Jerjes I y la construcción de la Puerta de Todas las Tierras
Quien ascendía la gran escalinata doble de Persépolis — 111 peldaños diseñados para que los dignatarios subieran con sus largas túnicas — se encontraba con la Puerta de Todas las Naciones. Mandada construir por Jerjes I (r. 486-465 a.C.) hacia 480 a.C., era un vestíbulo cuadrado de 25 por 25 metros sostenido por cuatro columnas de más de 16 metros. Una inscripción trilingüe declaraba: «Yo construí esta Puerta de Todas las Tierras».

Los toros alados: guardianes entre Oriente y Occidente
Los guardianes son toros alados con cabeza humana barbada (lamassu), de unos 5,5 metros de altura. Tienen su origen en la escultura asiria, pero los artistas de Persépolis añadieron influencias griegas jonias y coronas egipcias. Los artesanos procedían de todo el imperio: canteros jonios y lidios, talladores egipcios, trabajadores babilonios y medos. La Puerta era, en sí misma, una obra multinacional.
Función ceremonial: el umbral del imperio
La Puerta era un espacio ritual de transformación. Las delegaciones del Nowruz debían detenerse aquí antes de acceder a la Apadana. Los bancos de piedra sugieren que los visitantes esperaban hasta recibir autorización. Todo estaba diseñado para una secuencia de asombro creciente: escalinata monumental, toros alados, corredores de relieves, y finalmente la inmensa Apadana.
Estado actual y conservación
Dos de los cuatro lamassu permanecen in situ, parcialmente restaurados tras las excavaciones del Oriental Institute de Chicago en los años 1930. Un tercero se exhibe en el Museo Nacional de Irán. La conservación enfrenta desafíos: erosión, turismo masivo (más de medio millón de visitantes anuales) y terremotos. Pese a todo, la Puerta sigue cumpliendo su función: recibir a visitantes de todo el mundo.
Preguntas frecuentes sobre la Puerta de las Naciones
Son esculturas de 5,5 metros que flanquean las entradas de la Puerta de las Naciones. Su estilo combina influencias asirias, griegas y egipcias, reflejando el eclecticismo artístico aqueménida.
Jerjes I hacia 480 a.C., según una inscripción trilingüe en persa antiguo, elamita y babilonio.
Dos de los cuatro lamassu permanecen in situ. Un tercero está en el Museo Nacional de Irán. El monumento enfrenta amenazas por erosión y actividad sísmica.
