Oda Nobunaga (1534-1582) fue el primer gran unificador del Japón feudal y uno de los señores de la guerra (daimyo) más revolucionarios e implacables de la historia. En un país fragmentado en decenas de territorios en guerra constante, Nobunaga introdujo el uso masivo de armas de fuego, derrotó a la caballería samurái con infantería bien organizada y construyó una coalición que puso las bases del Japón unificado. Fue asesinado por uno de sus propios generales cuando estaba a punto de completar la unificación.

El «Loco de Owari»
Nobunaga creció en el pequeño dominio de Owari (actual prefectura de Aichi) y se ganó el apodo de Owari no Outsuke, el «loco de Owari», por su comportamiento extravagante: comía en la calle, se movía sin guardia, mezclaba con gente de clase baja. Esta informalidad calculada contrastaba con la rigidez protocolaria de la nobleza guerrera y le permitió reclutar seguidores de todas las clases sociales.
Su primer gran golpe fue en la batalla de Okehazama (1560), donde derrotó al poderoso daimyo Imagawa Yoshimoto con un ejército diez veces menor, atacando por sorpresa durante una tormenta. Este triunfo improbable estableció su reputación y atrajo aliados, incluyendo al joven Tokugawa Ieyasu, que sería más tarde el unificador definitivo de Japón.
La revolución militar: la batalla de Nagashino
La batalla de Nagashino (1575) es uno de los puntos de inflexión de la historia militar japonesa. Nobunaga enfrentó a la poderosa caballería del clan Takeda —la mejor del Japón— con una formación de 3.000 arcabuces (armas de fuego introducidas por los portugueses en 1543) desplegados en tres filas rotantes que disparaban en salvas continuas. La caballería samurái fue diezmada. Los rifles habían derrotado al sistema guerrero medieval.
Nobunaga no inventó el arcabuz en Japón, pero fue el primero en usarlo de forma masiva y tácticamente revolucionaria. Esta innovación, combinada con la construcción de grandes castillos de piedra al estilo europeo (el castillo de Azuchi en el lago Biwa), transformó la guerra en Japón y anunció el fin de la era del samurái como fuerza militar dominante.
La destrucción de los monasterios budistas
Nobunaga era profundamente anticlerical. Los monasterios budistas, especialmente el complejo del monte Hiei (Enryakuji) que dominaba Kioto, tenían ejércitos propios, controlaban tierras enormes y se habían aliado sistemáticamente con sus enemigos políticos. En 1571 ordenó quemar el Enryakuji y masacrar a sus monjes —se habla de miles de muertos. El episodio fue brutal incluso para los estándares de la época, pero eliminó de un golpe una de las fuerzas políticas más desestabilizadoras del Japón medieval.
El Honnoji: traición y muerte
En junio de 1582, Nobunaga estaba hospedado en el templo Honnoji de Kioto con una escolta mínima cuando uno de sus generales más capaces, Akechi Mitsuhide, lo rodeó con un ejército completo. Las razones del golpe son debatidas: ¿un agravio personal, presión de enemigos, locura momentánea? Al verse sin salida, Nobunaga se suicidó en el incendio del templo. Mitsuhide gobernó Japón exactamente 13 días antes de ser derrotado y muerto por otro general de Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi, quien completaría la unificación.
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- Nobunaga fue el primer señor de la guerra japonés en usar armas de fuego en formación táctica, en la batalla de Nagashino (1575).
- Quemó el templo budista de Enryaku-ji en el Monte Hiei, matando a miles de monjes guerreros que se oponían a su poder.
- Fue asesinado por su propio general Akechi Mitsuhide en el templo Honnō-ji en 1582, en lo que se conoce como el Incidente de Honnō-ji.
