Los oppida celtas: ciudades fortificadas de Europa

La imagen del celta como bárbaro silvestre que habitaba chozas dispersas en el bosque es un estereotipo creado por la propaganda romana. La realidad arqueológica revela algo muy distinto: a partir del siglo II a.C., los pueblos celtas de Europa construyeron asentamientos urbanos de gran envergadura conocidos como oppida (plural latino de oppidum, término que Julio César utilizó en sus Commentarii de Bello Gallico). Estas ciudades fortificadas, dotadas de calles planificadas, talleres artesanales, mercados y sistemas defensivos sofisticados, constituyen la primera urbanización a gran escala al norte de los Alpes.

Oppida Celta Ringwall Otzenhausen
Oppida Celta Ringwall Otzenhausen

Qué era un oppidum: definición y características

Los arqueólogos definen un oppidum como un asentamiento celta amurallado de más de 15 hectáreas, aunque muchos superaban las 100. Sus rasgos comunes incluyen: una muralla perimetral tipo murus gallicus (estructura de vigas de madera horizontales claveteadas con clavos de hierro y rellenas de tierra y piedra), una o varias puertas monumentales con acceso en embudo, un trazado interno con zonas diferenciadas (barrio artesanal, área residencial, espacio religioso, zona de almacenamiento) y evidencia de acuñación de moneda propia.

El murus gallicus, descrito por César en el libro VII de sus comentarios sobre la guerra de las Galias, era una ingeniería defensiva notable. Las vigas de madera absorbían el impacto de los arietes sin desmoronarse, mientras que la masa de tierra y piedra resistía el fuego. César admitió que esta combinación hacía las murallas galas extraordinariamente difíciles de asaltar, un elogio significativo viniendo del conquistador de la Galia.

Bibracte: la capital de los eduos

Bibracte, situada en la cima del Monte Beuvray en la Borgoña francesa, fue el oppidum principal de los eduos, una de las tribus galas más poderosas y aliada tradicional de Roma. Con una superficie amurallada de 135 hectáreas, Bibracte albergaba entre 5.000 y 10.000 habitantes en su apogeo (siglos II-I a.C.). Las excavaciones, iniciadas por Jacques-Gabriel Bulliot en 1867 y continuadas por equipos europeos hasta la actualidad, han revelado un barrio metalúrgico con decenas de talleres de bronce y hierro, un barrio residencial con casas de estilo mediterráneo con atrios, y un amplio espacio público que funcionaba como mercado.

Bibracte fue el escenario de dos eventos históricos cruciales. En 58 a.C., César derrotó a los helvecios en sus inmediaciones en la batalla de Bibracte. Y fue en este oppidum donde, durante el invierno de 52-51 a.C., César redactó parte de sus Commentarii. Irónicamente, la conquista romana provocó el abandono de Bibracte: los romanos fundaron Augustodunum (Autun) en el llano cercano, y la población migró a la nueva ciudad.

Manching y Numancia: oppida en Germania e Iberia

Manching, en Baviera (Alemania), es uno de los oppida celtas mejor excavados de Europa central. Con 380 hectáreas de superficie amurallada y un perímetro de muralla de 7,2 kilómetros, fue una de las mayores ciudades al norte de los Alpes en el siglo II a.C. Los hallazgos incluyen un puente de madera sobre el río Paar, un puerto fluvial, talleres de vidrio y esmalte, y una importante ceca que producía monedas de oro y plata imitando modelos griegos. Se estima que Manching tenía entre 5.000 y 10.000 habitantes, comparable a muchas ciudades mediterráneas contemporáneas.

Numancia, en la meseta soriana de la península ibérica, es el oppidum celtíbero más célebre de la historia. Los arévacos que lo habitaban resistieron durante veinte años los asedios romanos, infligiendo derrotas humillantes a varios generales, hasta que Publio Cornelio Escipión Emiliano —el destructor de Cartago— construyó un cerco de 9 kilómetros con siete campamentos y logró la rendición por hambre en 133 a.C. Los numantinos eligieron el suicidio colectivo antes que la esclavitud, un acto que los convirtió en símbolo de resistencia. Las excavaciones de Adolf Schulten (1905-1912) y las campañas modernas han sacado a la luz las calles empedradas, las viviendas de adobe y las termas comunitarias de este oppidum de apenas 8 hectáreas pero importancia histórica desproporcionada.

Comercio, moneda y legado urbano

Los oppida no eran únicamente fortalezas: eran centros económicos conectados por redes comerciales que abarcaban desde Britania hasta el mar Negro. Las ánforas de vino itálico halladas en Bibracte, el ámbar báltico encontrado en Manching y las cerámicas griegas de Numancia demuestran la extensión de estos intercambios. Muchos oppida acuñaban su propia moneda, generalmente imitaciones simplificadas de los estateros de oro de Filipo II de Macedonia, adaptadas al gusto y la iconografía local.

La conquista romana borró la mayoría de los oppida del mapa, pero no su legado. Numerosas ciudades europeas actuales —como París (Lutetia), Berna, Bratislava, Budapest y Milán— se asentaron sobre oppida celtas preexistentes o en sus inmediaciones. La urbanización celta no fue un callejón sin salida histórico: fue el cimiento sobre el que Roma construyó su red de ciudades provinciales.

Explora también: las legiones romanas que asediaron los oppida · la arquitectura griega que los celtas conocieron por el comercio.

Datos complementarios

El murus gallicus, descrito por César en el libro VII de sus comentarios sobre la guerra de las Galias, era una técnica de ingeniería defensiva notable: vigas de madera horizontales claveteadas con clavos de hierro rellenas de tierra y piedra, capaces de absorber el impacto de los arietes sin desmoronarse y de resistir el fuego mejor que las estructuras puramente leñosas. César admitió que esta combinación hacía extraordinariamente difíciles de asaltar las murallas galas.

Muchas ciudades europeas actuales — París (Lutetia), Berna, Bratislava, Budapest y Milán — se asentaron sobre oppida celtas preexistentes, lo que demuestra que la urbanización celta no fue un callejón sin salida histórico sino el cimiento sobre el que Roma construyó su red de ciudades provinciales.