El Imperio Inca fue el mayor estado de América precolombina y uno de los más extensos del mundo en su época: en el siglo XV controlaba más de 2 millones de km² a lo largo de los Andes, gobernando a entre 6 y 12 millones de personas. Todo esto sin escritura alfabética, sin el uso comercial de la rueda y sin moneda, usando en su lugar el quipu (sistema de cuerdas anudadas para registrar datos) y un sofisticado sistema redistributivo de bienes que garantizaba alimentación a toda la población.
Los incas —denominados Tawantinsuyu en quechua, «las cuatro regiones»— surgieron en el Cusco (actual Perú) hacia el siglo XIII y mediante conquistas militares y alianzas diplomáticas construyeron el mayor imperio de América. Su civilización se extendió por la cordillera andina a lo largo de los actuales Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile y Argentina, hasta ser conquistada por Francisco Pizarro entre 1532 y 1572.
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¿Dónde se ubicó el Imperio Inca?
El Tawantinsuyu se extendía a lo largo de toda la cordillera andina occidental de América del Sur: desde Pasto (sur de Colombia) y Quito (Ecuador) por el norte, hasta el río Maule en el centro de Chile y el noroeste de Argentina por el sur; y desde el océano Pacífico por el oeste hasta la selva amazónica por el este. Se dividía en cuatro suyus: Chinchaysuyu (noroeste, actual Ecuador y norte de Perú), Antisuyu (noreste, Amazonía), Contisuyu (suroeste, costa peruana) y Collasuyu (sureste, Bolivia, Chile y Argentina). El corazón era el Cusco, a 3.400 metros de altitud, desde donde partían cuatro caminos reales. La red vial inca (Qhapaq Ñan) superaba los 30.000 km, atravesando uno de los relieves más escarpados del planeta.
Historia de los Incas
La tradición inca sitúa la fundación del Cusco en el siglo XIII por Manco Cápac, primer Sapa Inca. Sin embargo, la expansión imperial real comenzó con Pachacútec (1438–1471), considerado el mayor conquistador inca: en su reinado se conquistaron vastas regiones, se construyó Machu Picchu y se reorganizó completamente el estado. Su hijo Túpac Yupanqui (1471–1493) extendió el imperio hasta Chile y Ecuador. En 1527 murió el Sapa Inca Huayna Cápac durante una epidemia de viruela —introducida por los europeos antes de su llegada directa—, desencadenando una guerra civil entre sus hijos Huáscar y Atahualpa. Este conflicto debilitó gravemente el imperio justo cuando Francisco Pizarro desembarcó con 168 soldados en 1532. Pizarro capturó a Atahualpa en Cajamarca, exigió un rescate legendario en oro y plata, y lo ejecutó en 1533. La resistencia inca continuó en Vilcabamba hasta 1572, cuando fue ejecutado el último Sapa Inca, Túpac Amaru I.
Legado de los Incas
El legado inca es visible y vivo en los Andes del siglo XXI. El quechua, lengua oficial del Imperio, es hablado por más de 8 millones de personas en Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile y Argentina. Machu Picchu, la ciudadela inca construida a 2.430 metros de altitud en un espolón montañoso, es Patrimonio de la Humanidad y una de las maravillas del mundo moderno. El Qhapaq Ñan (Camino Inca), también declarado Patrimonio de la Humanidad, sigue siendo transitado en muchos tramos. Los sistemas de terrazas agrícolas (andenes) que los incas construyeron en las laderas andinas siguen siendo utilizados hoy. La papa, el maíz, la quinoa y muchos otros cultivos andinos transformaron la alimentación mundial tras el contacto europeo.
