Los Jardines Colgantes de Babilonia

Los Jardines Colgantes de Babilonia son la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo de la que no existe ninguna evidencia arqueológica directa. Puede que fueran reales, puede que fueran una leyenda, o puede que existieran, pero en un lugar completamente diferente. Este misterio de más de 2.500 años sigue sin resolverse.

¿Qué fueron los Jardines Colgantes de Babilonia?

Los Jardines Colgantes de Babilonia fueron una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, descritas en fuentes clásicas griegas y romanas como una extraordinaria obra de ingeniería: una serie de terrazas escalonadas cubiertas de árboles, arbustos y plantas que formaban una montaña verde artificial en medio de la llanura mesopotámica. El nombre «colgantes» no alude a que los jardines pendieran del aire, sino que deriva del griego «kremastós» (sobresaliente), refiriéndose a árboles y plantas plantados sobre estructuras elevadas como terrazas. Según la tradición más extendida, los jardines fueron construidos por el rey neobabilónico Nabucodonosor II (605-562 a.C.) como regalo para su esposa mediana Amytis, que añoraba los verdes paisajes montañosos de su tierra natal. Esta versión fue atestiguada por el sacerdote babilónico Beroso, que escribió alrededor del 290 a.C. y cuya descripción fue citada posteriormente por el historiador Josefo.

La descripción de los jardines en las fuentes antiguas

Los autores griegos que describieron los jardines, incluyendo a Diodoro Sículo y Estrabón, los pintan como una obra extraordinaria de ingeniería. Según estas descripciones, los jardines consistían en una serie de terrazas escalonadas sostenidas por arcos y columnas de piedra, que se elevaban hasta una altura considerable. Las paredes de las terrazas estaban construidas con ladrillos de arcilla cocida impermeabilizados con asfalto y planchas de plomo, para evitar que el agua dañara las estructuras inferiores. Un ingenioso sistema de tornillos sinfín o ruedas de paletas elevaba el agua del río Éufrates hasta la cima, desde donde se distribuía por canales hasta las plantas. La vegetación era exuberante: árboles de gran tamaño, palmeras, plantas aromáticas y flores de colores creaban un oasis de frescor en medio del árido clima mesopotámico. Algunos autores describían incluso cascadas y peces en los estanques.

El misterio: ¿existieron realmente?

El gran problema con los Jardines Colgantes es la total ausencia de evidencia arqueológica. Las extensas excavaciones realizadas en Babilonia desde el siglo XIX no han encontrado nada que pueda identificarse con los jardines descritos. No hay rastros de las complejas estructuras hidráulicas que habrían sido necesarias, ni inscripciones babilónicas contemporáneas que los mencionen, lo que es llamativo dado que Nabucodonosor II documentó meticulosamente sus otras obras arquitectónicas. La historiadora Stephanie Dalley, de la Universidad de Oxford, propuso en 2013 una hipótesis alternativa: los jardines podrían haber estado en Nínive, la capital asiria, construidos por el rey Senaquerib (705-681 a.C.). Las inscripciones asirias describen jardines extraordinarios en Nínive, y el propio Senaquerib se jactaba de haber traído agua desde lejos mediante un acueducto. Es posible que los griegos, confundiendo la memoria cultural de estos jardines, los ubicaran erróneamente en Babilonia.

Curiosidades sobre los Jardines Colgantes

  • Los Jardines Colgantes son la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que no ha podido ser localizada ni confirmada arqueológicamente.
  • Ningún autor babilónico contemporáneo menciona los jardines, a pesar de que Nabucodonosor II era conocido por documentar exhaustivamente sus obras de construcción.
  • La hipótesis de Stephanie Dalley (2013) propone que los jardines estaban en Nínive, capital asiria, y fueron confundidos con Babilonia por los autores griegos.
  • Varios jardines contemporáneos en el mundo han sido diseñados como homenajes modernos a esta legendaria maravilla, incluyendo uno en Mosul, Iraq.
  • La expresión «jardines colgantes» se usa hoy en arquitectura para referirse a jardines en azoteas y terrazas elevadas, inspirados en esta maravilla antigua.

Preguntas frecuentes

¿Quién construyó los Jardines Colgantes?

Según la tradición más aceptada, los construyó el rey neobabilónico Nabucodonosor II (605-562 a.C.) para su esposa mediana Amytis. Sin embargo, también se atribuyen a la legendaria reina Semíramis, y algunos historiadores modernos creen que si existieron, los construyó el rey asirio Senaquerib en Nínive.

¿Por qué se llaman «colgantes»?

El nombre no significa que colgaran del aire. «Colgantes» deriva del griego «kremastós», que tiene el significado de «sobresaliente» o «proyectado», refiriéndose a plantas y árboles sobre terrazas elevadas que sobresalían de la estructura.

¿Se han encontrado pruebas arqueológicas de los jardines?

No. A pesar de extensas excavaciones en Babilonia desde el siglo XIX, no se han encontrado evidencias físicas de los jardines. Esta ausencia de pruebas arqueológicas es lo que hace que muchos historiadores duden de su existencia en Babilonia.

¿Cuáles son las otras Siete Maravillas del Mundo Antiguo?

Las Siete Maravillas del Mundo Antiguo eran: la Gran Pirámide de Guiza (la única que sobrevive hoy), el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría, el Templo de Artemisa en Éfeso, el Mausoleo de Halicarnaso, la Estatua de Zeus en Olimpia y los Jardines Colgantes de Babilonia.

¿Cómo se regaban los jardines según las fuentes antiguas?

Las fuentes antiguas describen un sistema de tornillos de Arquímedes o ruedas de paletas accionadas por esclavos que elevaban agua del río Éufrates hasta la cima de los jardines, desde donde se distribuía por canales hacia las terrazas inferiores.

¿Qué plantas habría en los jardines?

Las fuentes antiguas describen una vegetación exuberante y variada: árboles de gran porte, palmeras datileras, plantas aromáticas, flores de colores y posiblemente higueras y vides. La idea era recrear el paisaje montañoso verde de Media (actual Irán/Azerbaiyán) en el árido entorno de Babilonia.

¿Por qué los griegos incluyeron los jardines en su lista de maravillas?

La lista de las Siete Maravillas fue compilada por escritores griegos helenísticos, posiblemente basándose en relatos de viajeros y mercaderes. La opulencia y el exotismo de la jardinería en terrazas sobre una ciudad llana debió impresionar profundamente a los visitantes mediterráneos acostumbrados a paisajes muy diferentes.

¿Qué fue de los jardines?

Si los jardines existieron, desaparecieron en algún momento tras la conquista persa de Babilonia (539 a.C.) o durante el período helenístico posterior. Sin mantenimiento, la vegetación habría muerto y las estructuras habrían colapsado. La falta de evidencia arqueológica sugiere que o bien nunca existieron en Babilonia, o bien fueron completamente destruidos sin dejar rastro.