueo Ming, el soberano mongol Abatai Khan (nieto de Altan Khan y primer gran converso mongol al budismo tibetano tras la reinversión religiosa del siglo XVI) ordenó construir un gran monasterio budista precisamente sobre las ruinas de Karakórum. Los constructores reutilizaron las piedras del antiguo palacio imperial como cimientos de los nuevos templos, en un gesto simbólico que vinculaba el renacimiento budista con el pasado imperial. El monasterio se llamó Erdene Zuu («Las Cien Joyas») y se convirtió en el primer gran centro budista de Mongolia. Durante sus siglos de existencia albergó hasta 1.000 monjes simultáneamente, tenía 62 templos dentro de su muralla cuadrada y era el mayor monasterio budista del país. Durante la represión estalinista de los años 30, la mayoría de sus templos fueron destruidos, pero tres se salvaron como museo. Hoy Erdene Zuu ha sido parcialmente restaurado y vuelve a funcionar como monasterio activo, con ceremonias diarias y peregrinos que vienen tanto a venerar las imágenes budistas como a recordar la antigua capital imperial que yace bajo sus pies.

La arqueología de Karakórum

Las excavaciones arqueológicas sistemáticas en el sitio de Karakórum comenzaron en el siglo XX. Las primeras fueron realizadas por el equipo ruso de Sergey Kiselev en los años 30 y 40, que identificó los cimientos del palacio imperial y rescató objetos valiosos (cerámica china, monedas, fragmentos de manuscritos en varias lenguas). Las excavaciones modernas más importantes son las de una misión conjunta mongol-alemana que ha trabajado en el sitio desde el año 2000. Sus hallazgos han sido espectaculares: reconstrucción del trazado urbano, identificación de los barrios étnicos, recuperación de cientos de miles de objetos (monedas mongolas, chinas, persas y bizantinas; fragmentos de textos en escrituras uigur, árabe, chino y tibetano; cerámica y vidrio importados de todo el continente), y documentación de la compleja red de edificios administrativos y religiosos. Karakórum, aunque pequeña para los estándares urbanos, era un microcosmos de todo el imperio mongol: una ciudad donde confluían las lenguas, religiones y culturas de Eurasia entera. Hoy el Valle del Orkhon donde se encuentra Karakórum es Patrimonio de la Humanidad por UNESCO (2004).

Curiosidades

  • El orfebre parisino Guillaume Boucher, capturado durante las invasiones mongolas de Hungría, diseñó un árbol de plata mecánico en el palacio imperial de Karakórum que vertía cuatro bebidas diferentes (vino, airag, aguamiel, hidromiel) a través de serpientes automáticas cuando un ángel mecánico tocaba una trompeta.
  • Karakórum fue capital imperial durante solo 25 años (1235-1260). Tras el traslado del centro de poder a Pekín por Kublai Kan, la ciudad comenzó un declive del que nunca se recuperó.
  • El monasterio budista de Erdene Zuu, construido en 1585 sobre las ruinas de Karakórum, reutilizó las piedras del antiguo palacio imperial como cimientos de sus nuevos templos.
  • Guillermo de Rubruck, enviado por Luis IX de Francia en 1253, dejó la descripción europea más detallada de la ciudad: encontró allí cristianos, musulmanes, budistas y artesanos franceses conviviendo pacíficamente.
  • El Valle del Orkhon donde se encuentra Karakórum fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004 como «paisaje cultural» reconociendo sus 2.000 años de centros imperiales nómadas sucesivos (xiongnu, turcos, uigures, mongoles).

Preguntas frecuentes

¿Qué es Karakórum?

Karakórum fue la capital del Imperio Mongol entre 1235 y 1260, situada en el valle del río Orkhon en el centro de la actual Mongolia. Fue fundada por el Gran Kan Ogedei, hijo y sucesor de Gengis Kan, como centro administrativo y diplomático del mayor imperio terrestre de la historia.

¿Por qué Karakórum fue capital tan poco tiempo?

Porque Kublai Kan, al convertirse en Gran Kan en 1260, trasladó el centro de poder imperial a China estableciendo la dinastía Yuan con capital en Khanbaliq (Pekín). Karakórum quedó reducida a capital provincial y fue saqueada por los Ming en 1380.

¿Qué es el árbol de plata de Karakórum?

Una fuente mecánica con forma de árbol diseñada por el orfebre parisino Guillaume Boucher en el palacio imperial de Ogedei. Cuando un ángel mecánico en lo alto tocaba una trompeta, cuatro serpientes de plata vertían simultáneamente vino, airag (leche fermentada), aguamiel e hidromiel de arroz. Fue descrita por Guillermo de Rubruck en 1254.

¿Qué relación hay entre Karakórum y Erdene Zuu?

El monasterio budista de Erdene Zuu fue construido en 1585 sobre las ruinas del palacio imperial de Karakórum por Abatai Khan, nieto de Altan Khan. Los constructores reutilizaron las piedras del antiguo palacio imperial como cimientos de los nuevos templos budistas.

¿Se puede visitar Karakórum hoy?

Sí. El sitio está en el Valle del Orkhon, a unos 350 km al oeste de Ulán Bator. La mayor parte de la ciudad está cubierta por el monasterio Erdene Zuu y por excavaciones arqueológicas visitables. El valle fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004.