Astarté fue la gran diosa del panteón fenicio: diosa del amor y la sexualidad, diosa de la guerra y la violencia, diosa de la fertilidad y la fecundidad. Su culto se extendió desde el Levante hasta todos los confines del mundo fenicio —Cartago, Cerdeña, Sicilia, Chipre, Gadir (Cádiz)— y fue identificada sucesivamente con la Ishtar mesopotámica, la Hathor egipcia y finalmente con la Afrodita griega y la Venus romana. Detrás de sus múltiples rostros y epítetos late la figura de una deidad femenina compleja y ambigua, la más poderosa del panteón fenicio después de los grandes dioses masculinos Baal y El, y probablemente la diosa semita antigua mejor documentada arqueológicamente.

El nombre y los orígenes
El nombre Astarté deriva del fenicio ‘Ashtart, que a su vez procede de la misma raíz que el acadio Ishtar, el sumerio Inanna y el ugarítico Athtart. Todos estos nombres designan a una misma deidad femenina del amor y la guerra que se adoraba en todo el Creciente Fértil semita. En el periodo fenicio propiamente dicho (primer milenio a.C.), Astarté se convirtió en la figura femenina principal de las ciudades-estado del Levante: en Sidón era la diosa patronal y consorte del dios Eshmun, en Tiro era venerada junto a Melqart, y en Byblos junto al dios local Adonis. En los textos bíblicos aparece como Astoret o «Astoreth la abominación de los sidonios» (1 Reyes 11:5), y fue una de las deidades cuyo culto fue más enérgicamente denunciado por los profetas de Israel por su naturaleza sensual y su asociación con el matrimonio sagrado.
El amor y la guerra: una dualidad característica
Astarté era simultáneamente diosa del amor y diosa de la guerra, dos aspectos aparentemente contradictorios que los fenicios concebían como complementarios. Como diosa del amor era la patrona de la sexualidad, del matrimonio, de la fertilidad humana y animal. Como diosa de la guerra era una figura feroz y sangrienta que acompañaba a los reyes en la batalla y exigía ofrendas de prisioneros capturados. Sus templos contenían frecuentemente espacios para la prostitución sagrada —una práctica ritual donde mujeres vinculadas al templo tenían relaciones con devotos a cambio de ofrendas al santuario—, aunque los detalles y la extensión real de esta práctica siguen siendo debatidos por los historiadores. La dualidad amor-guerra convertía a Astarté en una deidad ambivalente: podía traer bendiciones y destrucción según su estado de ánimo, siendo venerada y temida a partes iguales.
Iconografía: la diosa desnuda
La iconografía de Astarté es una de las más reconocibles del arte fenicio. Se la representa frecuentemente como una mujer joven y desnuda, con las manos sobre los senos o sosteniendo flores de loto, a menudo con tocado cilíndrico o con astas de vaca (influencia de la Hathor egipcia). Las figurillas de terracota de Astarté desnuda —llamadas «placas de Astarté»— se han encontrado por miles en excavaciones de todo el Mediterráneo fenicio, desde el Levante hasta Cerdeña y Cádiz, y probablemente eran amuletos votivos que las mujeres ofrecían al templo pidiendo fertilidad y protección durante el parto. En el arte más monumental, Astarté aparece sentada en un trono flanqueado por esfinges (como en los tronos vacíos del templo de Eshmun en Sidón), o montada sobre un león —animal regio que simbolizaba su poder guerrero. Su tocado característico incluía frecuentemente una estrella de ocho puntas, símbolo del planeta Venus, con el que estaba identificada.
Astarté en Cartago y el Mediterráneo fenicio
Con la expansión colonial fenicia, el culto a Astarté se extendió por todo el Mediterráneo occidental. En Cartago, Astarté era una de las grandes divinidades oficiales junto a Baal Hammon y, más tarde, Tanit (una diosa local cartaginesa que en parte desplazó a Astarté en el panteón púnico). En Malta se han encontrado varias estatuas y dedicatorias a Astarté en los templos de Tas-Silg, que fueron continuamente usados desde la Edad del Bronce hasta la época romana. En Chipre, Astarté se identificó con la Afrodita griega local, y Pafos se convirtió en uno de los centros de peregrinación más importantes para su culto. En Gadir (Cádiz), el extremo occidental del mundo fenicio, había un templo de Astarté que sobrevivió hasta la época romana y fue descrito por autores latinos como un santuario de la Venus Marina.
