La escritura y las leyes del imperio: el Yasa de Gengis Kan

Cuando Temüjin fue proclamado Gengis Kan en el khuriltai de 1206, su primer acto de gobierno no fue planear una conquista, sino promulgar un código de leyes. El Yasa (también escrito Jasagh o Yasaq) se convirtió en el marco jurídico que unificó a las tribus mongolas bajo una sola autoridad legal, sustituyendo la justicia tribal y las venganzas de sangre por un sistema normativo escrito. Junto con la adopción de un alfabeto propio, el Yasa representa la transformación de los mongoles de una confederación nómada a un imperio administrativamente sofisticado.

Retrato Gengis Kan Dinastia Yuan
Retrato Gengis Kan Dinastia Yuan

La escritura mongola: de la oralidad al alfabeto uigur

Antes de Gengis Kan, los mongoles carecían de sistema de escritura propio. La tradición oral, transmitida por narradores profesionales, preservaba la genealogía, las leyes consuetudinarias y la historia tribal. Este vacío gráfico representaba un obstáculo grave para gobernar un imperio en expansión: sin escritura no había registros fiscales, órdenes militares verificables ni tratados diplomáticos fiables.

La solución llegó en 1204, tras la conquista de los naimanes, una tribu turco-mongola que empleaba el alfabeto uigur. Gengis Kan capturó al escriba naimán Tata-tonga y le encomendó adaptar el alfabeto uigur vertical a la lengua mongola. El resultado fue la escritura mongola clásica, un sistema alfabético de 26 letras que se escribe en columnas verticales de arriba abajo y de izquierda a derecha. Esta escritura, con modificaciones, sigue siendo oficial en la región china de Mongolia Interior.

La primera obra literaria conocida en escritura mongola es la Historia secreta de los mongoles (Mongghol-un Niucha Tobchiyan), compuesta hacia 1228-1240, una crónica que mezcla genealogía, mito fundacional y relato histórico. Es la fuente primaria más valiosa para comprender la visión mongola de su propia civilización.

El contenido del Yasa: ley para un imperio nómada

El Yasa original no se conserva íntegro. Lo que sabemos procede de fragmentos citados por historiadores persas (Juvaini, Rashid al-Din), árabes (al-Maqrizi) y armenios (Grigor de Akanc). A partir de estas fuentes, los historiadores han reconstruido un código que abarcaba derecho penal, militar, comercial, familiar y religioso.

En materia penal, el Yasa era severo. El robo de ganado, la deserción en combate, el espionaje, la mentira deliberada ante un tribunal y el adulterio se castigaban con la muerte. La ley prohibía bañarse o lavar ropa en agua corriente —un tabú espiritual tengrista que protegía las escasas fuentes de agua de la estepa—. También establecía la pena capital para quien se ahogase al cruzar un río, una disposición aparentemente absurda que en realidad obligaba a los mongoles a aprender a nadar, habilidad militar crucial.

En el ámbito militar, el Yasa codificaba la disciplina del ejército decimal: cada soldado era responsable de los nueve compañeros de su decena, y la huida de uno implicaba el castigo de los diez. Los botines de guerra se distribuían según cuotas fijas, evitando las disputas que habían destruido confederaciones tribales anteriores. Los generales debían inspeccionar personalmente el equipamiento de sus tropas antes de cada campaña; el descuido se pagaba con la destitución.

Tolerancia religiosa y administración imperial

Uno de los aspectos más notables del Yasa era su mandato de tolerancia religiosa. Gengis Kan, practicante del tengrismo, eximió de impuestos y servicios obligatorios a los sacerdotes, monjes, imanes, rabinos y clérigos de todas las religiones del imperio. Esta política no nacía del pluralismo filosófico, sino del pragmatismo: un imperio que abarcaba budistas chinos, musulmanes persas, cristianos nestorianos y chamanes siberianos no podía permitirse guerras de religión.

La administración imperial se apoyaba en tres pilares. Primero, el bichigchi (secretariado), formado por escribas uigures, chinos y persas que redactaban los decretos imperiales en múltiples lenguas. Segundo, los darughachi (gobernadores residentes), funcionarios mongoles destinados en las regiones conquistadas para supervisar la recaudación fiscal y el cumplimiento del Yasa. Tercero, el censo imperial: Gengis Kan ordenó el primer censo completo de las poblaciones sometidas en 1206, y sus sucesores lo actualizaron periódicamente para calcular las obligaciones tributarias y de reclutamiento.

El sistema fiscal mongol distinguía entre el qubchur (impuesto sobre el ganado, aplicado a los nómadas), el tamga (impuesto comercial sobre las transacciones mercantiles) y el kharaj (impuesto territorial sobre las tierras agrícolas conquistadas). Esta diferenciación muestra una comprensión sorprendente de las distintas economías que coexistían dentro del imperio.

Legado y declive del Yasa

Tras la muerte de Gengis Kan en 1227, sus sucesores mantuvieron el Yasa como ley suprema durante más de un siglo. Ögödei, Güyük y Möngke lo invocaron en cada khuriltai como fuente de legitimidad. Sin embargo, a medida que los kanatos se fragmentaban, el Yasa fue cediendo terreno ante los sistemas legales locales: la sharia en el Ilkanato persa, el derecho confuciano en la China Yuan, las costumbres rusas en la Horda de Oro.

Pese a su desaparición formal, el Yasa dejó una huella duradera. Timur (Tamerlán) lo invocó en el siglo XIV para legitimar su propio imperio. Los mogoles de la India conservaron elementos del derecho mongol hasta el siglo XVIII. Y el principio de igualdad ante la ley —la idea de que ni el kan ni el último pastor estaban por encima del Yasa— anticipó conceptos jurídicos que Occidente no formalizaría hasta siglos después.