Huitzilopochtli era el dios del sol y la guerra, la deidad tutelar de los aztecas y el símbolo de su poder imperial. Su nombre significa Colibrí del Sur o Colibrí de la Izquierda: según la mitología azteca, los guerreros muertos en batalla renacían como colibríes.

La cosmología azteca afirmaba que el sol necesitaba sangre humana para tener energía y seguir su camino por el cielo. Sin sacrificios, el sol se apagaría y el mundo terminaría. Esta creencia fue la justificación teológica de los sacrificios humanos masivos del Imperio Azteca.
El Templo Mayor de Tenochtitlán era la casa de Huitzilopochtli (junto a Tláloc). En sus escalinatas se realizaban los sacrificios: el sacerdote extraía el corazón del sacrificado y lo ofrecía al sol. El número de sacrificios fue exagerado por los conquistadores españoles, pero existió y fue parte central de la religión azteca.
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- Los guerreros que morían en combate o en sacrificio se convertían en colibríes o mariposas que acompañaban al sol durante 4 años: una muerte gloriosa.
- El Templo Mayor de Tenochtitlán fue descubierto por casualidad en 1978 durante obras de la ciudad de México: estaba justo debajo del centro histórico.
- Los aztecas creían que vivían en el quinto sol: los cuatro anteriores habían sido destruidos. El quinto sol, el actual, necesitaba sangre para seguir existiendo.
