Set: el dios incomprendido del caos y la tormenta
En el panteón egipcio, Set ocupa un lugar singular e incómodo: es el asesino de su hermano Osiris, el adversario eterno de Horus, el dios del desierto estéril y la violencia. Sin embargo, reducir a Set a un simple «dios del mal» sería un error histórico grave. Durante milenios, Set fue también un dios protector, adorado con devoción en el norte de Egipto y respetado como guardián que protegía la barca solar de Ra contra la serpiente del caos Apofis. La historia de Set es la historia de cómo los egipcios entendían la necesidad del desorden como contrapunto al orden, y de cómo un dios poderoso puede ser rechazado por la historia.

El aspecto de Set: el animal misterioso
Set es representado como un hombre con cabeza de un animal peculiar que los egyptólogos llaman simplemente «el animal de Set»: tiene un hocico alargado y curvado, orejas cuadradas y cola bífida. Este animal nunca ha sido identificado con certeza — las teorías incluyen el oryix, el aardvark, el okapi o incluso un animal mítico inexistente. Su carácter extraño y no identificable reforzaba la naturaleza perturbadora y liminal de Set.
Sus animales asociados incluían la serpiente, el hipopótamo (en sus aspectos negativos), el cerdo (impuro para los egipcios) y curiosamente el asno, animal del desierto. El color rojizo del pelaje de algunos animales y la arena roja del desierto (color de mala suerte en Egipto) eran también manifestaciones de Set.
El origen de Set y su lugar en la cosmología egipcia
Set era hijo de Geb (la Tierra) y Nut (el Cielo), hermano de Osiris, Isis y Neftis. Una leyenda peculiar dice que nació antes de tiempo, desgarrando el útero de su madre para salir antes que sus hermanos — un primer acto de violencia que marcó su carácter. Era esposo de Neftis, aunque en muchas versiones del mito la relación era tensa y Neftis simpatizaba más con Isis y Osiris.
En la cosmología de Heliópolis, Set gobernaba el desierto, las tormentas, los truenos y la oscuridad. Pero también gobernaba los territorios extranjeros al norte y noroeste de Egipto, lo que lo hacía un dios fronterizo, liminal, asociado con lo que está fuera del orden civilizado egipcio. El desierto era a la vez temido (muerte por sed, tempestades de arena) y necesario (los minerales y las rutas comerciales). Set encarnaba esa ambivalencia.
El crimen de Set: el asesinato de Osiris
El acto por el que Set es más conocido en la mitología es el asesinato de su hermano Osiris. Según la versión más completa del mito, recogida por el escritor griego Plutarco en su obra Sobre Isis y Osiris (siglo II d.C.), Set conspiró con 72 cómplices y organizó un banquete donde presentó un hermoso ataúd de madera, prometiendo regalárselo a quien le encajara perfectamente. Osiris, de cuyas medidas Set se había asegurado previamente, encajó a la perfección. Set cerró la tapa, selló el ataúd con plomo fundido y lo arrojó al Nilo.
Después, cuando Isis recuperó el cuerpo, Set lo descubrió y lo desmembró en 14 (o 42, según la versión) partes que dispersó por todo Egipto. Este acto de desmembración — isfet o caos supremo — era lo opuesto a la Maat, el orden sagrado que los egipcios debían preservar. Set no era malévolo por placer: representaba la fuerza caótica que siempre amenaza con destruir el orden establecido.
Set como protector: el guardián de la barca solar
Aquí está la gran paradoja de Set: el mismo dios que asesinó a Osiris era también el guardián más feroz de Ra durante su viaje nocturno. Cada noche, mientras la barca solar de Ra viajaba a través del inframundo (la Duat), era atacada por la serpiente monstruosa Apofis (o Apophis), encarnación del caos absoluto y la no-existencia. Set, armado con una lanza, era el único dios capaz de defenderse de Apofis. Sin Set, el Sol no saldría cada mañana.
