En 1974, unos campesinos que excavaban un pozo en la provincia de Shaanxi, en el norte de China, encontraron fragmentos de figuras de cerámica. Lo que parecía un hallazgo menor resultó ser uno de los descubrimientos arqueológicos más extraordinarios del siglo XX: el Ejército de Terracota del Primer Emperador de China, Qin Shi Huang, enterrado durante más de 2.200 años a escasos kilómetros de su mausoleo.

Un ejército para la eternidad
El Ejército de Terracota es una colección de esculturas funerarias de cerámica que representan los ejércitos de Qin Shi Huang. Fue enterrado con el Primer Emperador alrededor de 210 a.C. con el propósito de protegerlo en el más allá. La creencia era que el emperador necesitaría en la otra vida los mismos recursos que tenía en esta: un ejército, caballos, carros de guerra y funcionarios.
El conjunto está dividido en tres fosas principales. La Fosa 1 —la más grande, con 230 metros de largo— contiene la formación principal: unos 6.000 soldados de infantería dispuestos en columnas, precedidos por arqueros en vanguardia. La Fosa 2 incluye unidades de caballería y carros. La Fosa 3, la más pequeña, parece representar el cuartel general con oficiales de alto rango. En total se han identificado más de 8.000 figuras, aunque solo una fracción ha sido completamente excavada.
Cada soldado es único
Lo que hace al Ejército de Terracota verdaderamente extraordinario es la individualización de cada figura. No hay dos soldados iguales: sus rasgos faciales, peinados, expresiones, posturas y equipamiento varían en función de su rango y origen regional. Los arqueólogos han identificado al menos ocho tipos básicos de cara que se combinaron de distintas maneras, creando la ilusión de un retrato individual para cada guerrero.
Las figuras fueron fabricadas en partes —torso, brazos, piernas, cabeza— y luego ensambladas. Originalmente estaban pintadas con pigmentos brillantes: rojo, verde, azul, amarillo y negro. Al entrar en contacto con el aire durante las excavaciones, la pintura se deteriora rápidamente, razón por la que los arqueólogos trabajan en condiciones controladas y dejan muchas secciones sin excavar hasta que la tecnología de preservación mejore.
El mausoleo: la tumba más grande del mundo antiguo
El Ejército de Terracota es solo la guardia exterior del complejo funerario de Qin Shi Huang. El mausoleo central —una colina artificial de 76 metros de altura que aún no ha sido abierta— contiene, según los textos históricos, una réplica del palacio imperial con los ríos de China representados en mercurio líquido que fluía mecánicamente. Las mediciones modernas han detectado efectivamente niveles anormalmente altos de mercurio en el suelo sobre la tumba, lo que confirma al menos parcialmente las descripciones del historiador Sima Qian.
Las autoridades chinas han decidido no excavar el mausoleo central hasta que la tecnología de conservación sea suficientemente avanzada para preservar los hallazgos. Mientras tanto, el sitio arqueológico de las fosas de terracota —declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987— recibe millones de visitantes cada año, convirtiéndose en uno de los atractivos turísticos más visitados de Asia.
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- Cada uno de los 8.000 guerreros de terracota tiene rasgos faciales únicos: ninguno es igual a otro.
- Originalmente estaban pintados con colores vivos, pero el pigmento desaparece minutos después de ser desenterrados.
- El complejo funerario completo mide 56 km²: más grande que la ciudad de París.
