Buda y el nacimiento del budismo en la India

En algún momento del siglo V a.C., un príncipe del clan de los Shakya, nacido en Lumbini (actual Nepal), abandonó su palacio, su esposa y su hijo recién nacido para buscar la respuesta a una pregunta que la religión védica no le había satisfecho: ¿por qué existe el sufrimiento y cómo puede eliminarse? Tras seis años de ascetismo extremo, meditación y búsqueda, Siddhartha Gautama alcanzó la iluminación bajo una higuera sagrada en Bodh Gaya y se convirtió en el Buda —el «Despierto»—. La doctrina que enseñó durante los siguientes cuarenta y cinco años fundó una de las grandes religiones del mundo, practicada hoy por más de 500 millones de personas.

Buda Escultura Cobre Sri Lanka
Buda Escultura Cobre Sri Lanka

Siddhartha Gautama: del palacio a la renuncia

Las fuentes budistas más antiguas (Sutta Pitaka del canon Pali) ofrecen un relato que mezcla datos históricos con hagiografía. Siddhartha nació hacia 563 a.C. (aunque la datación revisada propuesta por Heinz Bechert sitúa su nacimiento hacia 480 a.C.) en el seno de la familia gobernante de Kapilavastu, un pequeño reino del Terai nepalí. Su padre, Suddhodana, no era un gran rey sino un raja de una república oligárquica, y la educación de Siddhartha fue la propia de la nobleza kshatriya: artes marciales, equitación, administración.

La tradición relata que Suddhodana, advertido por un sabio de que su hijo se convertiría en un gran asceta o en un conquistador universal, rodeó a Siddhartha de lujos para evitar que conociera el sufrimiento. Pero el joven príncipe, en cuatro salidas fuera del palacio, se encontró con un anciano, un enfermo, un cadáver y un asceta mendicante. Estos «cuatro encuentros» le revelaron la inevitabilidad de la vejez, la enfermedad y la muerte, y la posibilidad de buscar la liberación mediante la renuncia. A los 29 años, Siddhartha abandonó Kapilavastu en lo que la tradición denomina la «Gran Renuncia» (Mahābhinishkramana).

Las cuatro nobles verdades

Tras alcanzar la iluminación en Bodh Gaya hacia los 35 años, Buda pronunció su primer sermón en el Parque de los Ciervos de Sarnath, cerca de Benarés (Varanasi). Este discurso, conocido como Dhammacakkappavattana Sutta (Sermón de la puesta en movimiento de la rueda del Dharma), establece las Cuatro Nobles Verdades, el núcleo doctrinal del budismo.

La Primera Noble Verdad (dukkha) afirma que la existencia está marcada por el sufrimiento: el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad, la muerte, la separación de lo amado, el contacto con lo detestado, no obtener lo deseado, todo es dukkha. La Segunda Noble Verdad (samudaya) identifica la causa del sufrimiento: el deseo o sed (tanha), especialmente el deseo de existencia, de placeres sensoriales y de no-existencia. La Tercera Noble Verdad (nirodha) proclama que el sufrimiento puede cesar mediante la extinción completa del deseo. La Cuarta Noble Verdad (magga) señala el camino para lograrlo: el Noble Camino Óctuple.

El Noble Camino Óctuple

El Camino Óctuple no es una secuencia de pasos sino un conjunto de prácticas simultáneas organizadas en tres categorías. La sabiduría (pañña) comprende la comprensión correcta (entender las cuatro nobles verdades) y la intención correcta (renuncia a la aversión y la crueldad). La conducta ética (sila) incluye la palabra correcta (no mentir, no calumniar), la acción correcta (no matar, no robar, no dañar sexualmente) y el medio de vida correcto (no ganarse la vida con oficios que causen sufrimiento). La disciplina mental (samadhi) abarca el esfuerzo correcto (cultivar estados mentales positivos), la atención correcta (sati, la observación consciente del cuerpo, las sensaciones, la mente y los fenómenos) y la concentración correcta (jhana, la absorción meditativa profunda).

Buda rechazó explícitamente los dos extremos de la vida espiritual india: el hedonismo aristocrático y el ascetismo autodestructivo que él mismo había practicado durante seis años. El Camino Óctuple se presenta como la «vía media» (majjhima patipada), un equilibrio entre la indulgencia y la mortificación.

Expansión del budismo: de Ashoka a Asia

Buda murió hacia los 80 años en Kushinagar (c. 483 o 400 a.C.). Durante los dos siglos siguientes, sus enseñanzas se transmitieron oralmente y la comunidad (sangha) se fue organizando en monasterios. El punto de inflexión llegó con el emperador Ashoka de la dinastía Maurya (r. 268-232 a.C.), quien tras la sangrienta conquista de Kalinga se convirtió al budismo y dedicó el resto de su reinado a difundirlo. Ashoka envió misiones budistas a Sri Lanka (donde la tradición Theravada arraigó permanentemente), al Gandhara (actual Pakistán-Afganistán), a Birmania, y posiblemente a Egipto y Macedonia según sus propios edictos grabados en roca.

Hacia el siglo I d.C., el budismo se había dividido en dos grandes corrientes: el Theravada (la «doctrina de los ancianos»), dominante en el sureste asiático, y el Mahayana (el «gran vehículo»), que se expandió hacia China, Corea y Japón a través de la Ruta de la Seda. Una tercera rama, el Vajrayana (budismo tántrico), se desarrollaría más tarde en el Tíbet y Mongolia.

Irónicamente, el budismo casi desapareció de la India, su tierra natal, entre los siglos X y XII, absorbido por el hinduismo devocional y debilitado por las invasiones turcas que destruyeron sus grandes monasterios (Nalanda fue saqueada en 1193). Sin embargo, la semilla plantada por un príncipe insatisfecho en un pequeño rincón del Ganges floreció a escala planetaria: hoy el budismo es la cuarta religión del mundo.

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