Ra, el dios del sol en el Antiguo Egipto

¿Sabías que los propios egipcios se llamaban a sí mismos «el Ganado de Ra»? El dios del sol no era solo una deidad más: era la razón por la que el mundo existía cada mañana. Sin Ra, no había amanecer. Sin amanecer, no había vida.

Ra-Horajti con cabeza de halcón y disco solar
Ra-Horajti con cabeza de halcón y disco solar

Ra (también escrito Re) fue el dios solar del Antiguo Egipto y, según el historiador Richard H. Wilkinson, «posiblemente la deidad más importante de Egipto». Su culto, documentado desde el Imperio Antiguo (c. 2613-2181 a.C.), duró casi 2.000 años, hasta que el cristianismo eclipsó a los dioses egipcios.

El viaje del sol: día, noche y resurrección

Para los egipcios, el movimiento del sol no era un fenómeno astronómico sino la aventura diaria de Ra. Durante el día, el dios viajaba por el cielo en su barca solar (la Mandjet), iluminando el mundo. Al atardecer cruzaba el horizonte y descendía al inframundo (el Duat), donde debía recorrer doce regiones a través de doce puertas para llegar al amanecer.

El peligro más grande acechaba cada noche: la enorme serpiente Apophis (también llamada Apep) atacaba la barca para impedir que el sol saliera y destruir toda vida sobre la tierra. Ra, auxiliado por los demás dioses, derrotaba a Apophis noche tras noche. Cada amanecer era, literalmente, una victoria.

Ra como creador del mundo y de los humanos

Según los Textos de las Pirámides (c. 2400-2300 a.C.), los textos religiosos más antiguos del mundo, Ra es el «Autocreado»: emergió del caos primordial y estableció el orden divino (Ma’at). Se le conocía como «el que se crea a sí mismo».

Hay algo especialmente curioso en cómo los egipcios explicaban el origen de la humanidad: según uno de los mitos, los humanos nacieron de las lágrimas de Ra. En lengua egipcia antigua, la palabra para «humanos» (remetj) era un juego de palabras con «lágrimas» (remyt). Los egipcios eran literalmente el llanto de su dios.

Sus muchas formas: Ra-Horajti, Amón-Ra, Atum

Ra no tenía una sola cara. A lo largo de los siglos se fusionó con otros dioses para crear entidades más complejas:

  • Ra-Horajti («Ra que es Horus de los dos horizontes»): el sol de la mañana, con cabeza de halcón.
  • Amón-Ra: cuando el dios tebano Amón ascendió al poder durante el Imperio Nuevo, se fusionó con Ra. El resultado fue tan poderoso que algunos estudiosos hablan de una forma de «monoteísmo velado».
  • Atum-Ra: el sol del atardecer, el anciano que se pone en el horizonte.

Durante la noche, en el inframundo, Ra adoptaba una forma de carnero, símbolo de la fuerza oculta que necesitaba para renacer al amanecer.

El culto a Ra: templos sin techo ni estatuas

El gran centro de culto a Ra era Heliópolis (en egipcio antiguo, Iunu, «la ciudad del pilar»), en el norte de Egipto, cerca del actual El Cairo. Ahí estaba el templo más antiguo del sol, cuyo nombre era «Benu-Fénix», en el lugar donde se creía que Ra había emergido por primera vez en la creación.

Los templos solares de Ra eran radicalmente distintos a los demás templos egipcios: estaban abiertos al cielo y no tenían estatua del dios, porque Ra era representado por la luz del sol misma. En el centro se alzaba un obelisco y un altar. Varios faraones del Imperio Antiguo construyeron estos templos solares.

Desde la Quinta Dinastía (siglo XXV a.C.), el faraón era llamado oficialmente «hijo de Ra» y este título formaba parte de su nombre oficial. Las pirámides, según algunos estudiosos, podrían representar los rayos del sol extendidos hacia la tierra, conectando al rey con su padre divino.

Akhenatón: el faraón que intentó destronar a Ra

El episodio más convulso del culto solar llegó con el faraón Akhenatón (c. 1353-1336 a.C.), quien eliminó el politeísmo egipcio y estableció el culto exclusivo al disco solar Atón, considerado una manifestación directa de Ra. Suprimió el culto a Amón, cerró sus templos y fundó una nueva capital, Ajetatón. Tras su muerte, sus sucesores borraron su nombre de los monumentos y restauraron el culto tradicional.

¿Quién era Ra en el Antiguo Egipto?

Ra era el dios del sol en el Antiguo Egipto, considerado el creador del mundo, padre de los dioses y padre espiritual de todos los faraones. Su culto estuvo activo durante casi 2.000 años, desde el Imperio Antiguo hasta la expansión del cristianismo.

¿Cómo se representaba a Ra?

Ra se representaba principalmente como un hombre con cabeza de halcón coronada por un disco solar rodeado de una serpiente ureus. De noche, en el inframundo, adoptaba forma de carnero. Al amanecer podía aparecer como un escarabajo (Jepri) y al atardecer como un anciano (Atum).

¿De qué crearon los egipcios que nació la humanidad?

Según uno de los mitos egipcios, los humanos nacieron de las lágrimas de Ra. En lengua egipcia, las palabras para «humanos» y «lágrimas» eran muy similares, lo que dio origen a este mito de creación.

¿Qué diferencia hay entre Ra, Amón-Ra y Atón?

Ra es el dios solar original. Amón-Ra es la fusión de Ra con el dios tebano Amón, que se convirtió en la deidad dominante del Imperio Nuevo. Atón es el disco solar físico, elevado por el faraón Akhenatón a única deidad del panteón en el siglo XIV a.C.

¿Por qué los faraones se llamaban «hijo de Ra»?

Desde la Quinta Dinastía (siglo XXV a.C.), el faraón era considerado el hijo terrestre del dios sol. El título «hijo de Ra» formaba parte oficial del nombre real y legitimaba su poder como intermediario entre los dioses y los humanos.

¿Qué era Apophis en la mitología egipcia?

Apophis (o Apep) era una serpiente gigante del caos que cada noche atacaba la barca de Ra en el inframundo, intentando impedir que el sol saliera al día siguiente. Ra y los dioses que le acompañaban la derrotaban cada noche. El amanecer era la prueba de su victoria.