El Sengoku Jidai (戦国時代, «Era de los estados en guerra») es el periodo más violento y dramático de la historia japonesa: 137 años (c. 1467-1603) durante los cuales el gobierno central del shogunato Ashikaga se desplomó, los grandes señores feudales (daimyō) lucharon entre sí por el control del archipiélago, y la sociedad japonesa entera giró en torno a la guerra. El término viene tomado prestado del periodo análogo de la China antigua («Estados Combatientes», 戰國時代, 475-221 a.C.), y como en aquel caso, el desorden político fue también una era de innovación: armas de fuego importadas, castillos monumentales, comercio con europeos, primeras misiones cristianas, y una eclosión cultural en arquitectura, jardines y artes marciales que culminó en la unificación de Japón bajo tres sucesivos caudillos.

La tríada de unificadores —Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu— es el ciclo más estudiado de la historia japonesa, comparable en peso narrativo a la sucesión César-Augusto-Tiberio en Roma. Cada uno tomó el relevo del anterior tras su muerte y completó una etapa distinta del proceso: Nobunaga rompió el viejo orden y empezó la conquista del país; Hideyoshi terminó la conquista militar y reorganizó la sociedad; Ieyasu consolidó políticamente el resultado y fundó el shogunato Tokugawa que gobernaría Japón durante 250 años más. Hay un dicho japonés que sintetiza esto perfectamente: «Nobunaga prepara el arroz, Hideyoshi lo cocina, Ieyasu se lo come».
Origen del caos: la guerra de Ōnin (1467-1477)
El Sengoku Jidai arrancó con la guerra de Ōnin (1467-1477), un conflicto sucesorio aparentemente local en la propia capital Kioto que arrastró a todos los grandes clanes del país y desactivó el aparato del shogunato Ashikaga. La disputa empezó porque el octavo shogun Yoshimasa, sin hijos varones legítimos, había nombrado heredero a su hermano Yoshimi… hasta que su esposa Hino Tomiko le dio inesperadamente un hijo varón en 1465. Los dos pretendientes y sus respectivos partidarios —el clan Hosokawa apoyando a Yoshimi, el clan Yamana al recién nacido Yoshihisa— transformaron el palacio imperial en campo de batalla. Kioto fue incendiada durante diez años; pabellones budistas centenarios, archivos imperiales y barrios artesanales completos ardieron sin recuperarse hasta el periodo Edo.
Cuando la guerra terminó en 1477 sin vencedor claro, los grandes señores volvieron a sus provincias y descubrieron que la autoridad del shogun ya no se proyectaba más allá de Kioto. El geko-kujō («los de abajo derrocan a los de arriba») se convirtió en la regla del Sengoku: vasallos derrocaban a sus señores, monjes guerreros expulsaban a gobernadores provinciales, comerciantes ricos compraban castillos. El siglo siguiente Japón se fragmentó en aproximadamente 250 daimyōs autónomos, cada uno con su pequeño ejército, su castillo, sus impuestos propios. La guerra civil no se detuvo nunca: era el estado natural de la política.
