⚔️

Guerras de Egipto

3 artículos

En 1274 a.C., los ejércitos más poderosos del mundo se enfrentaron en la batalla de Qadesh (actual Siria): Ramsés II de Egipto contra Muwatalli II del Imperio Hitita. Fue la batalla con carros de combate más grande de la historia antigua. No hubo vencedor claro — ambos lados proclamaron la victoria — pero tuvo una consecuencia sin precedentes: 16 años después, los dos imperios firmaron el primer tratado de paz de la historia escrita, cuya copia en cuneiforme y jeroglífico ha sobrevivido hasta hoy. Una réplica está expuesta en la sede de la ONU en Nueva York.

El Antiguo Egipto fue un Estado guerrero que expandió su territorio mediante campañas militares sistemáticas, especialmente durante el Imperio Nuevo. Pero también fue un Estado que supo negociar, establecer alianzas matrimoniales y construir imperios a través del comercio y la diplomacia tanto como de la espada.

Tutmosis III: el Napoleón del Antiguo Egipto

Tutmosis III (r. 1479-1425 a.C.) es considerado el mayor general de la historia egipcia. Lideró 17 campañas militares en 20 años y extendió el Imperio Egipcio hasta su máxima extensión: desde el río Éufrates al norte hasta la cuarta catarata del Nilo al sur. Su victoria en la batalla de Meguido (c. 1457 a.C.) —la primera batalla de la historia detalladamente documentada— estableció el control egipcio sobre Canaán. Los registros grabados en el templo de Karnak muestran listas precisas del botín obtenido: cabezas de ganado, esclavos, vino, bronce y madera.

Los Pueblos del Mar: el misterio que casi destruyó Egipto

Hacia el 1200 a.C., una ola de pueblos de origen desconocido — colectivamente llamados los Pueblos del Mar — arrasó el Mediterráneo Oriental. Destruyeron el Imperio Hitita, arrasaron ciudades en Siria y Canaán y amenazaron el corazón de Egipto. Ramsés III los derrotó en dos grandes batallas (c. 1178 a.C.) — una terrestre y una naval representadas en bajorrelieves de Medinet Habu — en lo que fue probablemente la primera batalla naval documentada de la historia. Sin embargo, el esfuerzo agotó a Egipto, que entró en un lento declive.