Roma fue la civilización que gobernó el mundo conocido durante más de mil años: en su apogeo, el Imperio Romano controlaba unos 5 millones de km² y albergaba entre 50 y 90 millones de personas, casi un cuarto de la población mundial de la época. Desde la legendaria fundación de la ciudad en 753 a.C. hasta la caída del Imperio de Occidente en 476 d.C., la civilización romana dejó una huella imborrable en el derecho, la arquitectura, la lengua y la cultura de Occidente.
Situada en la península itálica, Roma creció desde una pequeña ciudad-estado a orillas del Tíber hasta convertirse en el eje de un imperio que se extendía desde Britania hasta Mesopotamia, y desde el Rin y el Danubio hasta el desierto del Sáhara. Su historia se divide en tres grandes períodos: la Monarquía (753–509 a.C.), la República (509–27 a.C.) y el Imperio (27 a.C.–476 d.C. en Occidente).
Sobre Roma Antigua
Los grandes monumentos y el arte romano
El panteón y la religión de la antigua Roma
Los grandes emperadores del Imperio Romano
Las grandes conquistas y batallas de Roma
Los grandes personajes de la Antigua Roma
Cómo vivían los antiguos romanos
Artículos sobre Roma Antigua
¿Dónde se ubicó Roma Antigua?
Roma se originó en la península itálica, en la región del Lacio, a orillas del río Tíber en el centro de la actual Italia. Desde allí expandió su control sobre toda la cuenca del Mediterráneo: al norte llegó hasta las Islas Británicas (actual Reino Unido), Galia (Francia), Germania y los Balcanes; al este hasta Asia Menor (Turquía), Siria, Judea y Mesopotamia (Irak); al sur dominó Egipto, Cartago (Túnez) y toda la costa norte de África; y al oeste controló Hispania (España y Portugal) y Mauritania (Marruecos y Argelia). En su máxima extensión bajo el emperador Trajano (c. 117 d.C.), el Imperio abarcaba territorios de más de 40 países modernos.
Historia de Roma Antigua
Según la tradición, Roma fue fundada en 753 a.C. por Rómulo. Durante la Monarquía (753–509 a.C.) fue gobernada por siete reyes, entre ellos el etrusco Tarquinio el Soberbio. La República (509–27 a.C.) instauró un sistema de gobierno bicéfalo con dos cónsules elegidos anualmente y el Senado como institución rectora. En este período Roma derrotó a Cartago en las Guerras Púnicas (264–146 a.C.) y expandió su dominio por todo el Mediterráneo. Las guerras civiles del siglo I a.C., protagonizadas por Julio César, Pompeyo, Marco Antonio y Octavio, desembocaron en el Principado de Augusto en 27 a.C., inaugurando el Imperio. Los siglos I y II d.C. (la Pax Romana) fueron la edad de oro: emperadores como Trajano, Adriano y Marco Aurelio llevaron a Roma a su máximo esplendor. A partir del siglo III, las crisis militares, económicas y políticas debilitaron el estado hasta que en 395 el Imperio se dividió. El Imperio Romano de Occidente cayó en 476 d.C. cuando Odoacro depuso al último emperador, Rómulo Augústulo.
Legado de Roma Antigua
El legado de Roma es inconmensurable y sigue vigente en el mundo actual. El derecho romano es el fundamento de los sistemas jurídicos de Europa continental y América Latina. Las lenguas románicas —español, portugués, francés, italiano y rumano— descienden directamente del latín. La arquitectura romana introdujo el arco, la bóveda y el hormigón, dando origen a estructuras que perduran dos milenios después: el Coliseo, el Panteón y miles de kilómetros de calzadas y acueductos. El calendario juliano, base del actual gregoriano, el concepto de ciudadanía universal, la organización territorial en provincias y municipios, y la transmisión del cristianismo como religión oficial son otras herencias fundamentales de Roma al mundo moderno.
