El Coricancha (quechua: recinto de oro) era el templo más sagrado del Imperio Inca, dedicado a Inti, el dios sol. Sus paredes estaban revestidas de más de 700 láminas de oro macizo. El jardín del templo tenía plantas, animales e incluso pastores de oro a tamaño natural.

El Coricancha era también el centro astronómico del imperio: desde él emanaban 41 líneas sagradas (ceques) que dividían el territorio de Cuzco en sectores rituales. Las momias de los Incas difuntos eran depositadas en el templo y sacadas en procesión en las fiestas religiosas.
Los conquistadores españoles saquearon todo el oro en 1533 y construyeron sobre los cimientos incas el Convento de Santo Domingo. La mampostería inca original sobrevivió varios terremotos que destruyeron la construcción española: hoy los sillares perfectamente encajados del Coricancha contrastan con los muros coloniales que los rodean.
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- El Coricancha tenía una representación del sistema solar: el sol, la luna, las estrellas y los planetas estaban representados en láminas de oro y plata.
- El convento de Santo Domingo construido sobre el Coricancha fue dañado por terremoto en 1650 y en 1950: los muros incas resistieron ambos, la construcción española no.
- Los incas guardaban en el Coricancha las momias de sus gobernantes muertos, a quienes trataban como si estuvieran vivos: les cambiaban la ropa y les servían comida.
