Las Guerras Médicas (499-449 a.C.) fueron el conflicto entre el Imperio Persa Aqueménida y las ciudades-estado griegas que definió el futuro de la civilización occidental. Para los griegos, representaron la supervivencia frente a la dominación oriental. Para los persas, fue una campaña de castigo que se convirtió en un costoso fracaso estratégico. La historia la escribieron los griegos —sobre todo Heródoto— pero la perspectiva persa merece ser escuchada.

Las causas: la Revuelta Jonia
El conflicto comenzó con la Revuelta Jonia (499-493 a.C.), cuando las ciudades griegas de la costa de Anatolia —entonces bajo dominio persa— se sublevaron contra los tiranos pro-persas que las gobernaban. Atenas y Eretria enviaron barcos en apoyo de los rebeldes, que llegaron a quemar Sardes, la capital de la satrapía occidental. El rey persa Darío I aplastó la revuelta pero no olvidó la participación ateniense.
Maratón: la primera sorpresa (490 a.C.)
La primera expedición persa hacia Grecia continental (490 a.C.) estaba diseñada como una operación de castigo quirúrgica. Destruyó Eretria (en la isla de Eubea) y desembarcó en Maratón, a 40 km de Atenas. El ejército ateniense, inferior en número pero disciplinado y conocedor del terreno, atacó a los persas antes de que su caballería pudiera desplegarse y los derrotó en una batalla que se convirtió en leyenda.
Maratón fue una sorpresa mayúscula para Persia. Un ejército de campesinos griegos había derrotado a las tropas del mayor imperio del mundo. Darío murió cuatro años después, antes de poder lanzar la venganza. Eso le tocó a su hijo Jerjes I.
Jerjes y la gran invasión (480 a.C.)
La segunda invasión persa fue una operación de escala sin precedentes. Jerjes concentró un ejército estimado modernamente en 100.000-300.000 hombres (Heródoto decía 1,7 millones, una cifra imposible) y una flota de más de 600 barcos. Construyó dos puentes de barcas sobre el Helesponto y un canal a través del monte Atos para no repetir el desastre naval que había sufrido una expedición anterior en ese cabo.
Las Termópilas, Artemisio, Salamina, Platea y Mícale son los jalones de la campaña. En las Termópilas, 300 espartanos y sus aliados retuvieron al ejército persa durante tres días. En Salamina, la flota ateniense atrajo a la flota persa a un estrecho y la destruyó en una tarde. En Platea (479 a.C.), el ejército griego unificado derrotó al ejército persa en tierra. Jerjes abandonó Grecia y nunca regresó.
La perspectiva persa
Las Guerras Médicas fueron un episodio menor en la historia imperial persa. El Imperio Aqueménida continuó siendo la potencia dominante del mundo conocido durante más de un siglo después de Salamina. Persia mantuvo el control de las ciudades jonias, financió a los espartanos contra Atenas durante la Guerra del Peloponeso y durante décadas manipuló la política griega con su dinero. La derrota en Grecia fue un revés, no una catástrofe.
La catástrofe llegó 150 años después, con Alejandro Magno. Pero incluso entonces, la cultura persa sobrevivió a la conquista y absorbió al conquistador: los sucesores de Alejandro, los reyes seléucidas, adoptaron el protocolo de la corte persa y el arte aqueménida siguió influyendo en el mundo helenístico. Persia perdió su imperio político, pero ganó la batalla cultural a largo plazo.
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- En Maratón (490 a.C.), 10.000 griegos derrotaron a un ejército persa de entre 25.000 y 100.000 hombres.
- Los 300 espartanos del rey Leónidas en Termópilas eran en realidad unos 7.000 griegos en total, incluidos helotes y aliados.
- La batalla de Salamina (480 a.C.) fue la primera vez en la historia que una flota más pequeña derrotó a una más grande mediante táctica.
