Augusto heredó una república destrozada por décadas de guerra civil y la transformó en un imperio que duraría 500 años en Occidente y otros 1.000 en Oriente. Lo hizo sin abolir formalmente la república: fue el más astuto de los revolucionarios, que nunca se proclamó rey.

¿Quién fue Augusto?
Augusto (63 a.C. – 14 d.C.) fue el primer emperador del Imperio Romano y uno de los gobernantes más influyentes de la historia mundial. Nació con el nombre de Cayo Octavio Turino en Velitrae (actual Velletri), cerca de Roma. Era el sobrino nieto del dictador Julio César, quien lo adoptó póstumamente en su testamento, otorgándole el nombre Cayo Julio César Octaviano.
En el año 27 a.C., el Senado romano le concedió el título honorífico de Augustus («el Venerado», «el Augusto»), nombre que adoptó como parte de su identidad política. Gobernó Roma durante 41 años consecutivos (27 a.C. – 14 d.C.), el reinado más largo de cualquier emperador romano.
El camino al poder: guerras civiles y la derrota de Marco Antonio
Cuando César fue asesinado en los Idus de Marzo del 44 a.C., Octaviano tenía apenas 18 años. Sin experiencia militar ni apoyo del ejército, parecía el candidato menos probable para suceder al dictador. Sin embargo, con una combinación de inteligencia política excepcional, alianzas estratégicas y una voluntad de acero, fue acumulando poder progresivamente.
Formó el Segundo Triunvirato con Marco Antonio y Lépido para derrotar a los asesinos de César (Bruto y Casio), a quienes vencieron en Filipos (42 a.C.). Pero la alianza era inestable. Tras la muerte de Lépido, el enfrentamiento entre Octaviano y Marco Antonio era inevitable. La guerra terminó en la Batalla de Accio (31 a.C.), donde la flota de Octaviano derrotó decisivamente a las fuerzas combinadas de Marco Antonio y Cleopatra VII. Ambos huyeron a Egipto y se suicidaron poco después.
La «restauración de la República» y el nacimiento del Imperio
Octaviano era un revolucionario disfrazado de conservador. Sabía que el término «rey» era políticamente letal en Roma —a César lo habían asesinado precisamente por eso—. En el año 27 a.C. realizó un gesto calculado: devolvió formalmente el poder al Senado y al pueblo romano.
El Senado, agradecido y sin opciones reales, le devolvió el poder en forma de títulos que parecían republicanos pero eran en realidad monárquicos: Princeps («el primero entre los ciudadanos»), control permanente de las provincias más importantes y del ejército, y la autoridad tribunicia vitalicia que hacía sagrada su persona. Augusto no era rey; era algo nuevo: el Princeps, el primer ciudadano de Roma.
La Paz Augustea: dos siglos de prosperidad
El reinado de Augusto inauguró la Pax Romana (Paz Romana), un período de relativa paz y estabilidad que duró aproximadamente dos siglos (27 a.C. – 180 d.C.). Bajo su gobierno:
- Roma consolidó sus fronteras: el Rin y el Danubio al norte, el Éufrates al este.
- Se construyó una extensa red de calzadas, acueductos y edificios públicos.
- Augusto reformó el ejército, las finanzas, la administración provincial y el sistema de correos.
- El comercio mediterráneo floreció como nunca antes.
- Las artes y la literatura vivieron su época de oro: Virgilio (La Eneida), Horacio, Ovidio y Tito Livio escribieron bajo su mecenazgo.
Augusto se jactaba de haber encontrado Roma como una ciudad de ladrillo y haberla dejado de mármol («Marmoream relinquo, quam latericiam accepi»). Entre sus obras más importantes destacan el Foro de Augusto, el Ara Pacis (Altar de la Paz) y la reconstrucción del Templo de Apolo Palatino.
Vida personal y sucesión: el problema sin resolver
La vida personal de Augusto estuvo marcada por tragedias familiares y los problemas de sucesión. Tuvo solo una hija, Julia, con su segunda esposa Escribonia. Su tercera esposa, Livia Drusila, con quien vivió 52 años, no le dio hijos biológicos pero aportó al matrimonio dos hijos de su anterior matrimonio: Tiberio y Druso.
Augusto outlived a todos sus herederos preferidos: su sobrino Marcelo, su yerno Agripa, sus nietos Cayo y Lucio. Murió el 19 de agosto del año 14 d.C. a los 75 años, con las famosas últimas palabras: «¿He representado bien mi papel en la comedia de la vida? Pues aplaudid y despedid la obra.» Le sucedió su hijastro Tiberio.
Sí, Augusto fue el primer emperador de Roma, aunque nunca usó ese título formalmente. Se llamaba a sí mismo Princeps («el primero entre los ciudadanos»), inaugurando el sistema político conocido como el Principado.
Augusto gobernó durante 41 años, desde el 27 a.C. hasta su muerte en el 14 d.C. Es el reinado más largo de cualquier emperador romano.
La Batalla de Accio (31 a.C.) fue el enfrentamiento naval decisivo en el que Octaviano (futuro Augusto) derrotó a Marco Antonio y Cleopatra. Con su victoria, se convirtió en el único dueño del mundo romano.
La Pax Romana («Paz Romana») es el período de relativa paz y estabilidad que comenzó con Augusto (27 a.C.) y duró aproximadamente dos siglos hasta el reinado de Marco Aurelio (180 d.C.). Fue una época de gran prosperidad económica y cultural.
El mes de agosto fue renombrado en honor a Augusto (originalmente se llamaba Sextilis, el sexto mes). El Senado romano lo escogió porque varios de sus triunfos más importantes —incluyendo la victoria en Accio y la conquista de Egipto— ocurrieron en ese mes.
Augusto murió de causas naturales el 19 de agosto del año 14 d.C., a los 75 años, en Nola (Campania). Le sucedió su hijastro Tiberio, el primero de la dinastía Julio-Claudia tras él.
