Hatshepsut: la mujer faraón que gobernó Egipto durante 20 años

Durante casi 20 años, Hatshepsut gobernó Egipto como faraón: con barba postiza, coronas reales y el título masculino de «Su Majestad». Fue la mujer más poderosa del mundo antiguo, y tras su muerte, su sucesor intentó borrarla de la historia. No lo logró.

Estatua sedente de Hatshepsut, Metropolitan Museum
Estatua sedente de Hatshepsut, Metropolitan Museum

¿Quién fue Hatshepsut?

Hatshepsut (c. 1505–1458 a.C.) fue la sexta faraón de la XVIII Dinastía del Antiguo Egipto, considerada una de las mujeres más influyentes de toda la antigüedad. Su nombre significa «Primera de las Nobles Damas». Era hija del faraón Tutmosis I y su Gran Esposa Real, Ahmose.

Tras la muerte de su padre, se casó con su medio hermano Tutmosis II, como era costumbre en la realeza egipcia. Cuando Tutmosis II murió, su hijo de otra esposa —Tutmosis III— heredó el trono siendo apenas un niño de 2 años. Hatshepsut comenzó como regente, pero varios años después asumió el título completo de faraón, convirtiéndose en corregente de Tutmosis III.

La primera gran mujer faraón de Egipto

Para legitimarse en una sociedad patriarcal, Hatshepsut adoptó una estrategia sin precedentes: asumió todos los símbolos masculinos del poder faraónico. En los monumentos y estatuas oficiales aparece con la falda shendyt, la doble corona, el uraeus y la barba postiza ceremonial. Utilizaba los pronombres masculinos en los textos oficiales, aunque los femeninos en algunos textos religiosos.

Esta transformación no era un engaño: era una declaración política. Hatshepsut era «El Faraón», y ese cargo era por definición masculino. Al encarnarlo, demostraba que su autoridad era tan legítima como la de cualquier hombre.

Para reforzar su legitimidad divina, ordenó inscribir en las paredes de su templo funerario la historia de su concepción: el dios Amón mismo habría tomado la forma de Tutmosis I para engendrarla, garantizando así su origen divino.

La expedición a Punt: el gran logro comercial

Uno de los hechos más celebrados del reinado de Hatshepsut fue la expedición al País de Punt, una región mítica y rica (posiblemente en la actual Eritrea, Somalia o Yemen) con la que Egipto comerciaba desde hacía siglos pero con la que había perdido contacto.

Alrededor del año 1493 a.C., Hatshepsut envió una flota de cinco naves cargadas de mercancías egipcias. Los barcos regresaron con cargamentos extraordinarios: mirra, ébano, marfil, oro, especias, animales exóticos y árboles de mirra vivos que fueron trasplantados en los jardines de su templo. Toda la expedición quedó inmortalizada en los relieves de su templo mortuorio en Deir el-Bahari.

El Templo de Deir el-Bahari: obra maestra de la arquitectura

La obra más emblemática de Hatshepsut es su templo funerario de Deir el-Bahari (llamado Djeser-Djeseru, «Santo de los Santos»), tallado en los acantilados de la orilla occidental del Nilo, frente a Tebas. Con sus tres terrazas columnadas que se elevan dramáticamente contra la roca, es considerado uno de los edificios más hermosos del Antiguo Egipto.

Fue diseñado por su arquitecto favorito —y posiblemente amante— Senenmut, un hombre de origen humilde que llegó a ser el funcionario más poderoso del reino. Su relación con Hatshepsut fue objeto de rumores incluso en la antigüedad: en las canteras de los trabajadores se han encontrado grafitis obscenos representando a ambos.

Además del templo de Deir el-Bahari, Hatshepsut construyó en el Templo de Karnak dos obeliscos que, con 29 metros de altura, eran los más altos de Egipto. Uno de ellos sigue en pie hoy.

El intento de borrar su memoria

Tras la muerte de Hatshepsut, Tutmosis III —quien había gobernado como corregente bajo su sombra— tomó el control total. Hacia el final de su reinado, unos 20 años después de la muerte de Hatshepsut, se inició una campaña sistemática para borrar su nombre y su imagen de los monumentos.

Sus estatuas fueron destruidas y enterradas. Su nombre fue cincelado de los muros. Sus cartuchos fueron reemplazados por los de Tutmosis I, II y III. El objetivo no fue oscurecer el reinado de una mujer, sino posiblemente resolver un problema de sucesión: si Hatshepsut había gobernado como faraón, ¿qué pasaba con la legitimidad dinástica de sus sucesores?

La estrategia casi funcionó. Durante siglos, Hatshepsut fue un fantasma histórico. No fue hasta el siglo XIX cuando los arqueólogos comenzaron a reconstruir su historia a partir de los fragmentos que habían sobrevivido. El Metropolitan Museum de Nueva York reconstruyó laboriosamente cientos de fragmentos de sus estatuas destrozadas, que ahora se exhiben como uno de sus tesoros más preciados.


¿Cuánto tiempo reinó Hatshepsut?

Hatshepsut reinó como faraón aproximadamente desde 1479 hasta su muerte en 1458 a.C., unos 22 años. Antes fue regente del joven Tutmosis III durante varios años adicionales.

¿Por qué Hatshepsut se vestía como hombre?

No se vestía literalmente como hombre, sino que adoptaba los símbolos rituales del faraón (barba postiza, coronas, faldas ceremoniales) en los representaciones oficiales. Era una forma de afirmar la legitimidad de su poder en una institución que culturalmente era masculina.

¿Qué fue la expedición al País de Punt?

Fue una expedición comercial ordenada por Hatshepsut alrededor del año 1493 a.C. hacia una región rica en incienso, mirra y productos exóticos, posiblemente en el Cuerno de África. Fue un gran éxito y quedó inmortalizada en los relieves de su templo funerario.

¿Por qué intentaron borrar a Hatshepsut de la historia?

Hacia el final del reinado de Tutmosis III, unos 20 años tras la muerte de Hatshepsut, se borró su nombre e imágenes de muchos monumentos. Los historiadores creen que fue por razones de sucesión dinástica, no necesariamente por odio personal.

¿Dónde está el templo de Hatshepsut?

El templo funerario de Hatshepsut, conocido como Djeser-Djeseru, se encuentra en Deir el-Bahari, en la orilla occidental del Nilo frente a Luxor (Tebas). Es uno de los monumentos mejor conservados del Antiguo Egipto.

¿Fue Senenmut el amante de Hatshepsut?

Senenmut fue el arquitecto y funcionario más poderoso de su corte, y su relación fue objeto de especulaciones incluso en la antigüedad. Sin embargo, no existe evidencia histórica directa de que fueran amantes; los rumores podrían haber sido propaganda de sus enemigos políticos.