Poseidón fue el dios griego del mar y los ríos, creador de tormentas e inundaciones, y el causante de terremotos. Era quizás el más destructivo de todos los dioses olímpicos, aunque no siempre manifestaba su poder de forma negativa: también protegía a los marineros y, como domador de caballos, era el patrón de ese animal. Hermano de Zeus y Hades, formaba parte de la tríada de dioses supremos que gobernaban el cosmos griego. Su equivalente romano era Neptuno. Descubre más dioses en nuestra página de dioses griegos.

En la mitología griega, Poseidón recibió el dominio de los mares cuando los tres hermanos divinos —Zeus, Poseidón y Hades— dividieron el mundo entre ellos tras derrotar a los Titanes. Zeus obtuvo el cielo, Hades el inframundo, y Poseidón el mar. Residía en un palacio submarino cerca de Egea, en el mar Egeo, desde donde gobernaba las aguas con su tridente. Su carácter era turbulento e impredecible, propenso a la ira y a las venganzas prolongadas, como ilustra su persecución de Odiseo durante diez años en la Odisea.
Poseidón en el panteón olímpico
Poseidón era hijo de los Titanes Crono y Rea, y hermano de Zeus, Hades, Hera, Deméter y Hestia. Según el mito, fue tragado por su padre Crono al nacer, al igual que sus hermanos —Crono temía el vaticinio de que uno de sus hijos lo destronaría— y liberado posteriormente por Zeus, quien provocó a su padre a regurgitar a sus hermanos. Tras la Titanomaquia —la guerra de diez años contra los Titanes— la división del cosmos por sorteo le asignó el dominio de los mares. Su posición en el Olimpo era la segunda en importancia después de Zeus.
Su relación con Zeus estuvo marcada por frecuentes disputas y rivalidades: en una ocasión, junto con Hera y Atenea, conspiró para destronar a Zeus atándolo con cuerdas mientras dormía; Zeus fue liberado por la nereida Tetis, y Poseidón recibió como castigo la tarea de construir las murallas de Troya junto a Apolo. Esta anécdota muestra hasta qué punto Poseidón era un dios potencialmente peligroso incluso para el propio Zeus, cuyo poder central dependía del equilibrio tenso entre las deidades más fuertes del panteón.
El tridente y los poderes de Poseidón
El tridente —forjado por los Cíclopes en la misma fragua donde Hefesto forjó el rayo de Zeus— era el atributo más característico de Poseidón y el instrumento de sus poderes. Con él podía golpear la tierra para producir terremotos, agitar el mar para desatar tormentas, o calmar las aguas furiosas. La identidad de Poseidón como «sacudidor de la tierra» (Enosíchthon o Ennosigaios) era tan importante como su dominio marino: los griegos atribuían los terremotos a su actividad, y las frecuentes sacudidas sísmicas del Egeo y el Peloponeso reforzaban permanentemente su culto.
También se le atribuía la creación del caballo, que según el mito hizo surgir golpeando su tridente contra una roca (otras versiones dicen que fue fecundando a la tierra o derramando semen sobre una roca). Por esta razón era invocado también como Hippios («del caballo») y era patrón de los jinetes y aurigas. En Arcadia y Tesalia, regiones con fuerte tradición ecuestre, el culto a Poseidón tenía especial relevancia, más incluso que su aspecto marino. El caballo y el delfín fueron sus dos animales emblemáticos.
La disputa con Atenea por Atenas
Uno de los mitos más famosos de Poseidón es su competición con Atenea por el patronazgo de la ciudad de Atenas. Ambos dioses ofrecieron un regalo a los ciudadanos como prueba de su valía: Poseidón hizo brotar del suelo un manantial de agua salada golpeando con su tridente la roca de la Acrópolis; Atenea, en cambio, ofreció un olivo. Los ciudadanos, o sus reyes, eligieron el olivo como regalo más útil —símbolo de paz, aceite y prosperidad agrícola— y nombraron a Atenea patrona de la ciudad. La derrota enfureció a Poseidón, quien inundó los campos áticos en represalia.
La huella de esta disputa sigue visible hoy en la Acrópolis ateniense: en el interior del Erecteión, templo clásico del siglo V a.C. dedicado a ambos dioses, los guías señalan una marca en la roca que supuestamente corresponde al golpe del tridente de Poseidón. Pese a su derrota simbólica, Poseidón recibió honores en Atenas: un altar en el propio Erecteión, festivales regulares y un papel destacado en el calendario religioso de la ciudad. Los griegos entendían que privar de culto a un dios poderoso podía acarrear represalias cósmicas duraderas.
Poseidón en la literatura: la Odisea
La Odisea de Homero convierte a Poseidón en el principal antagonista de Odiseo (Ulises). Cuando el héroe itacense cegó al Cíclope Polifemo —hijo de Poseidón— para escapar de su cueva, el dios marino juró venganza y obstaculizó continuamente su regreso a Ítaca durante diez años. Tormentas, naufragios, desvíos a islas encantadas y pérdidas de compañeros: casi todas las desgracias que Odiseo sufre entre el final de la guerra de Troya y su llegada a casa son obra directa o indirecta del dios del mar, decidido a prolongar el sufrimiento del héroe que humilló a su hijo.
