¿Cuántas personas vivían en la ciudad más grande del mundo antiguo? La pregunta parece sencilla pero las respuestas son sorprendentes. Antes de la Revolución Industrial, pocas ciudades del planeta alcanzaron el millón de habitantes. Las estimaciones no son exactas — se basan en la superficie intramuros, la densidad habitacional estimada, los registros fiscales y la capacidad agrícola del hinterland — pero los historiadores han convergido en cifras razonables. Este es el ranking de las 10 ciudades más pobladas del mundo antiguo (hasta c. 1500 d.C.), con la estimación media aceptada por la historiografía actual y los factores que las convirtieron en megalópolis de su tiempo.

1. Roma imperial (≈1.000.000 hab., c. 100 d.C.)
Roma fue, durante dos siglos, la primera ciudad del mundo en superar el millón de habitantes. En el apogeo del Imperio bajo Trajano y Adriano (c. 100-150 d.C.), se estima que albergaba entre 1 y 1,2 millones de personas dentro de las Murallas Aurelianas. Esta cifra — impresionante — sólo sería igualada en Occidente por Londres a finales del siglo XVIII. Roma se alimentaba importando 200.000 toneladas anuales de grano desde Egipto, África del Norte y Sicilia en una flota cerealista coordinada por el praefectus annonae. La ciudad contaba con 11 acueductos que traían 1.000.000 m³ de agua al día, 28 bibliotecas, 11 foros, 2 anfiteatros (el Coliseo con aforo para 50.000), casi 1.000 termas públicas y un sistema de alcantarillado (Cloaca Máxima) que funcionaría hasta el siglo XX.
2. Chang’an Tang (≈1.000.000 hab., c. 750 d.C.)
La capital de la dinastía Tang (actual Xi’an) fue la única ciudad antigua que rivalizó con Roma en tamaño. En su apogeo bajo el emperador Xuanzong, Chang’an contaba con aproximadamente 1 millón de habitantes dentro de sus murallas y quizás otro medio millón en los suburbios. Trazada como un perfecto rectángulo de 8,6 × 9,7 km — la ciudad amurallada más grande jamás construida en la Antigüedad — fue diseñada con un plan ortogonal de 108 barrios cerrados (fang) organizados en torno a dos avenidas que se cruzaban como un enorme tablero. Era la terminal oriental de la Ruta de la Seda y acogía a mercaderes persas, sogdianos, árabes, indios y bizantinos, con mezquitas, iglesias nestorianas y templos zoroastristas funcionando dentro de sus muros. Su plano inspiró las capitales de Japón (Nara y Kioto).
3. Alejandría (≈500.000-700.000 hab., c. 100 a.C.)
Fundada por Alejandro Magno en 331 a.C. y capital ptolemaica de Egipto, Alejandría fue la segunda ciudad del Mediterráneo durante medio milenio, sólo superada por Roma a partir del siglo I a.C. En su apogeo se estima que tenía entre 500.000 y 700.000 habitantes, con barrios claramente diferenciados — el Brucheion real, el barrio judío, el egipcio Rhakotis —. Albergaba la Gran Biblioteca (con estimaciones de 400.000 a 700.000 rollos), el Museion (centro de investigación científica), el Faro de 140 m (una de las Siete Maravillas) y el Serapeo. En Alejandría trabajaron Euclides, Eratóstenes (que midió la circunferencia de la Tierra con error mínimo), Herón, Ptolomeo y Hipatia. Su puerto movía el comercio de grano hacia Roma.
4. Constantinopla bizantina (≈500.000 hab., c. 550 d.C.)
La Nueva Roma fundada por Constantino en 330 alcanzó su máximo demográfico bajo Justiniano I (527-565), con unos 500.000 habitantes antes de la pandemia de peste justinianea (541-549), que redujo la población a menos de la mitad en pocos años. Antes de la epidemia, la ciudad tenía el monumental Hipódromo (aforo de 100.000), la recién terminada Santa Sofía (537), un sistema de cisternas subterráneas (la Basílica Cisterna con 336 columnas) y murallas triples teodosianas que la hicieron inexpugnable durante mil años. Constantinopla siguió siendo la mayor ciudad de Europa hasta 1204, cuando fue saqueada por la Cuarta Cruzada. Retomó el primer puesto tras la conquista otomana (1453) ya como Estambul.
