Cartago Nova (actual Cartagena, Murcia) fue la pieza clave de la presencia cartaginesa en la Península Ibérica. Fundada por Asdrúbal el Bello en 227 a.C. como capital de los dominios púnicos en Hispania, la ciudad se convirtió rápidamente en una de las más ricas del Mediterráneo occidental gracias a sus minas de plata, su puerto natural y su posición estratégica.

Cuando Escipión el Africano la conquistó en 209 a.C. mediante un audaz asalto anfibio, Roma capturó de golpe el tesoro, los arsenales y las minas que financiaban el esfuerzo de guerra cartaginés. La caída de Cartago Nova fue el punto de inflexión de la Segunda Guerra Púnica en Hispania y el inicio de la dominación romana de la península.
Fundación: la visión de los Barca
Tras la derrota en la Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.), la familia Barca —Amílcar, Asdrúbal y después Aníbal— emprendió la conquista sistemática del sureste de Hispania para compensar la pérdida de Sicilia y Cerdeña. Asdrúbal el Bello, yerno de Amílcar, fundó Qart Hadasht (Ciudad Nueva, en púnico) en un emplazamiento excepcional: un puerto natural profundo rodeado de cinco colinas, fácilmente defendible y cercano a las riquísimas minas de plata de la sierra.
La ciudad creció a una velocidad extraordinaria. En apenas 20 años se convirtió en la principal ciudad cartaginesa fuera de África: tenía murallas de 3 km, un palacio de los Barca, arsenales navales, talleres de armas y una población que pudo alcanzar los 40.000 habitantes. Polibio la describió como una ciudad «espléndida y grande», comparable a Cartago misma.
Las minas de plata: el tesoro que financió a Aníbal
Las minas de plata del entorno de Cartago Nova eran las más productivas del Mediterráneo. Según Polibio, empleaban a 40.000 trabajadores (esclavos, prisioneros de guerra y jornaleros iberos) y producían 25.000 dracmas diarios para el tesoro cartaginés. Estrabón confirma que los romanos, tras conquistar las minas, seguían obteniendo enormes beneficios siglos después.
Esta riqueza minera fue fundamental para financiar la expedición de Aníbal a Italia: pagó a los mercenarios, equipó el ejército, compró elefantes y construyó la flota. Sin las minas de Cartago Nova, Aníbal no habría podido cruzar los Alpes.
La conquista de Escipión (209 a.C.)
El joven Publio Cornelio Escipión (futuro «Africano») llegó a Hispania con 26 años y ninguna experiencia de mando. Su primera operación fue un golpe maestro: descubrió que los tres ejércitos cartagineses en Hispania estaban lejos de Cartago Nova, y lanzó un asalto sorpresa con 25.000 soldados y 35 quinquerremes. Aprovechando la marea baja de la laguna adyacente, envió tropas por las aguas poco profundas para escalar las murallas por el lado menos defendido.
La ciudad cayó en un solo día. Roma capturó 18 barcos de guerra, enormes reservas de grano, armas y plata, y 300 rehenes iberos que Escipión liberó para ganarse la lealtad de las tribus locales. Fue una de las operaciones militares más brillantes de la Antigüedad.
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Preguntas frecuentes sobre Cartago Nova
Sí. La ciudad de Cartagena (Murcia, España) fue fundada como Qart Hadasht por Asdrúbal el Bello en 227 a.C. El nombre romano Carthago Nova (Nueva Cartago) evolucionó al castellano Cartagena. El teatro romano y las murallas púnicas son visitables hoy.
Por tres razones: su puerto natural era el mejor del Mediterráneo occidental, sus minas de plata generaban ingresos enormes, y su posición controlaba el acceso al sureste de la Península Ibérica. Era la base logística y financiera de las campañas de Aníbal.
Mediante un asalto sorpresa en 209 a.C. Escipión descubrió que la laguna adyacente bajaba con la marea y envió tropas por las aguas poco profundas para escalar las murallas por el lado no defendido. La ciudad cayó en un día, capturando el tesoro y los arsenales cartagineses.