Cronología de la unificación
| Año | Hecho | Significado |
|---|---|---|
| 1467-1477 | Guerra de Ōnin | Inicio formal del Sengoku Jidai; Kioto destruida; colapso de la autoridad central |
| 1543 | Llegada de los portugueses a Tanegashima con arcabuces | Introducción de armas de fuego en Japón; revolución táctica en una década |
| 1560 | Batalla de Okehazama: Oda Nobunaga derrota a Imagawa Yoshimoto | Nobunaga se posiciona como caudillo emergente del centro de Japón |
| 1573 | Nobunaga depone al último shogun Ashikaga, Yoshiaki | Fin formal del shogunato Ashikaga (1336-1573) |
| 1575 | Batalla de Nagashino: arcabuceros de Nobunaga aniquilan la caballería Takeda | Demostración definitiva de la era de las armas de fuego |
| 1582 | Incidente del Honnō-ji: Akechi Mitsuhide traiciona y asesina a Nobunaga; Hideyoshi venga al señor en Yamazaki 13 días después | Hideyoshi sucede políticamente a Nobunaga sin ser su heredero formal |
| 1590 | Hideyoshi captura el castillo de Odawara y derrota al clan Hōjō | Unificación militar de Japón completada |
| 1592-1598 | Invasiones de Corea (guerras Imjin) | Aventura imperialista frustrada; debilita el régimen de Hideyoshi |
| 1598 | Muerte de Hideyoshi; deja como heredero a su hijo Hideyori (5 años) bajo consejo de regentes | Tokugawa Ieyasu, principal regente, comienza a maniobrar para tomar el poder |
| 1600 | Batalla de Sekigahara: Ieyasu derrota a la coalición leal a Hideyori | Victoria política decisiva; Ieyasu controla el país |
| 1603 | Ieyasu es nombrado shogun por el emperador; funda el shogunato Tokugawa | Fin formal del Sengoku Jidai; inicio del periodo Edo |
| 1614-1615 | Sitios de Osaka: Ieyasu destruye el castillo de Hideyori y extingue la línea Toyotomi | Fin de toda oposición; consolidación absoluta del poder Tokugawa |
Oda Nobunaga: el demonio que rompió el viejo orden
Oda Nobunaga (1534-1582) heredó un pequeño dominio en la provincia de Owari, en el centro de Japón, y lo convirtió en el primer poder capaz de aspirar a unificar el país. Su carrera comenzó con la sorprendente victoria de Okehazama en 1560, donde con apenas 3.000 hombres derrotó al ejército de Imagawa Yoshimoto, que con 25.000 marchaba hacia Kioto. Aprovechando una tormenta para atacar el campamento enemigo en plena siesta del señor adversario, Nobunaga eliminó al rival más poderoso del centro de Japón en una sola tarde. Desde ese momento su reputación de comandante audaz y despiadado no dejó de crecer.
Nobunaga aplicó tres innovaciones decisivas. Primera, adoptó masivamente los arcabuces: en la batalla de Nagashino (1575) desplegó tres mil arcabuceros en filas rotativas que disparaban en oleadas continuas y aniquilaron a la temida caballería del clan Takeda. Segunda, destruyó deliberadamente el poder político del clero budista: en 1571 incendió el monasterio Enryaku-ji en el monte Hiei, sede de los monjes guerreros que durante siglos habían sido un poder paralelo en Japón —murieron miles—; en 1574 hizo lo mismo con el centro Ikkō-ikki del Honganji. Tercera, protegió el cristianismo importado por los jesuitas, no por convicción religiosa sino para usarlo como cuña contra el clero budista tradicional. Cuando fue traicionado y asesinado por su general Akechi Mitsuhide en el templo Honnō-ji en 1582 —forzado a hacer seppuku tras ser sorprendido sin guardia adecuada—, Nobunaga controlaba un tercio del país y había roto sin posibilidad de retorno el viejo orden Ashikaga.
Toyotomi Hideyoshi: el campesino que llegó a regente
La historia de Toyotomi Hideyoshi (1537-1598) es una de las más improbables de la historia mundial: nacido hijo de un campesino sin samurai en el árbol genealógico, ascendió desde portador de sandalias de Nobunaga hasta convertirse, treinta años después, en regente (kampaku) y unificador efectivo del Japón. Tras enterarse del asesinato de Nobunaga en Honnō-ji, Hideyoshi —que estaba sitiando un castillo a 200 km de distancia— marchó día y noche con su ejército, cubrió la distancia en apenas trece días, y derrotó a Akechi Mitsuhide en la batalla de Yamazaki. Esa rapidez le ganó la posición de vengador legítimo y el respaldo de los demás generales de Nobunaga. En tres años consolidó el control del centro de Japón; en siete años (1590) había conquistado el resto del archipiélago derrotando al último clan independiente, los Hōjō, en el legendario sitio del castillo de Odawara.
