Ezana de Aksum: el rey africano que convirtió Etiopía al cristianismo

En pleno siglo IV d.C., mientras el cristianismo se abría paso dentro del Imperio Romano bajo Constantino, al otro lado del mar Rojo otro monarca tomaba una decisión igualmente trascendental: Ezana, rey del poderoso reino de Aksum (en la actual Etiopía y Eritrea), se convertía al cristianismo y lo imponía como religión oficial de su estado. Etiopía se convirtió así en uno de los primeros reinos cristianos del mundo, apenas dos décadas después que Armenia y mucho antes que la mayor parte de Europa. La historia de Ezana es la historia del nacimiento del cristianismo africano, una tradición que ha sobrevivido ininterrumpidamente durante más de 1.700 años y que hoy abarca decenas de millones de fieles en la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo.

Moneda del rey Ezana de Aksum siglo IV
Moneda del rey Ezana de Aksum (c. 330-360 d.C.). Wikimedia Commons — dominio público.

El Imperio de Aksum: la potencia africana del mar Rojo

Antes de hablar de Ezana, hay que entender el reino que heredó. Aksum era una potencia comercial africana cuyo territorio se extendía sobre el actual norte de Etiopía, Eritrea, partes de Sudán y al menos temporalmente el sur de la Península Arábiga (Yemen actual). Su capital, la ciudad de Aksum, se alzaba en el altiplano etíope, rodeada de campos cultivables y rutas comerciales. El filósofo persa Mani, en el siglo III d.C., la incluía entre los «cuatro grandes reinos del mundo» junto con Roma, Persia y China, un indicio del prestigio internacional que tenía. La base de la riqueza aksumita era el control del comercio de marfil, oro, incienso, mirra, cuernos de rinoceronte, pieles de animales exóticos y esclavos entre el interior africano, Egipto, Arabia, India y el Mediterráneo. Aksum acuñaba sus propias monedas de oro, plata y bronce —una rareza absoluta en el África subsahariana antigua— con inscripciones en griego, la lengua franca del comercio del mar Rojo.

Estela monumental de Aksum, Etiopía
Estela monumental de Aksum, Etiopía. Uno de los monolitos tallados más altos del mundo antiguo, erigido en tiempos cercanos al reinado de Ezana. Wikimedia Commons — CC BY-SA.

Los primeros años de Ezana: sucesor de un linaje imperial

Ezana, cuyo nombre también se escribe Ezanas o Aizanas, accedió al trono de Aksum hacia el año 320 d.C., sucediendo a su padre Ella Amida. Como aún era menor de edad cuando murió su padre, ejerció inicialmente la regencia su madre, la reina Sofía. Durante esta regencia, Aksum continuó su expansión y mantuvo las relaciones comerciales con el Imperio Romano, con el que Aksum compartía intereses geopolíticos en el mar Rojo. Las inscripciones conservadas nos permiten reconstruir el marco familiar de Ezana: tenía varios hermanos, entre ellos Sazana, con los que compartió en algunas ocasiones el título de rey. La corte aksumita era profundamente cosmopolita: se hablaba ge’ez (la lengua autóctona, antepasada del amárico moderno), griego (para el comercio) y probablemente árabe del sur. La religión oficial antes de Ezana era un politeísmo sabao-himyarita heredado del sur de Arabia, con dioses como Astar, Beher y Meder.

La conquista de Meroe: el fin del reino nubio

Uno de los logros militares más importantes del reinado de Ezana fue la conquista del reino de Meroe (actual Sudán), el viejo vecino nubio de Egipto que había sido un aliado y a veces rival de Aksum durante siglos. Alrededor del año 340 d.C., Ezana dirigió una campaña contra los noba y kasu (pueblos que habían ocupado el territorio meroítico tras su debilitamiento). La llamada «Inscripción de Meroe», grabada sobre una estela en Aksum, describe la campaña con detalle: Ezana marchó río arriba por el Atbara, derrotó a los noba, destruyó sus ciudades, capturó ganado y grano y regresó triunfante. Aunque la participación de Ezana en el colapso definitivo de Meroe ha sido matizada por la arqueología reciente (la ciudad ya estaba en declive), la campaña simboliza el momento en que Aksum asumió la hegemonía del valle del Nilo sobre la vieja potencia nubia.

La conversión al cristianismo: Frumentius y el rey

La conversión de Ezana al cristianismo es una de las historias más notables de la difusión temprana del cristianismo. La fuente principal es la Historia Eclesiástica de Rufino de Aquileya (escrita hacia el 402 d.C.), que recoge el testimonio del propio Edesio, protagonista del episodio. Según Rufino, dos jóvenes cristianos fenicios de Tiro —Frumencio y Edesio— viajaban por el mar Rojo cuando su barco naufragó. Sobrevivieron y fueron llevados como esclavos a la corte del rey de Aksum, donde ambos crecieron en favor real. Tras la muerte del rey, la reina madre les pidió que se quedaran como tutores del joven Ezana y administradores del reino. Edesio eventualmente regresó a Tiro, pero Frumencio viajó a Alejandría y pidió al patriarca Atanasio que enviara un obispo a Aksum. Atanasio, reconociendo la oportunidad histórica, ordenó obispo al propio Frumencio y lo envió de vuelta. Frumencio —conocido en Etiopía como Abba Salama («padre de la paz»)— bautizó a Ezana, quien proclamó el cristianismo como religión oficial del reino.

