Los sacrificios humanos eran el eje de la religión azteca: una obligación cósmica, no un acto de crueldad gratuita. La cosmología azteca enseñaba que los dioses se habían sacrificado para crear el mundo y el sol, y los humanos debían devolver esa deuda con su sangre.

Las víctimas eran principalmente prisioneros de guerra capturados en las llamadas Guerras Floridas, conflictos ritualizados cuyo objetivo era obtener cautivos, no territorios. Ser sacrificado se consideraba un honor: el sacrificado se convertía en compañero del sol en su viaje celeste.
Las cifras exactas son debatidas: los cronistas españoles hablaron de 20.000 sacrificios al año, cifra probablemente exagerada con fines propagandísticos. Los arqueólogos han encontrado tzompantli (bastidores de cráneos) que sugieren miles de víctimas anuales. La realidad fue brutal, pero diferente a la caricatura colonial.
Descubre más sobre los Aztecas: su imperio, sus dioses y la fascinante civilización que dominó México antes de la llegada de los españoles.
- Los arqueólogos han encontrado un tzompantli en el centro de Ciudad de México con cráneos de hombres, mujeres y niños: confirmando que no solo se sacrificaban guerreros capturados.
- Las Guerras Floridas (Xochiyaoyotl) eran conflictos ritualizados entre aztecas y tlaxcaltecas para capturar prisioneros: ambos bandos participaban de acuerdo tácito.
- El número de sacrificios en la consagración del Templo Mayor (1487) se estima en 20.000 según fuentes aztecas, lo que algunos historiadores consideran exagerado con fines propagandísticos.
