Machu Picchu fue construida en las cimas de los Andes a 2.430 metros de altitud, sin ruedas, sin caballos y sin hierro. Cuando los conquistadores españoles arrasaron el Imperio Inca, jamás la encontraron. Permaneció oculta durante 400 años hasta que en 1911 un explorador estadounidense siguió las indicaciones de unos campesinos locales y la redescubrió para el mundo.

¿Qué es Machu Picchu?
Machu Picchu es una ciudadela inca construida en el siglo XV en los Andes peruanos, a 2.430 metros sobre el nivel del mar, en la región de Cusco. Su nombre en quechua significa «Montaña Vieja», en referencia al pico montañoso sobre el que se asienta. La montaña más puntiaguda que aparece en las fotografías, la que parece dominar el horizonte, se llama en realidad Huayna Picchu («Montaña Joven»).
El conjunto arqueológico tiene aproximadamente 530 metros de largo por 200 metros de ancho y está compuesto por más de 200 estructuras entre edificios, plazas, templos, terrazas de cultivo y sistemas de agua. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y elegido una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo en 2007.
¿Quién construyó Machu Picchu y para qué?
La ciudadela fue construida alrededor del año 1450 d.C. por orden del Sapa Inca Pachacútec (Pachacuti Inca Yupanqui), el noveno gobernante del Imperio Inca y el responsable de su mayor expansión territorial. Pachacútec transformó el Cusco en una gran capital y mandó construir Machu Picchu como una de sus propiedades personales.
La función exacta de Machu Picchu sigue siendo debatida. Las teorías más aceptadas son:
- Residencia real y centro ceremonial: la teoría predominante. Habría sido el palacio de retiro y centro religioso de Pachacútec, habitado por una élite de entre 500 y 750 personas.
- Santuario religioso: la orientación astronómica de varios edificios sugiere un papel central en los rituales solares incas.
- Centro administrativo: su posición entre el Cusco y los territorios amazónicos del imperio la hacía estratégicamente útil.
La ingeniería inca: sin cemento y a prueba de terremotos
Una de las características más asombrosas de Machu Picchu es su construcción sin mortero: la técnica inca del ashlar consistía en tallar los bloques de granito con tal precisión que encajaban perfectamente entre sí sin necesidad de argamasa. Las juntas son tan finas que hoy en día no cabe ni una hoja de papel entre las piedras.
Esta técnica no era solo estética: era antisísmica. En la zona de Machu Picchu los terremotos son frecuentes. Los bloques de piedra están ligeramente inclinados hacia adentro y los muros tienen una leve inclinación que les permite «danzar» durante un sismo y recolocarse sin derrumbarse. Mientras muchas construcciones coloniales españolas de la región se han caído en terremotos, las estructuras incas de Machu Picchu siguen en pie.
La logística de la construcción era igualmente impresionante: los bloques de granito, que pesan toneladas, fueron transportados desde canteras cercanas usando rampas, cuerdas y probablemente miles de trabajadores, sin animales de carga capaces de escalar esas pendientes.
El abandono y el redescubrimiento de 1911
Machu Picchu fue abandonada posiblemente alrededor de 1572, pocas décadas después de la conquista española, probablemente debido a una combinación de epidemias de viruela y el colapso del Imperio Inca. Los españoles nunca la encontraron, y la selva la fue cubriendo durante siglos.
El 24 de julio de 1911, el explorador y profesor de Yale Hiram Bingham III llegó al lugar guiado por un agricultor local llamado Melchor Arteaga y por el niño Pablito Richarte. Bingham presentó el descubrimiento al mundo y dirigió excavaciones financiadas por la National Geographic Society. Sin embargo, se llevó consigo a Yale más de 40.000 artefactos que Perú reclamó durante décadas; finalmente fueron devueltos entre 2010 y 2012.
El desafío del turismo masivo
Machu Picchu recibe actualmente más de 1,5 millones de visitantes al año, lo que ha generado una presión enorme sobre el sitio. La UNESCO ha expresado preocupación por el deterioro del lugar y ha instado a Perú a limitar el acceso. Desde 2019, el gobierno peruano ha implementado un sistema de visitas por turnos y rutas controladas para reducir el impacto.
Machu Picchu fue construida alrededor del año 1450 d.C. por orden del Sapa Inca Pachacútec, el gobernante que más expandió el Imperio Inca. Fue abandonada aproximadamente un siglo después, hacia 1572, tras la conquista española.
La teoría más aceptada es que fue una residencia real y centro ceremonial del Inca Pachacútec. También tuvo funciones religiosas (orientación astronómica hacia el solsticio) y posiblemente administrativas como nodo entre Cusco y los territorios amazónicos.
Hiram Bingham III, explorador y profesor de Yale, llegó al sitio el 24 de julio de 1911 guiado por lugareños locales. Presentó el descubrimiento al mundo y dirigió excavaciones para la National Geographic Society, aunque llevó miles de artefactos a Yale que fueron devueltos a Perú entre 2010 y 2012.
Los incas usaban la técnica ashlar: tallaban los bloques de granito con tanta precisión que encajaban sin necesidad de mortero. Además, esta técnica tiene ventajas antisísmicas: los bloques pueden moverse ligeramente durante un terremoto y recolocarse sin que el muro colapse.
Desde Cusco se llega en tren hasta Aguas Calientes (la ciudad base), y desde allí en autobús cuesta arriba hasta la ciudadela (unos 25 minutos). También es posible llegar a pie por el Camino Inca, una ruta de 4 días que pasa por varios otros sitios arqueológicos.
Machu Picchu recibe más de 1,5 millones de visitantes al año, una cifra que ha generado preocupación por la conservación del sitio. Desde 2019 se aplica un sistema de cupos y turnos de visita para limitar el impacto ambiental y cultural.