El sincretismo con Afrodita y Venus
Los griegos, al entrar en contacto con los fenicios durante el periodo arcaico, identificaron rápidamente a Astarté con su propia Afrodita, diosa del amor y la belleza. La similitud era obvia: ambas eran diosas del amor con asociaciones astrales (el planeta Venus), ambas tenían templos famosos en Chipre, ambas compartían la iconografía de la diosa desnuda. Heródoto afirmaba explícitamente que Afrodita era una deidad de origen fenicio importada a Grecia desde el Levante vía Chipre. Más tarde, los romanos identificaron a su Venus con ambas. Este sincretismo significó que muchos mitos y rituales asociados originalmente a Astarté sobrevivieron en forma griega y romana, disimulados bajo los nombres de Afrodita y Venus. La famosa leyenda del amor de Afrodita por el joven Adonis, que muere trágicamente y renace estacionalmente, es una adaptación directa del mito fenicio de Astarté y su amante Adonis-Tammuz.

El declive del culto y la supervivencia arqueológica
Con la conquista romana de Cartago y del Levante, el culto a Astarté fue gradualmente asimilado al de Venus-Afrodita, perdiendo sus rasgos específicos fenicios. En el siglo IV d.C., cuando el cristianismo se impuso como religión oficial del Imperio Romano, los templos de Astarté fueron cerrados, destruidos o convertidos en iglesias. Sin embargo, la iconografía de la diosa desnuda y el culto a la Virgen María —especialmente en zonas del antiguo mundo fenicio como Chipre y Malta— preservaron de forma indirecta algunos elementos del antiguo culto. Arqueológicamente, Astarté es una de las diosas mejor documentadas del mundo antiguo gracias a la enorme cantidad de figurillas votivas halladas por todo el Mediterráneo oriental y occidental. Su redescubrimiento moderno, desde las excavaciones de Sir Austen Layard en Mesopotamia en el siglo XIX hasta las de Ras Shamra en el XX, ha permitido reconstruir con sorprendente detalle la figura de la diosa más venerada del mundo semita antiguo.
Curiosidades
- Las «placas de Astarté» —figurillas de terracota de la diosa desnuda con las manos sobre los senos— son uno de los hallazgos arqueológicos más frecuentes en excavaciones del Mediterráneo fenicio, con miles de ejemplares en museos de todo el mundo.
- Heródoto afirmaba que la Afrodita griega no era una diosa originalmente helénica sino una importación fenicia a través de la isla de Chipre, donde Astarté y Afrodita convivieron antes de fundirse.
- El planeta Venus era sagrado para Astarté y se asociaba con su estrella de ocho puntas. Cuando los griegos identificaron Astarté con Afrodita, mantuvieron esta asociación astral, razón por la cual el planeta se llama Venus hoy en día.
- En el templo de Tas-Silg en Malta, se han encontrado dedicatorias a Astarté continuamente usadas desde la Edad del Bronce hasta la época romana: más de 2.000 años de culto ininterrumpido en el mismo lugar.
- En el Libro de los Reyes, el rey Salomón es denunciado por construir un templo a «Astoret, la abominación de los sidonios» en Jerusalén, presumiblemente a instancia de alguna de sus esposas fenicias. Los profetas posteriores lo usaron como ejemplo de apostasía real.
Preguntas frecuentes
¿Quién era Astarté en la mitología fenicia?
Era la gran diosa del panteón fenicio, asociada al amor, la sexualidad, la guerra, la fertilidad y el planeta Venus. Su nombre deriva de la misma raíz que la Ishtar mesopotámica. Era considerada la contraparte femenina principal de los grandes dioses masculinos Baal y El.
¿Por qué Astarté se identificaba con la Afrodita griega?
Porque ambas diosas compartían atributos fundamentales: el amor, la sexualidad, la fertilidad y la asociación con el planeta Venus. Los griegos arcaicos, al entrar en contacto con los fenicios en Chipre, identificaron directamente a las dos deidades, y Heródoto afirmaba que Afrodita era de origen fenicio.
¿Qué era la prostitución sagrada en el culto de Astarté?
Era una práctica ritual documentada (aunque debatida por los historiadores) en la que mujeres vinculadas al templo mantenían relaciones con devotos a cambio de ofrendas para el santuario. Se consideraba un acto de devoción religiosa, no de prostitución comercial, aunque la línea era borrosa.
¿Dónde hay evidencia arqueológica del culto a Astarté?
Prácticamente en todos los sitios fenicios: Tiro, Sidón, Byblos en el Levante; Chipre (Pafos especialmente); Malta (Tas-Silg); Cartago, Cerdeña, Sicilia; Gadir (Cádiz) en Iberia. Las figurillas de terracota con su imagen se cuentan por miles en museos de todo el Mediterráneo.
¿Qué relación hay entre Astarté y Tanit?
Tanit era una diosa cartaginesa que, durante los siglos VI-II a.C., desplazó parcialmente a Astarté en el panteón oficial de Cartago. Sus funciones eran similares —diosa de la fertilidad y protectora de la ciudad—, pero Tanit tenía una iconografía más abstracta (signo triangular) y estaba asociada al dios Baal Hammon como consorte.
