Los celtíberos fueron el resultado de la fusión entre los celtas que llegaron a la Península Ibérica a partir del siglo VII a.C. y los pueblos íberos que ya la habitaban. Esta mezcla cultural produjo una civilización guerrera y dinámica que resistió la conquista romana durante casi dos siglos con una tenacidad legendaria. Las guerras celtibéricas (197-133 a.C.) y el asedio de Numancia son uno de los episodios más dramáticos de la historia de Hispania.

El pueblo de la espada
Los celtíberos eran famosos en todo el mundo antiguo por la calidad de sus armas, especialmente su espada. La falcata celtibérica —una espada de hoja curva, afilada en el interior— y la spatha de doble filo eran tan superiores a las armas romanas que los legionarios comenzaron a adoptarlas. La gladius hispaniensis, el sable corto que se convertiría en el arma estándar del ejército romano y conquistaría el mundo, era en origen una espada celtibérica.
Sus principales ciudades eran Numancia (junto al actual Soria), Termancia, Segeda y Bilbilis. Estaban construidas en lugares elevados y fácilmente defendibles, con murallas de piedra y calles regulares. La economía combinaba la ganadería ovina en las mesetas con la agricultura en los valles y la minería de metales en las sierras.
La resistencia: Viriato y Numancia
Viriato (c. 180-139 a.C.) fue el caudillo lusitano (emparentado con los celtíberos) que mantuvo en jaque al ejército romano durante casi dos décadas con una guerra de guerrillas brillante. Derrotó a varios generales romanos y llegó a firmar un tratado de paz con Roma —que el Senado rechazó. Fue asesinado por tres emisarios suyos sobornados por los romanos. La traición enfureció tanto al pueblo como al Senado romano: el cónsul se negó a pagar a los asesinos diciendo que «Roma no paga a traidores.»
Numancia, la ciudad celtibérica en la meseta castellana, resistió durante más de veinte años las campañas romanas. En 133 a.C., el general Escipión Emiliano (el mismo que había destruido Cartago) construyó un doble anillo de circunvalación de 9 km alrededor de la ciudad. Los numantinos, reducidos al hambre, se rindieron o se suicidaron antes de capitular. Escipión destruyó la ciudad. Numantia capta est —Numancia fue tomada— fue el título del triunfo más celebrado en Roma ese año. En España, «numantino» sigue siendo sinónimo de resistencia heroica hasta el final.
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- Numancia resistió el asedio romano durante 14 meses con solo 4.000 guerreros frente a 60.000 soldados de Roma.
- Cuando cayó, sus habitantes prefirieron suicidarse antes que rendirse: Escipión no encontró a nadie a quien encadenar.
- Los celtíberos legaron topónimos a Hispania: Segovia, Soria, Numancia y posiblemente el propio nombre Iberia.