5. Antioquía (≈400.000 hab., c. 150 d.C.)
Fundada en 300 a.C. por Seleuco I como capital del Imperio seléucida, Antioquía (actual Antakya, Turquía) se convirtió bajo el Imperio Romano en la tercera ciudad del mundo, con unos 400.000 habitantes en el siglo II d.C. Estaba conectada con el puerto de Seleucia Pieria y controlaba el paso entre el Mediterráneo y la Mesopotamia persa. Su importancia religiosa también fue enorme: según los Hechos de los Apóstoles, en Antioquía se acuñó por primera vez el término cristianos, y la ciudad fue la sede de uno de los cinco patriarcados antiguos (junto con Roma, Constantinopla, Alejandría y Jerusalén). Una serie de terremotos devastadores en los siglos VI-VII y la conquista árabe (637) iniciaron su declive.
6. Cartago (≈400.000 hab., c. 200 a.C.)
Antes de su destrucción por Roma en 146 a.C., Cartago había sido durante siglos la mayor ciudad del Mediterráneo occidental, con una población estimada en 400.000-500.000 habitantes según Estrabón y Apiano. Su puerto doble — comercial y militar — podía albergar 220 navíos bajo techo en boxes individuales. El cerro de Byrsa acogía el templo principal de Eshmun y el barrio residencial de las élites púnicas, con casas de hasta seis plantas. Su imperio marítimo se extendía desde Iberia hasta Sicilia y pagaba tributo al tesoro de Tanit. La total destrucción en la Tercera Guerra Púnica — siguió siendo el paradigma del aniquilamiento romano — borró a una civilización que había rivalizado con Roma durante 120 años.
7. Tenochtitlán (≈200.000-300.000 hab., c. 1500 d.C.)
Cuando Hernán Cortés llegó en 1519, la capital azteca sobre el lago Texcoco tenía entre 200.000 y 300.000 habitantes, cinco veces más que cualquier ciudad española de la época. Los conquistadores quedaron mudos: en sus cartas describen una ciudad más grande, limpia y ordenada que Sevilla, con calzadas rectilíneas que cruzaban el lago, acueductos de agua dulce desde Chapultepec, chinampas (jardines flotantes) que producían siete cosechas anuales y el Templo Mayor presidiendo el recinto ceremonial. Bernal Díaz del Castillo escribió que «parecía cosa de encantamiento… no sabíamos si era verdad lo que veíamos». La ciudad cayó en 1521 tras un asedio brutal; Cortés la arrasó para construir México-Tenochtitlán sobre sus ruinas.
8. Atenas clásica (≈250.000 hab., s. V a.C.)
Al incluir el Ática rural dependiente, Atenas alcanzó en el siglo V a.C. (época de Pericles) una población total de 250.000-300.000 habitantes, de los que unos 30.000-40.000 eran ciudadanos varones adultos con derecho al voto. La ciudad amurallada propiamente dicha — desde la Acrópolis hasta los Muros Largos que llegaban al Pireo — albergaba quizás 150.000. No era una megalópolis como Roma, pero el impacto cultural por habitante no tiene igual en la historia: Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Sócrates, Platón, Tucídides, Heródoto, Fidias, Pericles, todos vivieron allí en el mismo siglo. La peste de 430 a.C. mató a un tercio de la población y marcó el inicio de su declive político.
9. Babilonia neobabilónica (≈200.000 hab., c. 600 a.C.)
Bajo Nabucodonosor II (604-562 a.C.), Babilonia fue la ciudad más grande del mundo, con una estimación de 200.000 habitantes dentro de sus murallas triples. Su perímetro de 18 km encerraba el zigurat Etemenanki (la «Torre de Babel» bíblica, quizás el edificio más alto del mundo antiguo antes del Faro de Alejandría), el templo de Marduk, la Vía Procesional con la Puerta de Ishtar (hoy reconstruida en Berlín) y, según la tradición griega, los Jardines Colgantes (una de las Siete Maravillas cuya existencia histórica sigue debatiéndose). Heródoto, que la visitó, dejó descripciones que influyeron en la imagen de Babilonia como arquetipo de metrópolis oriental durante toda la Antigüedad grecorromana.
10. Tebas egipcia (≈120.000 hab., c. 1300 a.C.)
Durante el Reino Nuevo (Dinastías XVIII-XX), la ciudad egipcia de Tebas (actual Luxor) fue la capital religiosa y administrativa del mayor imperio del Mediterráneo oriental. Se estima que alcanzó los 100.000-120.000 habitantes bajo Amenhotep III y Ramsés II, entre las dos orillas del Nilo: en la oriental, los templos de Karnak y Luxor y la ciudad propiamente dicha; en la occidental, los templos funerarios, los palacios reales y, más allá, el Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas. Homero la llama «Tebas la de las cien puertas». El complejo de Karnak sigue siendo el mayor templo religioso jamás construido (2 km² de recinto).