Hideyoshi fue ante todo un organizador social. Realizó el kenchi —un catastro nacional sistemático que estableció la base productiva del país en unidades llamadas koku (un koku ≈ 180 litros de arroz, equivalente al consumo anual de una persona)—; promulgó la katanagari («caza de espadas») de 1588, que confiscó las armas a los campesinos y consolidó la separación social entre guerrero (samurai) y agricultor; y reordenó la sociedad en cuatro clases hereditarias (samurai, agricultor, artesano, comerciante) que persistirían hasta Meiji. Su gran error final fue ambición imperial: invadió Corea en 1592 con la esperanza de conquistar luego China, fracasó completamente, y murió en 1598 enfermo y obsesionado con asegurar el futuro de su hijo de cinco años, Hideyori. Dejó cinco regentes con la misión de protegerlo. Uno de ellos, Tokugawa Ieyasu, tenía sus propios planes.
Tokugawa Ieyasu y la batalla de Sekigahara (1600)
Tokugawa Ieyasu (1543-1616) fue el más paciente y meticuloso de los tres unificadores. Aliado primero de Nobunaga, después de Hideyoshi, jamás dio el paso decisivo prematuramente: esperó. Cuando Hideyoshi murió en 1598, Ieyasu —entonces el daimyō más poderoso del este de Japón, con base en el castillo de Edo (el actual Tokio)— maniobró durante dos años hasta forzar el enfrentamiento militar con la coalición leal al joven Hideyori, encabezada por Ishida Mitsunari. El choque se produjo en Sekigahara, un valle del centro de Japón, el 21 de octubre del año 1600.
La batalla de Sekigahara fue una de las más decisivas y, a la vez, una de las más enigmáticas de la historia japonesa. Aproximadamente 160 000 hombres se enfrentaron divididos entre dos ejércitos casi idénticos en tamaño. La fortuna de Ieyasu se debió tanto a su talento militar como a una operación diplomática previa: había sobornado a varios comandantes del bando rival para que cambiasen de lado en pleno combate. El más decisivo, Kobayakawa Hideaki, se mantuvo neutral hasta el mediodía, pero entonces cargó contra el flanco de su propio bando, provocando el colapso de la coalición leal a Hideyori. En cuestión de horas, Mitsunari fue capturado y ejecutado en Kioto, y Ieyasu se convirtió en el amo absoluto de Japón. Tres años más tarde, el emperador le otorgaría el título de shogun.
Innovaciones militares y culturales del Sengoku
El Sengoku no fue solo destrucción. Más allá de la sangría política, las décadas de guerra civil produjeron una aceleración técnica y cultural sin precedentes en el archipiélago. Los castillos evolucionaron de fortificaciones simples de madera en colinas a las gigantescas obras de mampostería de Himeji, Matsumoto, Hikone, Kumamoto y especialmente el Osaka de Hideyoshi —cinco pisos sobre muros de 30 metros, decenas de torres laterales, fosos múltiples, capaces de albergar guarniciones de miles—. La arquitectura civil de los nuevos centros urbanos creció vertiginosamente. La ceremonia del té alcanzó su forma clásica con Sen no Rikyū (1522-1591), maestro de Hideyoshi. Los biombos pintados de la escuela Kanō (Eitoku, Sanraku) decoraron palacios y fortalezas. Las artes marciales —kendō, kyūdō, sumo formal— sistematizaron sus técnicas y dieron lugar a las primeras escuelas (ryūha) con linajes documentados.
Y sobre todo, llegaron los europeos. Los portugueses arribaron por accidente a la isla de Tanegashima en 1543 trayendo arcabuces; en cinco años Japón producía réplicas locales en grandes cantidades. Los jesuitas llegaron en 1549 con Francisco Javier y en su mejor momento contaron con 300 000 cristianos japoneses, sobre todo en Kyūshū. El comercio con Macao trajo a Japón seda china, plata mexicana y libros impresos europeos; el primer texto bilingüe latín-japonés se imprimió en Nagasaki en 1591. Esta apertura cosmopolita acabó cuando los Tokugawa decidieron, ya consolidados en el poder, cerrar el archipiélago al exterior en 1639 —el llamado sakoku— por miedo a que los misioneros y comerciantes europeos socavaran la nueva estabilidad social. Pero el siglo XVI japonés había sido, paradójicamente, uno de los más conectados al resto del mundo en toda la historia premoderna del país.