Este conflicto ilustra el carácter vengativo y obstinado de Poseidón, y también la capacidad de los dioses griegos para inmiscuirse directamente en los asuntos humanos. Solo la intercesión de Zeus, Atenea y otros dioses permitió finalmente que Odiseo llegara a su hogar. Pero incluso entonces, tras la matanza de los pretendientes, la adivinación de Tiresias profetiza que Odiseo tendrá que emprender un último viaje tierra adentro para apaciguar definitivamente a Poseidón llevando un remo hasta encontrar un pueblo que confunda el objeto con un aventador de grano, lejos del mar.
Hijos de Poseidón: criaturas y héroes
La prole de Poseidón era numerosísima, mezcla de monstruos marinos, gigantes peligrosos y héroes humanos. Entre los monstruos destacan los cíclopes Polifemo y Caribdis, el gigante Orión, el Minotauro (engendrado por la unión de Pasífae con el toro cretense enviado por Poseidón), y Pegaso, el caballo alado nacido de su unión con Medusa. También engendró con Deméter al caballo Arión y a una hija secreta cuyo nombre no debía pronunciarse fuera de los Misterios.
Entre sus hijos mortales se cuentan Teseo, el gran héroe ateniense que mató al Minotauro; Neleo, rey de Pilos y padre del sabio Néstor; Pélias, rey de Yolco que envió a Jasón a buscar el vellocino de oro; y muchos otros reyes y fundadores de ciudades costeras. Esta genealogía refleja una realidad sociocultural: las ciudades marítimas griegas tendían a reclamar un origen poseidónico que justificaba su vocación naval y su control del comercio marítimo en el Mediterráneo.
Culto y templos de Poseidón en Grecia
El culto de Poseidón estaba especialmente extendido en las regiones costeras y entre los marineros. El cabo Sunion, en el extremo sur del Ática, era uno de sus principales santuarios: el templo de mármol blanco que allí se eleva, construido hacia el 444 a.C. sobre un promontorio de 60 metros sobre el mar, sigue siendo uno de los monumentos más impresionantes de Grecia. Los marineros que regresaban al Pireo divisaban primero el templo de Sunion y le ofrecían libaciones en agradecimiento por haber sobrevivido al viaje.
Corinto, ciudad comercial con dos puertos (Léqueo y Céncreas), era otro centro importante de su culto. Los Juegos Ístmicos, que se celebraban cada dos años en Corinto en honor a Poseidón, eran una de las cuatro grandes competiciones panhelénicas junto a los Olímpicos, los Píticos y los Nemeos. Otros santuarios relevantes se hallaban en Istmia, Ténaron, Helice (destruida precisamente por un terremoto y un maremoto en 373 a.C., tragedia interpretada como venganza del dios), y en la isla de Delos. Fuera de Grecia, Taras/Tarento en Italia meridional y Cirene en el norte de África contaban con cultos marítimos dedicados a Poseidón.
Poseidón es el dios griego del mar, los terremotos y los caballos. Hermano de Zeus y Hades, es uno de los doce dioses olímpicos y el gobernador de todos los mares y océanos según la mitología griega. Su equivalente romano es Neptuno.
Su símbolo más característico es el tridente, forjado por los Cíclopes, con el que podía provocar terremotos, desatar tormentas y calmar los mares. También se le asocia con el caballo, del que se decía era su creador, y con el delfín, animal sagrado del dios.
En la competición con Atenea, Poseidón ofreció un manantial de agua salada (poco útil), mientras Atenea ofreció un olivo (símbolo de paz, aceite y prosperidad). Los atenienses eligieron el regalo de Atenea. Enfurecido, Poseidón inundó los campos áticos en represalia.
Poseidón persiguió a Odiseo durante diez años en su regreso a Ítaca como venganza por haber cegado a su hijo, el Cíclope Polifemo. Es el principal antagonista de la Odisea de Homero: casi todas las desgracias del héroe en su viaje son obra suya.
El equivalente romano de Poseidón era Neptuno, aunque el culto romano a Neptuno fue inicialmente menos prominente que el griego a Poseidón y adquirió mayor importancia con el tiempo, especialmente durante el Imperio.
Entre sus hijos destacan el cíclope Polifemo, Pegaso (nacido de su unión con Medusa), el gigante Orión, el Minotauro (indirectamente) y héroes humanos como Teseo, Neleo y Pélias. Su prole incluye monstruos marinos, gigantes y fundadores de ciudades costeras.
El templo más famoso de Poseidón se encuentra en el Cabo Sunion, al sur de Atenas, construido hacia el 444 a.C. Sus columnas de mármol blanco, visibles desde el mar sobre un promontorio de 60 metros, son uno de los paisajes más icónicos de Grecia. También eran importantes los santuarios de Istmia (Corinto), Ténaron y Helice.