Esta dualidad es clave para entender la religión egipcia: el caos (Set) y el orden (Maat-Horus-Ra) no eran simplemente opuestos que se excluyen, sino fuerzas complementarias. El caos contenido y canalizado era necesario para mantener el equilibrio cósmico. Set destruía lo que estaba muerto o agotado para que lo nuevo pudiera nacer.
El culto de Set: adoradores y faraones que lo veneraron
En el norte de Egipto, especialmente en el Delta y en la región de Avaris (capital de los hyksos, gobernantes extranjeros del siglo XVII-XVI a.C.), Set era el dios principal. Los hyksos, de origen semítico, identificaron a Set con su dios Baal, y su culto se mezcló con tradiciones cananeas. Cuando los faraones egipcios los expulsaron, el dios asociado con los invasores cayó en desgracia.
Pero algunos faraones lo veneraron explícitamente: Seti I («el que pertenece a Set») y Ramsés II llevaban nombres que honraban a este dios. Ramsés II incluso colocó a Set como uno de los dioses principales de su capital Pi-Ramsés. En el período ramésida (siglos XIII-XI a.C.), Set disfrutó de un renacimiento de popularidad como dios guerrero y protector de los faraones en batalla.
La demonización definitiva de Set ocurrió en el período tardío (siglos VIII-IV a.C.) y la época greco-romana, cuando su identificación con el griego Tifón (el monstruo que luchó contra Zeus) y la proliferación del culto de Osiris lo convirtieron en un símbolo inequívoco del mal. Esta imagen tardía es la que ha llegado hasta hoy.
Curiosidades sobre Set
- Set fue el primer dios en la historia de las religiones en ser identificado con el concepto de «Diablo» cuando los griegos lo asimilaron con Tifón.
- Su número sagrado era 72 — el mismo número de cómplices que tenía en la conspiración contra Osiris.
- En algunos textos, Set y Horus son las dos mitades complementarias de Egipto: el norte y el sur, el desierto y el Nilo.
- El planeta Mercurio estaba asociado con Set en la astronomía egipcia tardía.
No siempre. Durante gran parte de la historia egipcia, Set era un dios poderoso y necesario, no simplemente malévolo. Era el protector de Ra frente a la serpiente Apofis, el guardián de los desiertos y las fronteras, y era adorado fervorosamente en el norte de Egipto. Su imagen negativa dominante se consolidó en el período tardío (siglo VIII a.C. en adelante), especialmente con la difusión del culto de Osiris y la asimilación griega con el monstruo Tifón.
Según la versión más completa del mito (narrada por Plutarco en el siglo II d.C.), Set organizó un banquete y presentó un hermoso ataúd de madera encargado a medida del cuerpo de Osiris. Prometió regalárselo a quien encajara perfectamente. Cuando Osiris se tumbó en él, Set cerró la tapa, la selló con plomo fundido y arrojó el ataúd al Nilo. Cuando Isis recuperó el cuerpo, Set lo desmembró en 14 partes que dispersó por todo Egipto.
Varios faraones importantes honraron a Set explícitamente. Los más notables fueron los faraones de la XIX Dinastía: Seti I (cuyo nombre significa «el que pertenece a Set») y Ramsés II, quien veneraba a Set como dios guerrero y lo incorporó al panteón oficial de su capital Pi-Ramsés en el Delta. Los hyksos, gobernantes extranjeros del Segundo Período Intermedio (c. 1650-1550 a.C.), también adoraban a Set como su dios principal, identificándolo con el semítico Baal.
El animal más directamente asociado a Set es el llamado «animal de Set»: una criatura con hocico alargado y curvado, orejas cuadradas y cola bífida que nunca ha sido identificada con ningún animal real conocido. Puede representar un animal mítico o una combinación de varios animales del desierto. Entre los animales reales asociados a Set figuran el oryix, el cerdo, el hipopótamo (en sus aspectos amenazantes) y la serpiente, todos considerados peligrosos o «impuros» por los egipcios.
