Los vikingos no fueron solo los guerreros y piratas que la cultura popular ha popularizado: fueron los mejores navegantes de la Alta Edad Media, que alcanzaron América del Norte 500 años antes que Colón, establecieron colonias en Islandia y Groenlandia, remontaron los ríos rusos hasta Constantinopla y Bagdad, y fundaron ciudades que se convirtieron en capitales europeas como Dublín, Novgorod y Kiev. En apenas tres siglos (793–1066 d.C.), la Edad Vikinga transformó el mapa político y cultural de Europa y el Atlántico Norte.
Los vikingos eran pueblos nórdicos de habla germánica procedentes de Escandinavia (actual Noruega, Suecia y Dinamarca) que entre los siglos VIII y XI d.C. se expandieron por toda Europa, el Atlántico Norte y Asia. Lejos de ser un estado o nación, eran un conjunto de pueblos emparentados culturalmente por lengua, religión y tradición marítima, que vivían en pequeñas comunidades agrícolas y ganaderas en los fiordos y costas escandinavas.
Sobre Vikingos
El arte, las runas y la cultura nórdica
Odín, Thor, Freya y la mitología nórdica
Los viajes y descubrimientos de los vikingos
Las incursiones y batallas de los pueblos nórdicos
Los grandes personajes de la Era Vikinga
Cómo vivían los vikingos
¿Dónde se ubicaron los Vikingos?
La región de origen de los vikingos era la Escandinavia actual: Noruega, Suecia y Dinamarca. Desde allí se dispersaron en todas direcciones durante la Edad Vikinga. Los noruegos colonizaron las Islas Feroe, Islandia (874 d.C.) y Groenlandia (c. 985 d.C.), y alcanzaron América del Norte (Vinlandia, actual Terranova, c. 1000 d.C.). Los daneses atacaron y colonizaron partes de Inglaterra (Danelaw), Irlanda (fundando Dublín en 841 d.C.), Francia (Normandía, cedida en 911 d.C.) y la Península Ibérica. Los suecos, conocidos como varegos, se adentraron por los ríos Volga y Dniéper hacia Rusia y Ucrania, fundando Novgorod y Kiev, llegando al Mar Caspio y estableciendo contacto comercial con el Califato Abasí y el Imperio Bizantino, donde formaron la famosa Guardia Varega del emperador.
Historia de los Vikingos
La Edad Vikinga comenzó convencionalmente el 8 de junio de 793 con el saqueo del monasterio de Lindisfarne, en la costa noreste de Inglaterra, que aterrorizó a la Europa cristiana. Durante el siglo IX, las incursiones vikingas devastaron las costas de Francia, España, Portugal, Italia y el Mediterráneo. Al mismo tiempo, los vikingos establecían prósperas colonias comerciales en Rusia (varegos) e Irlanda. El siglo X fue la era de la colonización: Islandia fue poblada masivamente, en Groenlandia se fundaron asentamientos permanentes y en el año 1000 Leif Erikson alcanzó las costas de América del Norte. En 1013, el rey danés Sweyn Forkbeard conquistó toda Inglaterra, y su hijo Canuto el Grande gobernó un «Imperio del Mar del Norte» que incluía Dinamarca, Inglaterra y Noruega. La Edad Vikinga llegó a su fin con la Batalla de Hastings (1066), donde el normando Guillermo el Conquistador —descendiente de vikingos— tomó el trono de Inglaterra, marcando la integración de los pueblos nórdicos en la Europa feudal cristiana.
Legado de los Vikingos
El legado vikingo es más profundo de lo que habitualmente se reconoce. Los días de la semana en inglés llevan nombres de dioses nórdicos: martes (Tyr), miércoles (Woden/Odín), jueves (Thor) y viernes (Frigga). Los vikingos introdujeron en la cultura europea las sagas literarias, una tradición narrativa de historias heroicas y míticas de extraordinaria riqueza. La tecnología naval vikinga —el drakkar, con su quilla plana que permitía navegar tanto en alta mar como en ríos— fue la más avanzada de su tiempo. Los normandos, descendientes de vikingos asentados en Francia, conquistaron no solo Inglaterra en 1066 sino también el sur de Italia y fundaron el Reino de Sicilia, trasplantando la cultura nórdica al Mediterráneo. El idioma inglés contiene más de 400 palabras de origen nórdico antiguo: sky, window, knife, husband, ugly, awkward y muchas más.