Preguntas frecuentes sobre el Sengoku Jidai
¿Cuándo empezó y terminó el Sengoku Jidai?
Convencionalmente se fechan los 137 años entre 1467 (inicio de la guerra de Ōnin que destruyó la autoridad central del shogunato Ashikaga) y 1603 (nombramiento de Tokugawa Ieyasu como shogun e inicio del periodo Edo). Algunos historiadores prolongan la fecha de cierre hasta 1615 con el final del sitio de Osaka y la extinción del clan Toyotomi, fecha que marca el último foco de resistencia armada al nuevo orden Tokugawa.
¿Quiénes fueron los «tres unificadores» del Japón feudal?
Oda Nobunaga (1534-1582), Toyotomi Hideyoshi (1537-1598) y Tokugawa Ieyasu (1543-1616). Cada uno tomó el relevo del anterior tras su muerte. Nobunaga conquistó aproximadamente un tercio del país y destruyó el viejo orden Ashikaga; Hideyoshi terminó la unificación militar y reorganizó la sociedad; Ieyasu consolidó políticamente el resultado y fundó el shogunato Tokugawa que reinaría 250 años más. El dicho japonés tradicional resume la división del trabajo: «Nobunaga prepara el arroz, Hideyoshi lo cocina, Ieyasu se lo come.»
¿Por qué fue importante la batalla de Sekigahara?
Sekigahara (21 de octubre de 1600) fue la batalla decisiva que entregó a Tokugawa Ieyasu el control político de Japón tras la muerte de Hideyoshi. Enfrentó a unos 160 000 hombres en dos coaliciones casi idénticas: la oriental, leal a Ieyasu, y la occidental, leal a Ishida Mitsunari como protector del joven Hideyori (hijo de Hideyoshi). La traición durante el combate del comandante Kobayakawa Hideaki —sobornado por Ieyasu meses antes— rompió el equilibrio y aniquiló a la coalición occidental en una sola jornada. Tres años después, Ieyasu recibió formalmente el título de shogun y fundó el shogunato Tokugawa.
¿Cómo cambió la guerra la llegada de los arcabuces?
De forma radical y en menos de dos décadas. Los portugueses arribaron a Tanegashima en 1543 con arcabuces de mecha; los herreros japoneses replicaron el arma en pocos años y la producción local se masificó. La batalla de Nagashino (1575) es el caso emblemático: 3000 arcabuceros de Oda Nobunaga, organizados en filas rotativas que disparaban en oleadas continuas tras empalizadas defensivas, aniquilaron a la caballería del clan Takeda, hasta entonces invencible. Desde entonces los castillos se rediseñaron para resistir disparos de bala, las cotas de malla samurai añadieron placas pectorales más gruesas, y la guerra dejó de decidirse en duelos individuales para depender de masas disciplinadas de infantería con armas de fuego.
¿Hubo cristianos en el Japón del Sengoku?
Sí, y en cantidades sorprendentes. Los jesuitas portugueses llegaron en 1549 con Francisco Javier y obtuvieron rápido éxito, sobre todo en Kyūshū. En el momento de máxima expansión (c. 1580) había unos 300 000 cristianos japoneses, varios daimyōs bautizados (Ōtomo Sōrin, Konishi Yukinaga, Takayama Ukon) y una imprenta jesuita en Nagasaki publicando libros bilingües. La política cristiana cambió con Hideyoshi (edicto de expulsión de 1587, no aplicado plenamente) y se endureció con los Tokugawa: ejecuciones masivas a partir de 1597, prohibición total en 1614 y revuelta cristiana de Shimabara (1637-1638) aplastada con extrema dureza. Tras esto, Japón cerró el país al exterior durante 250 años.
Fuentes
Sigue explorando
- La Guerra Genpei — El nacimiento del shogunato
- La invasión mongola de Japón
- Sekigahara — La batalla que unificó Japón
- Japón Feudal
