Los ziggurats eran las torres escalonadas de las ciudades mesopotámicas, construidas para acercar a los dioses a la tierra. No eran tumbas como las pirámides egipcias, sino templos activos en cuya cima vivía el dios de la ciudad.

El ziggurat de Ur, construido por el rey Ur-Nammu hacia el 2100 a.C., es el mejor conservado y ha sido parcialmente restaurado. Medía 21 metros de altura y estaba dedicado al dios luna Nanna.
El Etemenanki de Babilonia, el ziggurat dedicado a Marduk, medía posiblemente 90 metros y es la probable inspiración de la Torre de Babel bíblica. Fue destruido por Jerjes y sus restos fueron usados como cantera.
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- Los ziggurats se construían con ladrillo cocido al exterior y ladrillo sin cocer al interior: el ladrillo cocido era un material de lujo.
- No existían rampas visibles: los arqueólogos creen que se construían con rampas temporales de tierra que luego se retiraban.
- Los ziggurats podían tener entre 2 y 7 niveles: cada nivel estaba pintado de un color diferente representando los planetas y los cielos.