Lo que tienen en común las megalópolis antiguas
Tres factores explican por qué ciertas ciudades superaron al resto: logística agrícola (Roma y Chang’an dependían de flotas cerealistas y canales imperiales; Tenochtitlán de las chinampas), posición geoestratégica (todas controlan rutas comerciales mayores: el Mediterráneo, la Ruta de la Seda, el Tigris-Éufrates, el Nilo, el valle de México) y poder político concentrado (capitales imperiales o religiosas que absorbían tributo de un territorio amplio). Cuando uno de esos tres factores fallaba — crisis agrícola, cambio de rutas, fragmentación política — la ciudad colapsaba rápidamente. Roma pasó de 1 millón a 30.000 habitantes entre el siglo II y el VI. Babilonia quedó en ruinas menos de un siglo después de Nabucodonosor. Tenochtitlán fue literalmente arrasada en dos años.
Roma imperial, aproximadamente en el siglo I d.C. bajo la dinastía Julio-Claudia y consolidado en el siglo II con los emperadores Antoninos. Se estima una población de entre 1 y 1,2 millones de habitantes dentro de las Murallas Aurelianas. Antes de Roma, ninguna ciudad del mundo había alcanzado esa cifra: Babilonia llegó a 200.000, Alejandría a 500.000-700.000. Después de Roma, sólo Chang’an Tang (siglo VIII d.C.) igualó la cifra en el mundo antiguo. En Europa, el millón de habitantes no se volvería a alcanzar hasta Londres a finales del siglo XVIII.
Los historiadores combinan varias fuentes: superficie dentro de las murallas multiplicada por una densidad habitacional estimada (en la Antigüedad, entre 100-400 habitantes por hectárea según el tipo de vivienda); registros fiscales o censales cuando existen (los romanos tenían cifras oficiales del annona); cálculos de capacidad agrícola del hinterland; volumen de importaciones de grano (el caso de Roma, cuyos 200.000 toneladas anuales documentadas permiten calibrar la cifra); y fuentes literarias como Heródoto, Estrabón o los cronistas españoles en América. Las estimaciones más bajas y más altas suelen diferir en un factor 2x, pero los rangos son razonablemente estables entre los especialistas.
Sí, claramente. Cuando Cortés llegó en 1519, Tenochtitlán tenía entre 200.000 y 300.000 habitantes. Las ciudades españolas más grandes de la época — Sevilla, Valencia, Córdoba — no superaban los 60.000-70.000. Sólo París, Venecia y Nápoles en Europa se aproximaban a los 200.000, y Estambul los superaba (500.000+). Los conquistadores españoles dejaron por escrito su asombro; Bernal Díaz del Castillo escribió que «parecía cosa de encantamiento» y varios soldados le dijeron a Cortés que «no pensaban que hubiese en el mundo tanto señorío».
Casi todas colapsaron dramáticamente. Roma pasó de 1 millón en el siglo II d.C. a menos de 30.000 en el siglo VI, tras las invasiones bárbaras y el corte del suministro cerealero africano. Babilonia quedó en ruinas tras la conquista persa (539 a.C.) y se despobló gradualmente. Cartago fue completamente destruida por Roma en 146 a.C. Tenochtitlán fue arrasada por los españoles en 1521. Alejandría y Antioquía decayeron tras las conquistas árabes (siglo VII). Sólo Constantinopla mantuvo grandes poblaciones hasta el final de la Edad Media, y aun así perdió entre el 40% y el 60% de su población en la peste justinianea del 541-549 d.C.
La India tuvo ciudades importantes (Pataliputra bajo los Mauryas alcanzó quizás 150.000-400.000 habitantes en el siglo III a.C.), pero las fuentes son escasas y las estimaciones demasiado variables para incluirlas con confianza. En cuanto a Mesoamérica, Teotihuacán alcanzó 125.000-200.000 habitantes en torno al 500 d.C., muy cerca de entrar en esta lista. La civilización del Indo (Mohenjo-Daro, Harappa) tuvo ciudades de 40.000-50.000, grandes para su época pero lejos del millón. El Cairo medieval y Bagdad abasí superaron el millón, pero entran ya fuera del marco temporal de «mundo antiguo» que aquí usamos (hasta c. 1500 d.C.).
