Mesopotamia fue la cuna de la civilización humana: entre los ríos Tigris y Éufrates, en el actual Irak, surgieron hace más de 5.000 años las primeras ciudades del mundo, la primera escritura (cuneiforme), el primer código de leyes escrito y los primeros sistemas de irrigación a gran escala. El nombre proviene del griego y significa literalmente «tierra entre ríos», un territorio donde la humanidad dio sus primeros pasos decisivos hacia la historia registrada.
La región de Mesopotamia corresponde hoy principalmente al actual Irak, con partes del noreste de Siria, el sureste de Turquía y el suroeste de Irán. Sus civilizaciones se sucedieron durante más de tres milenios, desde los sumerios (c. 4500 a.C.) hasta la conquista persa (539 a.C.), creando un mosaico cultural de una riqueza extraordinaria.
Sobre Mesopotamia
Artículos sobre Mesopotamia
¿Dónde se ubicó Mesopotamia?
Mesopotamia ocupaba el territorio comprendido entre los ríos Tigris y Éufrates, en lo que hoy es Irak central y meridional, el noreste de Siria y partes del sureste de Turquía y suroeste de Irán. Se dividía en dos grandes regiones: Sumer al sur, con ciudades como Ur, Uruk, Lagash y Nippur en la llanura aluvial junto al Golfo Pérsico; y Acad y Asiria al norte, con centros como Nínive, Assur y Babilonia. Los ríos Tigris y Éufrates, nacidos en las montañas de Anatolia, fertilizaban anualmente las llanuras con sus inundaciones, permitiendo una agricultura excedentaria que sostenía poblaciones urbanas densas en un entorno originalmente semiárido.
Historia de Mesopotamia
La historia de Mesopotamia abarca varios milenios y numerosas civilizaciones. Los sumerios (c. 4500–2300 a.C.) fundaron las primeras ciudades-estado —Uruk, Ur, Lagash— e inventaron la escritura cuneiforme hacia 3200 a.C. El Imperio Acadio de Sargón de Acad (c. 2334–2154 a.C.) creó el primer estado multiétnico de la historia. Los sumerios recuperaron el poder con el Renacimiento de Ur III (c. 2112–2004 a.C.), período de gran florecimiento cultural. El Imperio Babilónico bajo Hammurabi (c. 1792–1750 a.C.) promulgó el famoso Código de Hammurabi, con 282 leyes grabadas en una estela de diorita. Los asirios dominaron la región entre los siglos IX y VII a.C., construyendo un imperio militar que se extendió desde Egipto hasta Persia. El Imperio Neobabilónico de Nabucodonosor II (605–562 a.C.) fue famoso por los legendarios Jardines Colgantes y la monumental Puerta de Ishtar. En 539 a.C., Ciro el Grande conquistó Babilonia, integrando Mesopotamia en el Imperio Persa aqueménida.
Legado de Mesopotamia
El legado de Mesopotamia impregna los fundamentos de la civilización moderna. La escritura cuneiforme, usada durante más de 3.000 años, es el sistema de escritura más antiguo conocido. El Código de Hammurabi estableció por primera vez el principio de que la ley debe aplicarse de forma igualitaria. Los mesopotámicos inventaron el sistema sexagesimal (base 60) que aún usamos para medir el tiempo y los ángulos. Desarrollaron la astronomía sistemática, identificando constelaciones y prediciendo eclipses con notable precisión. La rueda, el arado, el ladrillo cocido y los sistemas de irrigación son otras invenciones mesopotámicas que transformaron la humanidad. La Epopeya de Gilgamesh, la obra literaria más antigua conservada, influyó en tradiciones posteriores, incluido el relato bíblico del diluvio.
