Los sumerios son los inventores de la civilización. No se trata de una exageración retórica sino de un hecho histórico verificable: en las llanuras aluviales del sur de Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates, este pueblo creó las primeras ciudades, la primera escritura, las primeras leyes escritas, las primeras escuelas, la primera literatura, el primer sistema matemático posicional y la primera burocracia estatal de la historia. Prácticamente todo lo que define la vida urbana tiene su origen, directo o indirecto, en Sumer. Y sin embargo, hasta hace apenas ciento cincuenta años, nadie sabía que habían existido.

La cuestión sumeria: un pueblo sin origen conocido
Uno de los misterios más persistentes de la arqueología es el origen de los sumerios. Su lengua, el sumerio, es un idioma aislado: no tiene parentesco demostrable con ninguna otra lengua conocida, viva o muerta. No pertenece a la familia semítica (como el acadio, el hebreo o el árabe), ni a la indoeuropea, ni a ninguna otra familia lingüística identificada. Los propios sumerios no dejaron tradición sobre una migración desde otro lugar; sus mitos sitúan la creación de la civilización en Eridu, la ciudad que consideraban la más antigua del mundo.
Los primeros asiriólogos que descifraron el cuneiforme en el siglo XIX ni siquiera reconocieron la existencia de los sumerios. Pensaban que todos los textos cuneiformes estaban escritos en acadio (babilonio/asirio). Fue el francés Jules Oppert quien propuso en 1869 que existía un pueblo anterior a los acadios cuya lengua no era semítica, y les dio el nombre de «sumerios» basándose en el título real acadio «Rey de Sumer y Acad». La propuesta fue inicialmente rechazada por muchos eruditos, y la existencia misma de los sumerios fue objeto de un debate académico que duró décadas.
Eridu y las primeras ciudades del mundo
La tradición sumeria identificaba Eridu, en el extremo sur de Mesopotamia, como la ciudad más antigua del mundo, el lugar donde la realeza «descendió del cielo» después de la creación. Las excavaciones arqueológicas han dado la razón a esta tradición: Eridu muestra una secuencia de templos superpuestos que se remonta al sexto milenio a.C., con el templo más antiguo consistente en una simple habitación de adobe con un altar y una mesa de ofrendas, sobre la cual se fueron construyendo versiones cada vez más grandes durante tres mil años hasta culminar en un ziggurat monumental.
Pero fue Uruk la ciudad sumeria que alcanzó mayor esplendor y la que puede reclamar el título de primera verdadera ciudad del mundo. Hacia el 3500 a.C., Uruk tenía una población estimada de 40.000 habitantes y cubría un área de 250 hectáreas, rodeada por una muralla de diez kilómetros (la muralla que la tradición atribuye a Gilgamesh). En Uruk se inventó la escritura, se construyeron los primeros templos monumentales de piedra caliza importada y se desarrolló la primera economía urbana compleja con especialización artesanal y comercio a larga distancia.
La economía del templo y la invención de la irrigación
La civilización sumeria fue posible gracias a la irrigación. El sur de Mesopotamia recibe menos de 200 milímetros de lluvia al año, insuficiente para la agricultura. Pero los ríos Tigris y Éufrates, alimentados por las nieves de las montañas de Anatolia, proporcionaban agua abundante que podía canalizarse hacia los campos mediante una red de canales. Los sumerios desarrollaron este sistema de irrigación a una escala sin precedentes, transformando un desierto en la tierra más productiva del mundo antiguo.
El excedente agrícola generado por la irrigación liberó a una parte de la población de la producción de alimentos, permitiendo la aparición de artesanos, sacerdotes, escribas, comerciantes y soldados profesionales: la división del trabajo que define la vida urbana. Los templos funcionaban como centros económicos que recibían ofrendas, almacenaban grano, redistribuían alimentos y organizaban el trabajo colectivo necesario para mantener los canales. Las primeras tablillas escritas, de hecho, son registros contables del templo de Inanna en Uruk.
