El Panteón de Roma: la cúpula eterna

El Panteón de Roma es el edificio mejor conservado de toda la antigüedad clásica y una de las obras maestras de la arquitectura universal. Construido en torno al año 125 d.C. bajo el emperador Adriano, este templo dedicado a todos los dioses del panteón romano sigue en pie en el corazón de Roma, asombrando a visitantes e ingenieros por igual. Su cúpula de hormigón —la mayor del mundo antiguo, con 43,3 metros de diámetro— permaneció durante más de 1.300 años como la cúpula más grande jamás construida por el ser humano.

El edificio que vemos hoy es en realidad el tercero en ocupar ese emplazamiento. El primero fue encargado por Marco Agripa entre los años 27 y 25 a.C., destruido por un incendio en el año 80 d.C.; el segundo, reconstruido por el emperador Domiciano, fue alcanzado por un rayo en el año 110 d.C. Fue Adriano quien lo reconstruyó definitivamente, aunque siguiendo la práctica habitual de honrar al constructor original, mantuvo la inscripción de Agripa en el frontón: M. AGRIPPA L.F. COS TERTIUM FECIT (Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo hizo).

Arquitectura e ingeniería: el milagro de la cúpula

La proeza técnica del Panteón reside en su extraordinaria cúpula de hormigón romano (opus caementicium), que descansa sobre un muro circular de más de seis metros de espesor. La cúpula tiene exactamente el mismo diámetro que su altura desde el suelo: 43,3 metros, creando así un espacio interior capaz de alojar una esfera perfecta. En la cima se abre el óculo, un ojo circular de 8,9 metros de diámetro que es la única fuente de luz natural del edificio. Esta abertura no solo ilumina el interior con una columna de luz cambiante a lo largo del día, sino que también alivia parte del peso estructural de la cúpula.

La función original del Panteón

La función exacta del Panteón en la Antigüedad sigue siendo debatida por los historiadores. Su nombre, del griego pantheum, sugiere un templo dedicado a todos los dioses, y el historiador Plinio el Viejo mencionaba estatuas de Venus, Marte y Julio César en su interior. Sin embargo, algunos investigadores sostienen que podría haber servido como lugar donde el emperador se manifestaba ante el pueblo en un contexto que recordaba su estatus divino. Adriano presidía reuniones del Senado en él ocasionalmente, lo que añade otra dimensión a su uso.

La conversión en iglesia cristiana

El Panteón debe su extraordinaria conservación a un acontecimiento del año 609 d.C.: el papa Bonifacio IV recibió el edificio como donación del emperador Focas y lo consagró como iglesia cristiana bajo la advocación de Santa María de los Mártires. Esta conversión salvó el edificio de la destrucción o el saqueo sistemático que sufrieron otros monumentos romanos. Los 28 toneladas de bronce que cubrían el pórtico fueron retirados por el papa Urbano VIII en el siglo XVII —famosamente criticado como «lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini»— para fabricar cañones y el baldaquino de San Pedro.

El Panteón como modelo arquitectónico

La influencia del Panteón en la arquitectura occidental es incalculable. Su cúpula y su pórtico columnado fueron imitados durante siglos: la Basílica de San Pedro del Vaticano, el Panteón de París, el Capitolio de Washington D.C. y el Pantheon de Thomas Jefferson en la Universidad de Virginia son apenas algunos ejemplos. Architectos del Renacimiento como Brunelleschi y Miguel Ángel lo estudiaron minuciosamente antes de acometer sus grandes obras en cúpulas. Andrea Palladio describía al Panteón como «el más célebre edificio que jamás hubo».

Visita y estado actual

Hoy el Panteón sigue siendo una iglesia activa —se celebran misas en él regularmente— y alberga las tumbas de varios reyes de Italia y del pintor Rafael Sanzio. Es uno de los monumentos más visitados del mundo, con más de cuatro millones de visitantes al año. La UNESCO lo ha incluido dentro del conjunto del Centro Histórico de Roma, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980. El hormigón romano del Panteón sigue siendo objeto de estudio científico por su extraordinaria durabilidad a lo largo de casi veinte siglos.

¿Cuándo se construyó el Panteón de Roma?

El Panteón que vemos hoy fue construido en torno al año 125 d.C. bajo el emperador Adriano, aunque ocupa el lugar de dos edificios anteriores. El primero fue encargado por Marco Agripa entre el 27 y el 25 a.C., y el segundo fue destruido por un rayo en el año 110 d.C.

¿Cuánto mide la cúpula del Panteón?

La cúpula del Panteón tiene un diámetro de 43,3 metros, exactamente igual a la altura interior del edificio desde el suelo. En su cima se abre el óculo, una abertura circular de 8,9 metros de diámetro que es la única fuente de luz natural del edificio.

¿Por qué el Panteón está tan bien conservado?

El Panteón debe su excelente estado de conservación a que fue convertido en iglesia cristiana en el año 609 d.C. por el papa Bonifacio IV. Esta reconversión religiosa lo protegió de la destrucción y el saqueo que sufrieron la mayoría de los monumentos romanos durante la Edad Media.

¿Quiénes están enterrados en el Panteón?

El Panteón alberga las tumbas del pintor Rafael Sanzio (fallecido en 1520) y de varios reyes de la Italia unificada, como Víctor Manuel II y Humberto I. Es considerado un lugar de honor máximo en la historia de Italia.

¿Para qué se usaba el Panteón en la antigua Roma?

La función exacta del Panteón en la Antigüedad no está del todo clara. Su nombre sugiere un templo a todos los dioses, y hay evidencias de que contenía estatuas de divinidades romanas. También se utilizó como sala de audiencias imperial y el Senado se reunía ocasionalmente en él.

¿Se puede visitar el Panteón de Roma actualmente?

Sí, el Panteón es visitable y recibe más de cuatro millones de visitantes al año. Sigue siendo una iglesia activa donde se celebran misas. Está ubicado en el centro de Roma, en la Piazza della Rotonda, y forma parte del Centro Histórico de Roma, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.