Las monedas de Ezana: numismática de una conversión

La prueba material más contundente de la conversión de Ezana no está en los textos, sino en sus propias monedas. Antes de la conversión, las monedas aksumitas de Ezana mostraban los símbolos del disco solar y la luna creciente, referentes a los dioses sabao-himyaritas Almaqah y Astar. A partir de cierto momento de su reinado, esos símbolos desaparecen y son sustituidos por una cruz cristiana, la primera cruz acuñada en una moneda en cualquier lugar del mundo. Las inscripciones también cambian: las primeras monedas usan fórmulas paganas como «por la gracia del dios Almaqah», mientras las posteriores usan «por la gracia de nuestro Señor». Esta evidencia numismática permite datar la conversión con precisión: ocurrió probablemente entre los años 330 y 340 d.C., es decir, apenas unas décadas después del Edicto de Milán de Constantino (313) y mucho antes del Edicto de Tesalónica de Teodosio (380) que hizo del cristianismo la religión oficial romana.

La inscripción trilingüe de Ezana

Otra fuente fundamental para conocer a Ezana es la llamada «Inscripción de Ezana», una estela trilingüe descubierta en Aksum en 1981 por un agricultor que aró inadvertidamente sobre ella. El texto, grabado en ge’ez, sabeano y griego, data de después de la conversión y es uno de los documentos africanos cristianos más antiguos conocidos. En él Ezana se presenta con estos títulos: «rey de Aksum, de Himyar, de Raydán, de Saba, de Salhin, de Siyamo, de Beja y de Kasu». La invocación inicial ha cambiado radicalmente respecto a las inscripciones anteriores: en lugar de «por el poder del dios Mahrem» (como en sus primeras inscripciones), ahora dice «por el poder del Señor del Cielo». El texto no menciona a Jesucristo por su nombre, quizás por prudencia diplomática, pero el cambio religioso es inequívoco. Esta estela es hoy una de las piezas más importantes del museo arqueológico de Aksum.

El legado: Etiopía cristiana hasta hoy

La conversión de Ezana fue el inicio de una tradición cristiana africana ininterrumpida de más de 1.700 años, la más antigua del continente. La Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, que venera a Frumencio como Abba Salama, primer obispo y apóstol de Etiopía, sigue usando la lengua ge’ez en su liturgia y conserva tradiciones y manuscritos que en ninguna otra iglesia se han mantenido. Etiopía no solo preservó el cristianismo durante los siglos de expansión islámica en el norte de África, sino que lo convirtió en un elemento fundacional de su identidad nacional. Las iglesias excavadas en la roca de Lalibela (siglo XII), las famosas crónicas reales como el Kebra Nagast (la «Gloria de los Reyes») y la institución misma de la monarquía etíope —que reclamaba descender del rey Salomón y la reina de Saba— hunden sus raíces en la decisión de aquel rey del siglo IV. Sin Ezana, el cristianismo africano habría tenido una historia muy distinta.

Curiosidades

  • Las monedas de Ezana fueron las primeras del mundo en llevar grabada una cruz cristiana, incluso antes que las monedas del Imperio Romano de Constantino.
  • Etiopía se convirtió al cristianismo hacia el año 330 d.C., solo después de Armenia (301) y cincuenta años antes de que Roma lo declarara religión oficial (380).
  • Frumencio, el tutor y obispo de Ezana, es conocido en la tradición etíope como «Abba Salama Kesate Birhan» («padre de la paz, revelador de la luz») y sigue siendo venerado como el apóstol de Etiopía.
  • El filósofo persa Mani, en el siglo III, incluía a Aksum entre los «cuatro grandes reinos del mundo» junto a Roma, Persia y China, indicando el prestigio internacional del imperio africano.
  • Las estelas de Aksum —obeliscos de piedra tallada de hasta 33 metros de altura— son los monolitos más altos jamás tallados en África. Uno de ellos fue robado por las tropas fascistas italianas en 1937 y devuelto a Etiopía en 2005.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Ezana de Aksum?

Ezana fue el rey del Imperio de Aksum (en la actual Etiopía y Eritrea) entre aproximadamente 320 y 360 d.C. Es famoso por haber convertido su reino al cristianismo hacia el año 330, convirtiendo a Etiopía en uno de los primeros estados cristianos del mundo.

¿Cuándo se convirtió Etiopía al cristianismo?

Etiopía se convirtió oficialmente al cristianismo bajo el rey Ezana hacia el año 330 d.C., apenas 17 años después del Edicto de Milán de Constantino y 50 años antes de que Teodosio declarara el cristianismo religión oficial del Imperio Romano.

¿Quién fue Frumencio y qué papel tuvo en la conversión?

Frumencio fue un joven cristiano de Tiro que naufragó en Aksum y fue tutor del joven Ezana. Tras la muerte del rey anterior, viajó a Alejandría y pidió al patriarca Atanasio que enviara un obispo. Atanasio lo ordenó a él mismo y lo envió de vuelta para bautizar al rey Ezana.

¿Cómo sabemos que Ezana se convirtió al cristianismo?

Las pruebas principales son las monedas de Ezana (los símbolos solares y lunares paganos desaparecen y son reemplazados por la cruz cristiana) y la inscripción trilingüe de Aksum descubierta en 1981, donde Ezana invoca al «Señor del Cielo» en lugar del dios pagano Mahrem.

¿Qué relación tiene Ezana con la Iglesia ortodoxa etíope actual?

La Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, una de las cristianas más antiguas del mundo, venera a Ezana como el rey que convirtió al país y a Frumencio como su primer obispo y apóstol. La liturgia se sigue celebrando en ge’ez, la lengua del reino de Aksum.