Inventos que cambiaron el mundo
La lista de invenciones atribuidas a los sumerios es tan larga que resulta difícil de creer. La rueda apareció en Sumer hacia el 3500 a.C., inicialmente como torno de alfarero y luego adaptada al transporte. El arado de tracción animal permitió cultivar extensiones que la azada manual no podía abarcar. La vela aprovechó los vientos del golfo Pérsico para el comercio marítimo. La cerveza, que los sumerios llamaban kas y producían en docenas de variedades, era la bebida nacional y se consumía con pajitas de caña desde jarras compartidas.
El sistema matemático sumerio, basado en el número 60, sobrevive hoy en nuestras vidas cotidianas: dividimos la hora en 60 minutos, el minuto en 60 segundos, el círculo en 360 grados y medimos ángulos en múltiplos de 60 precisamente porque los sumerios lo establecieron así hace cinco mil años. La elección de la base 60 fue práctica: 60 es divisible por 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20 y 30, lo que facilita enormemente los cálculos de fracciones. Los sumerios también desarrollaron el concepto del valor posicional: el mismo signo podía representar 1, 60 o 3.600 según su posición, un principio que nuestra numeración decimal heredó a través de los babilonios, los indios y los árabes.
Religión y mito: los dioses de Sumer
La religión sumeria estaba centrada en un panteón de dioses antropomorfos que gobernaban las fuerzas de la naturaleza y el destino humano. Los cuatro dioses principales eran An (el cielo), Enlil (el aire y la autoridad), Enki (las aguas subterráneas y la sabiduría) e Inanna (el amor, la guerra y la fertilidad). Cada ciudad tenía un dios patrón: Nanna en Ur, Utu en Larsa, Ningirsu en Lagash.
Los mitos sumerios anticipan temas que reaparecerán en las tradiciones posteriores del Mediterráneo y el Próximo Oriente. El descenso de Inanna al inframundo prefigura el mito griego de Perséfone. El relato del Diluvio sumerio, protagonizado por Ziusudra, precede al de Utnapishtim en la Epopeya de Gilgamesh y al de Noé en el Génesis por siglos. La Lista Real Sumeria, con sus reinados imposibles de decenas de miles de años antes del Diluvio, recuerda las genealogías antediluvianas del Génesis.
Sargón de Acad y el fin de la independencia sumeria
Hacia el 2334 a.C., Sargón de Acad, un hombre de origen humilde que había sido copero del rey de Kish, fundó el primer imperio de la historia al conquistar todas las ciudades-estado sumerias y unificarlas bajo un solo gobierno. Sargón era acadio —es decir, de lengua semítica, no sumeria—, y su conquista marcó el comienzo de la hegemonía acadia en Mesopotamia. El Imperio Acadio se extendió desde el golfo Pérsico hasta el Mediterráneo, y Sargón se convirtió en una figura legendaria cuyo nacimiento milagroso (abandonado en una cesta en el río, rescatado por un aguador) anticipaba el relato bíblico de Moisés.
Sin embargo, la cultura sumeria no desapareció con la conquista acadia. Tras el colapso del Imperio Acadio hacia el 2154 a.C., las ciudades sumerias experimentaron un renacimiento bajo la Tercera Dinastía de Ur (2112-2004 a.C.), que produjo una última floración de literatura, arte y administración en lengua sumeria. Cuando esta dinastía cayó a su vez, el sumerio dejó gradualmente de hablarse como lengua viva, pero se mantuvo como lengua de culto, ciencia y literatura durante dos mil años más, desempeñando en Mesopotamia un papel similar al del latín en la Europa medieval.
Descubre más sobre Mesopotamia: la cuna de la civilización y la escritura.
- Los sumerios inventaron la cerveza antes que el pan: la fermentación del grano era más eficiente nutricionalmente que el horneado.
- La ciudad de Uruk tenía 80.000 habitantes hacia el 3000 a.C.: era la ciudad más grande del mundo y la primera metrópolis de la historia humana.
- Los sumerios crearon el primer sistema de irrigación del mundo, transformando el árido sur de Mesopotamia en el granero del mundo antiguo.
