El Imperio Aksumita (c. 100-940 d.C.) fue uno de los cuatro grandes imperios del mundo antiguo tardío, junto a Roma, Persia y China. Situado en el actual Etiopía y Eritrea, controlaba el comercio del mar Rojo entre el Imperio Romano y la India, acuñó sus propias monedas de oro, fue el primer Estado africano en adoptar el cristianismo como religión oficial y levantó las enigmáticas estelas —obeliscos de piedra— que siguen en pie hoy en Aksum.

La posición geográfica: la llave del mar Rojo
El secreto del poder aksumita era su posición estratégica. El puerto de Adulis, en el actual Eritrea, era el nodo de intercambio entre el comercio romano, el africano interior y el indio. Por él pasaban marfil, oro, esclavos, animales exóticos, especias e incienso de África hacia Roma, y telas, vidrio, vino y aceite de oliva de Roma hacia África e India. El control de este nodo hizo a los reyes aksumitas extraordinariamente ricos y poderosos.
El geógrafo romano del siglo III d.C. que escribió el Periplo del Mar Eritreo (una guía comercial del océano Índico) describe Adulis como un puerto floreciente con un intenso tráfico de mercancías y un rey poderoso que controlaba las rutas hacia el interior africano. Aksum era conocida en Roma, en Arabia y en la India como una de las grandes potencias del mundo.
La adopción del cristianismo
El rey Ezana de Aksum adoptó el cristianismo alrededor de 330-340 d.C., poco después de que el emperador romano Constantino hiciera lo propio. La conversión fue iniciada por dos jóvenes sirios, Frumencio y Edesio, que habían naufragado en la costa y fueron educados en la corte. Frumencio fue consagrado obispo por Atanasio de Alejandría y se convirtió en el primer arzobispo de Etiopía.
La Iglesia Ortodoxa Etíope que fundaron sigue siendo una de las más antiguas del mundo cristiano. Conserva tradiciones litúrgicas que desaparecieron en otras iglesias: el uso del tabot (una réplica del Arca de la Alianza) en cada iglesia, el ayuno más extenso del mundo cristiano y el idioma ge’ez como lengua litúrgica —un idioma que en el mundo secular se extinguió hace siglos pero que los sacerdotes etíopes siguen recitando.
Las estelas de Aksum
Las estelas (obeliscos) de Aksum son los monumentos más enigmáticos del África antigua. Talladas en un solo bloque de granito y levantadas hasta 33 metros de altura, marcaban las tumbas de los reyes aksumitas. Sus fachadas están decoradas con ventanas y puertas falsas que simulan los pisos de un edificio —probablemente una representación del palacio del difunto en la otra vida.
La estela mayor llegó a medir 33 metros y pesar 520 toneladas —la mayor estructura monolítica del mundo antiguo. Cayó en algún momento de la Antigüedad y hoy yace fragmentada. Una estela de 24 metros fue llevada a Roma por las tropas de Mussolini en 1937 como trofeo de guerra; fue devuelta a Etiopía en 2008 y reinstalada en Aksum. Las estelas son hoy Patrimonio de la Humanidad y el símbolo más reconocible de la civilización aksumita.
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- Aksum fue uno de los cuatro grandes imperios del siglo III según el filósofo persa Mani, junto a Roma, Persia y China.
- La Reina de Saba de la Biblia es identificada por la tradición etíope como la reina de Aksum.
- Las estelas de Aksum son obeliscos de hasta 33 metros de altura tallados en una sola pieza: la ingeniería más avanzada de su época en África.
