El este de Asia: del río Amarillo al Yangtsé
La civilización china nació en las llanuras del río Amarillo (Huang He) y se expandió hacia el sur hasta el Yangtsé y más allá, creando uno de los estados más extensos y duraderos de la historia.
- Capitales principales: Anyang (Shang), Xian (Qin/Han/Tang), Luoyang (Han/Zhou), Nankín, Pekín.
- Extensión: desde Mongolia y Manchuria al norte hasta Vietnam al sur; del Pacífico al corredor de Gansu y la Ruta de la Seda.
- Territorio: corresponde a la mayor parte de la actual China oriental y central.
c. 1600 a.C. – 220 d.C. (período clásico, ~1.800 años)
La civilización china es la más longeva del mundo en continuidad ininterrumpida: más de 3.500 años de historia documentada, durante los cuales inventó el papel, la imprenta de tipos móviles, la pólvora, la brújula y la seda, cuatro siglos antes de que estas tecnologías llegaran a Europa. En el año 2 d.C., la China de la dinastía Han tenía ya 57 millones de habitantes, más que el Imperio Romano en su apogeo, con una burocracia centralizada y un sistema de exámenes para la selección de funcionarios que no tendría equivalente en Occidente hasta el siglo XIX.
La civilización china surgió en las llanuras aluviales de los ríos Amarillo (Huang He) y Yangtsé, en el este de Asia, hace más de cuatro mil años. A través de las sucesivas dinastías —Shang, Zhou, Qin, Han, Tang, Song, Ming y Qing— construyó una de las tradiciones culturales, filosóficas y artísticas más ricas y originales de la humanidad.
Sobre China Antigua
Artículos sobre China Antigua
¿Dónde se ubicó China Antigua?
La civilización china antigua se desarrolló en el territorio del actual China, comenzando en la cuenca media del río Amarillo (Huang He) en las actuales provincias de Shanxi, Shaanxi y Henan, y expandiéndose progresivamente hacia el sur hasta el río Yangtsé y más allá. En su máxima extensión durante la dinastía Han (206 a.C.–220 d.C.), el Imperio Chino abarcaba no solo el actual territorio de China continental, sino también partes del actual Vietnam, Corea del Norte, Mongolia y Asia Central. La Gran Muralla China, construida y reconstruida a lo largo de siglos, delimitaba la frontera norte con las estepas de los nómadas. Las grandes ciudades de la antigüedad china —Anyang (capital Shang), Luoyi, Xianyang, Chang’an (actual Xi’an) y Luoyang— se situaban en el eje del río Amarillo.
Historia de China Antigua
La historia de China antigua comienza con la legendaria dinastía Xia (c. 2100–1600 a.C.), seguida por los Shang (c. 1600–1046 a.C.), que dejaron los primeros textos escritos en huesos oraculares. Los Zhou (1046–256 a.C.) gobernaron durante el período más largo de la historia china, siendo también la época de los grandes filósofos: Confucio, Mencio, Laozi y Sunzi. El Período de los Reinos Combatientes (475–221 a.C.) fue una era de guerras entre siete estados que terminó con la victoria del estado de Qin. El rey Qin Shi Huang unificó China en 221 a.C., se proclamó Primer Emperador y estandarizó la escritura, los pesos, las medidas y la moneda; su mausoleo está custodiado por el famoso Ejército de Terracota de más de 8.000 soldados. La dinastía Han (206 a.C.–220 d.C.) consolidó la unidad imperial, abrió la Ruta de la Seda y promovió el confucianismo como ideología de estado. Siguieron períodos de división y reunificación a través de las brillantes dinastías Tang (618–907), Song (960–1279), Ming (1368–1644) y Qing (1644–1912).
Legado de China Antigua
El legado de la civilización china antigua al mundo moderno es extraordinario. Los cuatro grandes inventos chinos —papel, imprenta, pólvora y brújula— transformaron la historia universal. La seda, producida en China durante siglos como secreto de estado, dio nombre a la Ruta de la Seda, la red comercial transcontinental que conectó Asia con Europa y Africa durante más de mil años. El sistema de escritura chino, con más de 3.500 años de antigüedad, es el más antiguo en uso continuo del mundo. La filosofía confuciana moldeó las estructuras sociales y políticas no solo de China sino de Japón, Corea y Vietnam. La porcelana, la laca, la seda y el té chinos siguieron siendo artículos de lujo buscados en todo el mundo hasta la era industrial. Hoy China es la segunda economía mundial, pero su milagro económico moderno se asienta sobre una de las tradiciones culturales más profundas y duraderas de la humanidad.
Las grandes dinastías de la China Antigua
La historia china se organiza tradicionalmente en dinastías sucesivas, cada una con sus propias características culturales, territoriales y políticas. La Dinastía Xia (c. 2070-1600 a.C.) es semilegendaria pero los arqueólogos modernos la identifican cada vez más con la cultura de Erlitou. La Shang (c. 1600-1046 a.C.) es la primera dinastía plenamente histórica, caracterizada por sus bronces ceremoniales, sus oráculos en huesos de omóplato y caparazones de tortuga, y la primera escritura china. La Zhou (1046-256 a.C.), la dinastía más larga de la historia china, abarca el florecimiento intelectual conocido como las Cien Escuelas del Pensamiento, con figuras como Confucio, Lao-Tsé, Mencio y Mozi. Tras siglos de guerra civil, Qin Shi Huang unificó China en 221 a.C. fundando la primera dinastía imperial, la Qin (221-206 a.C.), que dejó como legado la Gran Muralla inicial y el ejército de terracota. La Han (206 a.C.-220 d.C.) consolidó el estado imperial y definió la identidad china para dos milenios. Tras el caos de los Tres Reinos y los Jin, la Tang (618-907) fue el gran apogeo cultural con su capital Chang’an como la ciudad más grande del mundo. Después vendrían los Song, Yuan (mongoles), Ming, Qing (manchúes) y finalmente la República y la República Popular en el siglo XX.
Las invenciones chinas que cambiaron el mundo
Pocas civilizaciones han contribuido tanto al desarrollo tecnológico mundial como China. Los Cuatro Grandes Inventos tradicionales —la brújula, la pólvora, el papel y la imprenta— fueron todos creados en China mucho antes de llegar a Occidente. La brújula magnética fue inventada durante la dinastía Han (siglo II a.C.), primero con fines adivinatorios y luego para la navegación bajo los Song (siglo XI). La pólvora apareció durante la dinastía Tang (siglo IX) como subproducto de experimentos alquímicos taoístas buscando el elixir de la inmortalidad, y fue usada militarmente por primera vez contra los mongoles. El papel fue inventado por Cai Lun en el año 105 d.C. durante la dinastía Han y transformó la administración, la literatura y la educación. La imprenta de tipos móviles fue desarrollada por Bi Sheng durante la dinastía Song (siglo XI), cuatro siglos antes que Gutenberg. Pero estos son solo los más famosos: otros inventos chinos decisivos incluyen el reloj mecánico (Su Song, 1086), el timón de popa (siglo I d.C.), la carretilla (siglo II d.C.), la estribera rígida (siglo III d.C.), el papel moneda (siglo IX d.C.), la seda, la porcelana, el té, el ábaco y muchos más. La transmisión de estas tecnologías a Europa a través de la Ruta de la Seda y el Imperio Mongol transformó el mundo medieval y allanó el camino para el Renacimiento.
